Dudas existenciales
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23 de octubre de 2005    |    0 Comentarios
La psiquiatría obligatoria
El Congreso estudia una norma para que los jueces obliguen a seguir un tratamiento a enfermos mentales graves. Muchos de los que nos dedicamos a la psiquiatría nos hemos encontrado con la terrible situación de intentar el ingreso de un paciente, potencialmente peligroso, para sí mismo o para los demás, pero que no tiene ningún interés por ser internado. Sucede especialmente en el caso de fases maníacas de los trastornos bipolares, en las que el paciente se encuentra exaltado, eufórico a veces, y con sensaciones de grandeza y de estar mejor que nunca.
 

En tales casos, el ingreso debe hacerse de forma forzosa, pero ello plantea grandes problemas. Por una parte, el paciente sigue poseyendo todos sus derechos fundamentales y constitucionales, uno de los cuales es el de libre circulación. Nadie tiene potestad para ordenar un ingreso forzoso, a menos que el paciente haya traspasado el límite de “potencialmente peligroso” al de “peligroso” sin más.  

 

Pero ello implica que el pobre paciente haya delinquido.  Mal negocio si esperamos que una persona deba armar un escándalo público o causar daños a otras personas para conseguir que sea ingresado por acción de las fuerzas públicas. Una alternativa es el ingreso hospitalario de carácter temporal,  autorizado por un juez. Aún así, el ingreso debe hacerse por los familiares, o contando con la aquiescencia del paciente. El juez autoriza el ingreso, lo que equivale a una incapacitación judicial temporal.  

 

Normalmente el paciente es llevado al hospital psiquiátrico con algún engaño y, una vez allí, se le encierra disimuladamente. El hospital avisa a Su Señoría acerca del embolado, y éste destaca al médico forense para que se informe del caso. El Juez suele autorizar el ingreso durante un tiempo, y debe ser enterado de los avatares por los que va atravesando el caso.  

 

La nueva ley va un paso más allá. Se tratará de que el juez pueda ordenar que el paciente acuda al médico. Es útil en los casos de pacientes que, encerrados en sus casas, meses o años, no quieren acudir a las visitas. Caso de no cumplir, el juez investigará el asunto y cuidará de que se cumpla la norma, forzando, si cabe, la visita, con los medios que la ley disponga.  

 

Los familiares de pacientes psiquiátricos están contentos. Raquel Blanco, asesora jurídica de la Confederación Española de Agrupaciones de Familiares y Personas con Enfermedad Mental (FEAFES) -colectivo que demanda esta legislación explicó que  el objeto de esta regulación sería "cubrir una laguna normativa", con las pertinentes garantías jurídicas para los pacientes (sería de carácter temporal, durante un periodo de aplicación de 18 meses). Blanco añadió que se trataría de "casos extremos de pacientes" que, por ejemplo, "llevan años sin salir de casa y sus familiares se ven incapaces de llevarles al médico". En la actualidad, estas familias recurren al ingreso hospitalario (que es siempre temporal) o solicitan la incapacitación judicial del paciente.  

 

Algunos expertos, sin embargo, no lo tienen tan claro. La Asociación Española de Neuropsiquiatría envió a la Cámara un informe contrario a esta norma porque "contribuye a forjar la percepción de que el ingreso de los enfermos mentales es un asunto judicial cuando no lo es".  A su juicio, cualquier propuesta de regulación de los tratamientos forzosos debería tener un carácter general y no dirigirse de forma específica al colectivo de pacientes con trastornos psíquicos.  

 

Ganas de rizar el rizo. El día que los señores neuropsiquiatras tengan algún pariente en estas tristes condiciones, me gustaría saber qué piensan exactamente. Creo que los profesionales deberíamos estar al servicio de nuestros pacientes, y no dedicarnos a ver los toros desde la barrera.  


15 de octubre de 2005    |    0 Comentarios
Harold Pinter, buen premio Nobel
Cada vez que dan un premio Nobel de literatura suelo amargarme la vida pensando que no había leído jamás al autor premiado, o, peor todavía, que ni sabía de su existencia. Hay excepciones, pero relativamente pocas. Este año, con Pinter, no he sentido desazón.
 
Conocía sus trabajos en el cine. Especialmente las tres películas en colaboración con Richard Losey. “El sirviente”, “El accidente” y “El mensajero” se encuentran entre los iconos de mis preferencias. En las tres, un clima inquietante, unos silencios magistrales y un sexo apenas entrevisto, pero de un grado erótico elevado.
 
No sabía yo que Pinter estaba en las quinielas. Por no saber, ni sabía que estava a punto de morir de un cáncer de esófago.
 
No creo que pueda ir a recogerlo. Lástima. Me hubiera encantado oir su discurso. Los silencios especialmente.


13 de octubre de 2005    |    1 Comentarios
Bienhallados
Bienhallados

Me hace ilusión eso de tener blog. Ya tengo página en internet (http://drromeu.net), y manejo dos distritos en la ciudad virtual TELEPOLIS, uno que se llama "EL DIVAN"
 (http://www.telepolis.com/cgi-bin/web/DISTRITOSEC?distrito=El+diván&pag=1&conf=1)
y otro "HABLEMOS DE SEXO"

(http://www.telepolis.com/cgi-bin/web/DISTRITOSEC?distrito=Hablemos+de+sexo&pag=1&conf=1).


Pero Blog, lo que se dice blog, no tenía ninguno. ¿O debo decir ninguna?


Blog es la contracción de Weblog, que se suele traducir como "boletín electrónico". "Web" es, literalmente, "tela de araña", con lo que, en español.  seria femenino. La "web"´.


También se le llama "Bitácora" (nombre que se da, en los barcos, a la caja donde se guarda la brújula), como simplificación de "Cuaderno de bitácora", donde se anotan los incidentes de la navegación.


En esta Blog pienso poner artículos distendidos, algo así como el exceso de equipaje que no encaja en mis otras web. No os asustéis por el desenfado, o por un cierto estilo algo gamberro. Tengo una edad que me permite sentirme legitimado para decir aquello que pretendo decir, sin condicionamientos ni supeditaciones.


No dejaré de explicar mi forma peculiar de entender la psiquiatría.

En la foto de presentación, estoy con mi "otro yo".  También explicaré su manera de entender el mundo que nos rodea. La esencia humana (humancore) en especial.