Dudas existenciales
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14 de febrero de 2006    |    1 Comentarios
El chico de la katana

Siempre va bien saber cómo acaban las cosas que nos asombran en cierto momento de nuestras vidas.  El llamado “asesino de la catana”, el chico de 16 años que mató a su madre, a su padre y a una hermana,  porque “…quería vivir una experiencia distinta", ha salido ya del centro de menores donde ha pasado los 6 años a que fuera condenado.  Ahora no es fácil la reinserción.

Sucedió en un barrio obrero de Murcia, entre las seis y las siete de la mañana. José, que entonces sólo tenía 16 años, dio muerte sucesivamente a su padre, un camionero de 51 años con el que no se llevaba demasiado bien, a su madre, un ama de casa de 54 que le daba todos los caprichos y lo guardaba de los enfados del padre, y a Mercedes, su hermana pequeña, una niña rubia de 11 años afectada por el síndrome de Down. Utilizó primero una catana japonesa con una hoja de acero de 71 centímetros de longitud y tres de anchura y luego, al creer que la espada de samurái se había roto, uno de los machetes que su padre, antiguo boxeador y gran aficionado a las artes marciales, le había ido regalando. Cuando la policía le dio alcance, tres días después del crimen y con la ropa interior todavía manchada con la sangre de su familia, José lo confesó todo.

"¿Y por qué lo hiciste?", le preguntaron una y otra vez los agentes, intrigados por si detrás del crimen se escondía algún extraño juego de rol o tal vez un rito satánico. "Quería vivir una experiencia distinta", dijo José, "quería estar solo, que mis padres no me buscaran". Los policías insistieron: "¿Y a tu hermana? ¿Por qué la mataste?". Su primera respuesta fue otra pregunta: "¿Y qué iba a hacer ella sola en el mundo...? La maté para que no sufriera".

Una asociación dirigida por un pastor protestante de la Iglesia Evangélica ha intentado acogerle. Se ve que tienen una casa, o algo así, en Cantabria. Intentan que los chicos y chicas rescatados  trabajen en la zona, y se ve que los lugareños creían hasta ahora que el centro era una especie de residencia para pastores, seminaristas o algo así.

Pero el chico de la catana les ha estropeado el invento. Es probable que su periplo haya sido seguido por algún periodista, o que el propio José, en un momento de gloria, haya alardeado ante alguien acerca de sus méritos curriculares. O su novia, una nena a la que conoció en un centro de reclusión para menores conflictivos, puede haber presumido ante las amigas de lo dulce que es su chico, a pesar de ser quien es.

El chico de la catana no tiene por qué dar buena espina. Los psicólogos que le vieron definieron su personalidad como  la de un trastorno narcisista, con rasgos de antisocial y de sádico. ¡Apañados vamos! Solamente falta añadir un déficit de control de los impulsos, para definir que la criatura es una carga explosiva, que a la primera mínima resultará cebada y a la segunda activada.¿Qué debemos hacer con los psicópatas que ya han matado?  No una, sino tres veces probó el especial sabor de la sangre. Podrían admitirse apuestas en Betandwiin: ¿cuánto tiempo tardará en volver a asesinar para tener más experiencias? ¿cuántas personas humanas se cargará en el siguiente intento?

Los profesionales de la psiquiatría, de la psicología y de la medicina legal son gentes dispares a la hora de hacer recomendaciones. Creo que una gran mayoría se mostrará con escepticismo. La experiencia es un grado a la hora de perder la confianza en el ser humano, especialmente si se trata de psicópatas asesinos. Quizá los profesionales más jóvenes, idealistas o piadosos crean en la rehabilitación de los criminales a través de la privación de libertad.  Yo, que me incluyo entre los escépticos, creo que la privación de libertad sirve en sí misma (mientras están presos no fastidian) pero creo también que no tiene efectos persistentes.

Cada caso es cada caso, se me dirá por los bondadosos. No se debe generalizar. Ya. Pero es cuestión de supervivencia, prefiero generalizar y perjudicar a unos cuantos asesinos psicópatas, que meterme en camisa de once varas y predicar la salida de alguien que, para agradecerlo, se carga a unos cuantos inocentes.

Lamento (o no, yo qué sé) mi falta de compasión para con los psicópatas. Prefiero serlo con las víctimas.



2 de febrero de 2006    |    0 Comentarios
Tasa de suicidio

Baleares se ha colocado en una media de más de cinco suicidios mensuales, protagonizados en su mayor parte por varones. En relación al volumen de población, la tasa de personas que deciden quitarse la vida es en las islas superior a la nacional, según se destaca en el informe publicado ayer por el Instituto Nacional de Estadística (INE) respecto a los datos de 2004.

 

Aunque sin recuperar la cifra de 90 suicidios que se registró en el archipiélago a lo largo del año 2000, se está registrando en Baleares una tendencia al alza en este tipo de casos, al pasar de los 45 de 2002 a los 60 de 2003 y los 65 con que se cerró 2004. Aunque a la hora de analizar las causas la inmensa mayoría quedan sin resolver, las enfermedades mentales y los trastornos afectivos aparecen entre las más comunes.

 

El primer dato a destacar es que las islas presentan una tasa de suicidio de 6,5 casos por cada 100.000 habitantes, superior a la media nacional de 5,3 pero muy alejada de los puestos de cabeza, como los 13,5 casos por 100.000 habitantes de Soria (¿qué debe de pasar en Soria?)  o los 13,1 de Lugo. Como referencia, se puede destacar que la tasa de Madrid es de 2,3 casos y la de Barcelona de 5,5. Un segundo hecho a tener en cuenta es que de los 65 casos de suicidio registrados en las islas en 2004 -en 53 llegó a consumarse y en 12 se quedó en tentativa-, la gran mayoría están protagonizados por varones.

 

En concreto, éstos contabilizan 41 frente a los 24 de las mujeres. Sin embargo, esta preponderancia de los hombres queda muy por debajo de la que se da en el conjunto del país. Si en Balears por cada dos suicidios de varones aparece uno de mujer, en el conjunto de España la proporción es casi de tres a uno.

 

Un dato que me gustaría cotejar es el de la relación inversa entre suicidios y asesinatos. Clásicamente, en las zonas donde se dan más asesinatos (seguro que es Madrid) es donde suele haber menos suicidios.

 

A la hora de analizar los medios empleados por los suicidas del archipiélago, los varones optan claramente por el ahorcamiento, con 22 de los 41 casos registrados, mientras que las mujeres se inclinan por el envenenamiento y por precipitarse desde las alturas, con siete casos en cada una de estas modalidades. Las armas, sean de fuego o blancas, sólo fueron utilizadas por los hombres. Las diferencias con el resto del país son mínimas, excepto en el hecho de que en el conjunto de España el ahorcamiento aparece como el segundo sistema más empleado por las mujeres, por detrás de lanzarse desde un punto elevado. A la hora de analizar las causas de los suicidios en Baleares, en la mayoría de los casos no están determinadas.

 

No hay que buscar muchas razones para que alguien decida colgarse como un jamón. Únicamente se necesita a convicción de que se estará mejor muerto que vivo. Ni valentía ni cobardía. Simplemente, no hay nada más que hacer. Apaga y vámonos.



2 de febrero de 2006    |    0 Comentarios
¿Fumadores, bajitos y suicidas?

Un artículo de Kremer y cols. Publicado en American Journal of Psychiatry, define que la adicción al tabaco puede verse influida por factores genéticos. La citada revista es la número uno en cuanto a prestigio mundial, por lo que las cosas que allí se publican suelen estar muy bien contrastadas. De hecho, J. Kremer es uno de los investigadores más importantes del mundo en cuanto al transporte de la serotonina en el cerebro.

En este trabajo se ha  examinado la asociación entre fumadores y dos polimorfismos (formas distintas) de un gen que interviene en la capacidad para trasportar la serotonina. Dos zonas de este gen son distintas en fumadores (actuales o exfumadores) y en personas que nunca han fumado. Estas zonas son de importancia en cuanto a explicar características de la personalidad: la búsqueda de novedades y la sensibilidad a las recompensas son dos ejemplos de conductas que se asocian a polimorfismo en las dos zonas del citado gen.

Los sociólogos y los antropólogos culturales deben de estar que trinan, especialmente los que se creen  en posesión de la verdad en cuanto a primar la importancia de factores sociales o antopológicos en el desarrollo de las conductas. Ciertas “verdades absolutas” se curan con el estudio, aunque sus poseedores suelen vacunarse con el atrevimiento contenido en la ignorancia selectiva. Todo lo que no encaja con sus prejuicios, se desestima. No sea que la triste realidad desmonte una bella hipótesis.

¡Qué pena! Ya no podré despotricar contra los fumadores, cuando yo –exfumador –comparto con ellos un gen que influye en el inicio del hábito de fumar.  ¿Habrá también un gen que explique el abandono del hábito? ¿No dependerá la voluntad de otro gen? ¿Dejar de fumar es fácil si se sabe cómo? ¿Es un vicio o una tara genética, como el hecho de ser calvo, pelirrojo o bajito?

Esto último no es baladí. En el mismo número del American Journal of Psychiatry, otros autores (Magnusson y otros) demuestran una relación inversa entre talla y suicidio. Los bajitos se suicidan más. Los autores realizaron un estudio de conexión  de los datos de nacimiento, reclutamiento, mortalidad, familia y censo de 1.299.177 varones suecos controlados desde los 18 años hasta un máximo de 49 años.

Se constataron 3.075 suicidios durante un período de seguimiento medio de 15 años. Se observó una asociación inversa importante entre la talla y el riesgo suicida. En modelos adecuadamente ajustados, un aumento de la talla en 5 cm se relacionó con una disminución del riesgo suicida del 9 %. La importante asociación inversa entre la talla y el suicidio podría reflejar la estigmatización o discriminación que sufren los hombres bajos en su vida adulta, según los autores del trabajo.

El mundo ya no es lo que era. Publicar en American journal etc. era antes tan difícil como tirar un penalti de cabeza. Lo de los genes alelos en el fumar, puede tener un pase. Pero lo de los bajitos, no lo veo claro. Es una correlación estadística, de acuerdo. Pero la interpretación de que los bajitos son estigmatizados, me parece un poco absurdo. Recordemos que hay tres clases de mentiras: la gran mentira, la pequeña mentira y la estadística.