Dudas existenciales
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29 de septiembre de 2006    |    0 Comentarios
El arzobispo brujo

El año 2001 apareció la noticia acerca de un obispo africano, Monseñor Milingo, que había abjurado del catolicismo y, convertido a la secta Moon, había contraído matrimonio con otra seguidora de la secta, filipina , cuarentona y un tanto rechoncha.

Convendréis conmigo en que Milingo no es un nombre serio para un arzobispo. Claro que el Monseñor, en cuestión, es negro y, desde hacía más de 15 años estaba apartado del ministerio. Este arzobispo tenía fama de armonizar prácticas de brujería con las propias de su Iglesia. En Roma, donde estaba acogido, eran famosas sus sesiones de exorcismos. Se decía que había desahuciado más demonios, él solito, que todos los demás exorcistas juntos.

Malos tiempos para los exorcistas.

Aunque la Iglesia participa de muchos de los mitos del pensamiento mágico, últimamente lo del demonio está de capa caída. Siguen usándose reliquias, apreciando las propiedades curativas de algunas aguas o grutas, se siguen bendiciendo los animales por San Antonio y los coches por San Cristóbal, y se sigue deglutiendo a Dios gracias al curioso fenómeno de la transubstanciación.

Pero las posesiones demoníacas, y los subsiguientes exorcismos, cada vez son menos frecuentes. Será un signo de los tiempos, pero parece como si los demonios mantuvieran escaso interés en poseer humanos. En la Edad Media, y bien entrada la Edad Moderna, las posesiones y la brujería daban mucho de sí. Exorcismos a manta y Autos de Fe en sesión continua eran edificantes espectáculos que entretenían a nuestros antepasados, al tiempo que servían de ejemplo para que los espectadores escarmentasen en cabeza ajena.

El último auto de fe público realizado en España se remonta al reinado de Carlos II, el hechizado, poco antes del final del siglo XVII. La Plaza Mayor de Madrid vio arder la última partida de adeptos demoníacos, herejes y judaizantes que merecieron participar como protagonistas destacados en una de tales suntuosas celebraciones.

Reconozco que, en mi oficio (recordad que soy Psiquiatra) me las tengo que ver con personas que parecen, realmente, poseídas por el demonio. La verdad es que me las encuentro también en tareas que nada tienen que ver con mi oficio. En el gremio de taxistas, y entre los porteros de las discotecas, también se hallan especimenes dignos de los más suculentos sortilegios.

Lo malo es que (malicias postmodernas) he dejado de creer hasta en la verdadera religión. Soy de los que afirman taxativamente que fe y ciencia no emplean métodos compatibles. Tener fe es creer en algo que no se puede ver ni demostrar. La ciencia, al contrario, intenta ver y demostrar los hechos. ¿Se puede creer en Dios y ser científico? Esto sí. Lo malo sería intentar demostrar científicamente la existencia de Dios. Curiosamente es el catolicismo romano el que adoptó la escolástica para llegar a estas “demostraciones”, lo que eriza los vellos de la Iglesias orientales, para las que Dios es un misterio insondable. Vaya birria de Dios sería el dios que se dejase demostrar por los hombres.

Si uno cree en Dios, y en los demonios, me parece bien que crea también que los demonios son seres perversos que, con un indescifrable sentido del humor, son también capaces de penetrar en cuerpos humanos para hacer un poco de jaleo y alboroto. El infierno debe de ser muy aburrido y caluroso, y salir de vez en cuando a marear la perdiz no deja de tener su atractivo. De manera que, si la fe permite este tipo de creencias, nada impide que los exorcistas canten sus gorigoris, desinfecten al poseído con agua bendita y ordenen a voces, al malévolo espíritu, que salga, por piernas y hasta el rabo, del cuerpo dominado.

Lo triste es que los síntomas de una posesión se parecen mucho a los de una esquizofrenia simple, a ciertos tipos de epilepsia, e incluso a bastantes formas de la histeria. Me temo que muchos de los enfermos psiquiátricos graves, con los parámetros del siglo XVII, serían exorcizados o, lo que es peor, cocidos a la brasa.

Resulta interesante que coincida la aparición de los primeros hospitales psiquiátricos, en el llamado siglo de las luces, con el abandono progresivo de los exorcismos y de las hogueras purificadoras. Yo, que tengo muy claro cuál habría sido mi final en el siglo XVII, no dejo de alegrarme porque las cosas hayan evolucionado.

En 2001 creí que el exorcista africano Milingo sentaría cabeza y abandonaría sus cacerías de anticristos. Las fotografías de los periódicos le mostraban exultante, en el momento de matrimoniar con la matrona de cuarenta años, doctora en medicina, y, entre cuyos atributos, cabía señalar unas descomunales tetas dignas, no ya de un arzobispo, sino de un cardenal.

Pensé que el Sr. Milingo (al ser excomulgado perdería su título de Monseñor) a partir de entonces, podría dedicarse a contestar consultas en un tarot telefónico o similar. Siempre que le dejara algo de tiempo libre su nueva esposa, cuya apariencia en las fotos inducía a pensar que exigiría ser exorcizada a golpe de hisopo, al menos, unas dos veces por día. Pero las cosas son como son y no como apreciaríamos que fuesen.

Unos dos meses después del casorio y la excomunión de 2001, Milingo abandonó a su mujer y a la secta Moon, y volvió a Roma, de rodillas, implorando el perdón de su amigo Juan Pablo II. No lo dijeron los periódicos, pero tengo para mí que el problema surgió una mañana que Milingo se despertó antes que su mujer, y se encontró con ella, sin arreglar, en la cama. Milingo, medio adormilado, entrevió a la mofletuda y barrigona matriarca con bigudíes y ojeras, y debió de pensar que el demonio, su viejo enemigo, había invadido su cama. Huyó desesperado en busca de confesión.

Me contaron que Milingo, habiendo recibido el perdón papal, fue nuevamente aceptado en el seno de la Madre Iglesia, siempre condescendiente con los pecados de sus príncipes, y el obeso pecador se retiró a un monasterio donde meditar acerca de sus miserias. Hace una semana, me sorprendió la siguiente noticia

http://news.google.com/news?hl=es&ned=&q=milingo&btnG=Buscar+en+Noticias

El arzobispo emérito de Luksaka, Zambia, Emmanuel Milingo, pidió al Vaticano reconsiderar su excomunión de la Iglesia Católica por participar en una asociación de sacerdotes casados. Milingo defendió su consagración como obispo hecha por el Papa Juan Pablo II e indicó que devolvió al Vaticano la excomunión decretada por el actual Pontífice Benedicto XVI para que sea "reconsiderada".

Acompañado por obispos católicos casados, que él mismo ordenó en Estados Unidos, Milingo afirmó desde el púlpito del Templo Católico Imani de Washington que el celibato causa grandes problemas en el seno de la Iglesia Católica. Indicó Milingo que continuará con sus esfuerzos para que la Santa Sede restituya la institución del matrimonio para los sacerdotes católicos. El representante más carismático de la Iglesia africana, exorcista y curandero, recibió la pena más severa que prevé la Iglesia Católica para un creyente, una excomunión automática (scomunica latae sententiae).

El arzobispo también criticó la obligación del celibato para los sacerdotes. "Tenemos un solo objetivo, la restauración de un clero casado en la Iglesia Católica occidental", declaró Milingo de 76 años, en un comunicado distribuido durante una conferencia de prensa. "Tenemos unos 25 mil padres casados en Estados Unidos y 150 mil en el mundo que no son llamados a servir en esta Iglesia medieval que impone el celibato", denunció.”

Milingo ataca de nuevo. Muchas veces había pensado en él, y no había vuelto a tener noticias suyas. Me interesaba el personaje. Incluso concerté, con un amigo compositor, Jordi Vidal Pi, escribir una comedia musical acerca de la notoria vida del obispo exorcista, apóstata, lujurioso, esposo de la dentista filipina opulenta (poseedora de unas tetas memorables) y, además, negro. La escena inicial del musical acontecería en la celda monacal donde Milingo, en relativa soledad, meditaba acerca de su vida y milagros.

Digo relativa soledad, porque aparecía de golpe Satanás, más que para incordiarle, para rememorar juntos viejas cuitas, y para jugar algunas partidas de ajedrez. También aparecería Juan Pablo II, en plan padre compasivo que va a ver los progresos de su hijo descarriado, y que también jugaría al ajedrez con ellos. El diablo intentaba hacer trampas moviendo alguna ficha disimuladamente con el rabo y era reprendido paternalmente por Juan Pablo II, en tanto que Milingo le imprecaba con los gritos de ritual.

Otros personajes eran las monjas (interpretadas por luchadores de Sumo) que vigilaban a Milingo, la dentista filipina que, ayudada por el Dios vivo Moon, intentaba escalar hasta la ventana de la celda (acabando en manos del diablo, que la tiraba por la ventana y se convertía al catolicismo tras caérsele los cuernos por la impresión).

Una escenografía en plan “Don Juan Tenorio” combinada con “Sunset Boulevard” y “El Fantasma de la Ópera” permitía flasback de Milingo en África, aleccionando novicias negras a base de toques mágicos con su episcopal cetro, sus exorcismos expulsando demonios a espuertas (y cobrando entrada por el bello ritual), su conversión a la secta Moon (tras recibir dinero por el traspaso, y una ficha de crack), su casorio con la filipina, el cabreo del Papa (y de Satanás, que también se molestó al quedarse sin su más estimulante oponente) su epifanía en la cama con la filipina desgreñada (acaso con mascarilla de pepinos) y su conversión final, recibiendo castigos (en plan sadomaso) de manos de las monjas guardianas que le ataban con cilicios.

Pero hete aquí que el Milingo me ha estropeado el musical. Nueva excomunión (esta vez por Benedicto XVI) y creación de una nueva Iglesia “no medieval”. Las cosas son como son, como siempre digo. En fin, añadiré un acto más al musical. Milingo en Nueva York, triunfando en Broadway, consagrando obispos casados, creando una nueva religión católica sin celibatos, acaso con cuatro esposas cada feligrés (como los musulmanes) y misas divertidísimas con administración de hostias untadas con LSD. Nada medieval, por supuesto.



25 de septiembre de 2006    |    20 Comentarios
Dudosos estudios clínicos

De acuerdo con los nuevos datos de diferentes estudios, que han sido presentados en el congreso del European College of Neuropsychopharmacology (ECNP) 2006, agomelatina (Valdoxan ®) representa un novedoso enfoque del tratamiento de la depresión, habiendo demostrado una eficacia potente, incluso en las formas de depresión más graves, y efectos beneficiosos adicionales sobre las alteraciones del sueño y la función sexual de los pacientes con depresión, además de un perfil de tolerabilidad muy favorable.
 
“Agomelatina ha demostrado eficacia en el tratamiento de los trastornos depresivos mayores (TDM), comprobándose un efecto claro del tratamiento también en los pacientes con depresión grave”, comenta el Profesor Stuart Montgomery del Imperial College School of Medicine de Londres, uno de los investigadores. “Gracias a su perfil farmacológico tan novedoso, agomelatina se presenta como una alternativa importante para el tratamiento de la depresión, incluso para las depresiones mas graves”. 
 
De vez en cuando, en el congreso de la ECNP, acostumbra a haber una sesión especial, privada, organizada, propiciada y pagada por algún laboratorio farmacéutico, en la que este profesor destaca y corona un nuevo medicamento antidepresivo. El último acto de Montgomery, al que yo había asistido en Copenhage (2000), consistió en la consagración de la reboxetina (Norebox®) aclamado como el “antidepresivo ideal de una nueva generación, mecanismo bioquímico novedoso y poquísimos efectos secundarios en relación con los antidepresivos al uso”.
 
El eximio Montgomery, además, se permitió denostar y ridiculizar al canadiense Dr. Claude de Montigny, quien le preguntó, tras su discurso, si esta novedosa reboxetina era el mismo fármaco que, investigado en 1974, se había desestimado por ineficacia. Lo era, por supuesto, pero Montgomery dijo, con gran altivez, que desde 1974 nadie había sido tan listo como él para descubrir la joya de la corona que se ocultaba tras el desperdicio olvidado, y mucho menos su interpelador de Montigny que llevaba más de dos años sin publicar ningún trabajo científico.
 
Por guapo que fuera Montgomery, el mercado, que es sabio, descalificó el Norebox®. Su laboratorio productor (la sueca Pharmacia) pasó a ser engullido por la mayor multinacional del mundo farmacéutico (Pfizer) que, en poco tiempo, pasó a abandonar la promoción del fármaco. Eso suele hacerse cuando las ventas no pasan la barrera del 4% de mercado si bien es casi imposible averiguar el ranking real de ventas de los productos, que las compañías farmacéuticas ocultan cuidadosamente.
 
Norebox® que es un antidepresivo eficaz, tiene demasiados efectos secundarios molestos, especialmente dificultad para orinar que puede  llegar hasta la retención de orina.
 
Seis años después, Montgomery vuelve y “demuestra” que agomelatina es un antidepresivo muy eficaz para el tratamiento de los pacientes con trastornos depresivos mayores, y además, que esta eficacia antidepresiva se incrementa en función de la gravedad de la depresión. Que, además de su eficacia antidepresiva, agomelatina proporciona efectos beneficiosos importantes sobre los ritmos sueño-vigilia de los pacientes con depresión, ayudándoles a aliviar el insomnio y a mejorar su estado durante el día. Que los beneficios de agomelatina sobre el sueño de los pacientes con depresión, aparecieron muy precozmente, desde la primera semana de tratamiento y se mantuvieron hasta el final de los seis meses del tratamiento.

¡Qué bonito! ¿Tendrá un discurso estándar  y lo va aplicando cada vez que “descubre” una nueva joya?  Las malas lenguas pueden pensar que Montgomery cobra una y otra vez por realizar sus trabajos que, oh maravillas, siempre dan resultados brillantes (aunque los fármacos luego fracasen).

La propiedad de agomelatina para preservar la función sexual representa otro beneficio clave para los pacientes con depresión, muchos de los cuales abandonan el tratamiento con los antidepresivos convencionales por causa de los efectos secundarios sobre la función sexual, según señaló uno de los coautores del estudio de Montgomery, el Profesor Sidney Kennedy del University Health Network, Toronto, Canada.

Muy bien. El profesor Kennedy fue, hacia el final de la década de los 90, uno de los máximos valedores de la nefazodona, un antidepresivo que “tampoco provocaba problemas sexuales”, y que tuvo que ser desestimado por ineficaz y por la toxicidad hepática que presentaba. Los laboratorios productores (Bristol y Schering) gastaron millonadas en actos de propaganda. Yo mismo fui invitado a dos de ellos:

1. Simposio sobre nefazodona celebrado en Marrakech, a bombo y platillo (varios días en un hotelazo de lujo, 800 participantes de medio mundo, mesa redonda con nombres de campanillas del mundo entero, muchos de los cuales quedaron retratados al aparecer el fiasco de la toxicidad).

2. Un crucero en un imponente velero del Club Mediterrané, cinco días por el Mediterráneo a pan y cuchillo para unos 300 psiquiatras, incluidos varios catedráticos españoles, los cuales cantaron las excelencias y maravillas de la nefazodona, que antes de dos años empezó a provocar muertes demostrando que los ensayos clínicos previos habían sido, como mínimo, imprecisos, inexactos o claramente fraudulentos.

Pero los corifeos a sueldo cabalgan de nuevo. Cierta industria farmacéutica (no toda, por suerte) se aprovecha de la desidia (casi culpable) de cantidad de psiquiatras con estómagos agradecidos, capaces de creerse lo que les digan otros paniaguados (de calidad, eso sí) acerca de fármacos poco eficaces o peligrosos que, si de mi dependiera, serían probados, antes de nada, en las madres de todos estos pencos desahogados. Por títulos que ostenten.



22 de septiembre de 2006    |    2 Comentarios
Pene de quita y pon
Un equipo de médicos de China asegura haber llevado a cabo el primer trasplante de pene de la historia. El paciente, de 44 años, sufrió un accidente que le dejó con un órgano sexual de apenas un centímetro de longitud. Los doctores le operaron durante 15 horas para colocarle el pene de 10 centímetros de un hombre en situación de muerte cerebral  cuyo hijo donó su órgano.
 
La intervención fue un éxito, pero por motivos psicológicos el paciente decidió, de común acuerdo con su mujer, que el pene implantado le fuera retirado.
 
El caso aparecerá publicado en el ejemplar del mes que viene de la revista European Urology, y constituye todo un hito médico por la complejidad de conectar con microcirugía los nervios y diminutas venas de la zona, según informa el diario británico The Guardian. En ocasiones anteriores hubo médicos que pudieron volver a implantar a un hombre el pene que había perdido de forma violenta, pero ésta es la primera ocasión en la que alguien recibe el órgano de otra persona.
 
Los médicos explican que la operación fue un éxito: el hombre era capaz de orinar con normalidad a los diez días de la operación. Pero apenas unos días después, el hombre rechazó el órgano que su cuerpo había ya aceptado. “Debido a un grave problema psicológico del paciente y de su mujer, desgraciadamente tuvimos que cortar el pene trasplantado”, afirma uno de los médicos, el doctor Hu.
 
Se precipitaron al disponer de un pene para trasplantar. Supongo que los médicos chinos olvidaron que hay muchos chinos, y que conseguir un pene en condiciones no debe de ser demasiado dificultoso. En China existe la pena de muerte, que se aplica mediante un solo tiro en la nuca, haciendo pagar la bala a los familiares del ajusticiado. Los verdugos chinos, además, son gentes de gatillo fácil, o quizá deberíamos decir que los jueces son gente que se pone cachonda a base de condenar a muerte. 
    
 Donantes de adecuada edad, muertos de un tiro en la nuca (muerte cerebralasegurada) no van a faltar. Hasta se les podría condonar la pena de muerte a cambio de la la donación, por supuesto voluntaria, de pene, manos, piernas, lengua, un riñón, un pulmón, ambas córneas  y medio hígado. Les quedarían pocas posibilidades de volver a delinquir. Se les devolvería a las familias (que habrían ahorrado el precio de la bala) y, quizá, se les podría facilitar un medio de vida incorporándoles a alguno de los múltiples circos chinos para exhibirles, en jaulas, en plan educativo y ejemplarizante.
     
 Todo el mundo sale ganando. Los condenados vivos y coleando (o casi). Los chinos escarmentados en cabeza ajena. Las listas de espera de los trasplantes se aligerarían, y, con las sobras,  podrían establecerse clínicas para extranjeros ricos que incrementarían la riqueza de China en divisas, la cual (ahora mismo) ya es la mayor del mundo.
              
 Mejoraría también la imagen del régimen chino que, en el mismo movimiento, eliminaría la pena de muerte convirtiéndose en adalides de los derechos humanos. Si los criminales ajusticiables prefirieran morir, se les extirpa primero lo extirpable, y luego se les facilita cianuro con una pajita para que, si quieren, se suiciden. Como el tetrapléjico de Mar Adentro que ganó un Oscar.  El benefactor régimen chino no ajusticia. Son estos pervertidos los que, en un último acto de lucidez, se quitan de en medio para no ensuciar con su presencia las glorias de China.
                   
 Decía que los médicos chinos se precipitaron, tal vez por ganas de publicar en una revista europea de primera línea. En estos casos de trasplantes curiosos (penosos acaso) hay que mentalizar al receptor, para que no se asuste cuando se la vea. Un poco es lo que nos pasa a los que llevamos gafas progresivas, que el primer día con ellas, quedamos muy perplejos cuando vamos a orinar y, al verla, pensamos “¡Esta no es la mía!”. Hay quien se ha orinado dentro de los pantalones al meterla con brusquedad, pensando que se la estaba sacando a otro.
   
 Pero lo de las gafas es pasable, y te acostumbras a partir del segundo o tercer día. Buscarte la pija y sacar la de un muerto, debe de ser infinitamente más chocante. Dicen los papeles que la mujer del trasplantado, además, tampoco aceptaba tocársela, que le daba un cierto repelús.
    
 El buen hombre llegó a orinar con ella, pero no hubo ocasión de comprobar si se le empinaba o no, porque antes de las tres semanas exigió que se la amputasen otra vez. Una pena, porque el trabajo que había costado la historia no debe de haber sido baladí. Imagínense la cantidad de vasos sanguíneos que debieron ser zurcidos a golpe de agujas y microscopios.
     
 Es notorio que los chinos la tienen pequeña, dos o tres centímetros en reposo.  Cambiársela por una de 10 centímetros (muerta y arrugada, que puede doblar su calibre en estado de euforia) ha podido ser traumático. Un detalle importante sería, para futuros trasplantes, elegir pollas ni más grandes ni más chicas que la previamente perdida , a poder ser, de una persona de similar coloración. Hoy en día, chinos son también los antiguos mongoles o los exiguos tibetanos. Una tranca mongola, color oscuro con vetas rojizas,  o una lacónica y blanquecina minina tibetana,  puede descolocar a un chino amarillo y tradicional, a la par que da un susto de muerte a su digna esposa. Ignoro si estas son las circunstancias del suceso, pero me parecería plausible.
   
 Espero que, con el tiempo, lleguen a hacerlas por cultivo de células, y las determinen en cualquier tamaño, color, amplitud y olor. En siglos venideros, las habrá de quita y pon. Lo verán las futuras generaciones. Es probable que algunos gays las compren a pares. Sin envolver. Las irán comiendo por el camino.


17 de septiembre de 2006    |    2 Comentarios
Partido nudista en Cataluña

Ciutadans-Partit de la Ciutadania ha presentado hoy su cartel electoral en la campaña de los comicios del 1 de noviembre; en él aparece su candidato a la presidencia de la Generalitat de Cataluña, Albert Rivera, de cuerpo entero, desnudo y tapándose los genitales con las dos manos. El cartel se ha dado a conocer en el acto de presentación de las candidaturas de esta formación antinacionalista para las próximas elecciones catalanas.

En el llamativo cartel electoral, el joven abogado Albert Rivera, de 27 años, aparece desnudo junto a los siguientes mensajes: "Ha nacido tu partido. Sólo nos importan las personas. No nos importa dónde naciste. No nos importa la lengua que hablas. No nos importa qué ropa vistes. Nos importas tú". Entre los ejes centrales de su programa electoral, Ciutadans se propone "superar la obsesión identitaria que ahoga el dinamismo de la sociedad catalana", corregir las "distorsiones engendradas por el nacionalismo" y rechazar la "imposición" del catalán como lengua "única" del sistema de enseñanza.

Este partido llamado “Ciutadans” (o sea, “Ciudadanos” en lengua catalana) es un partido algo extraño. Ha sido creado por un grupo de personas que se postulan como antinacionalistas catalanes y que vienen a derivar, en parte, de facciones desengañadas del PSC-PSOE, cuyo sector “nacionalista catalán” les parece tanto o más deplorable que el de los partidos nacionalistas explícitos. Se nutre también de derechosos de toda la vida viejos conocidos por su antinacionalismo catalán.

El presidente es un catedrático de derecho constitucional, F. Carreras, quien, curiosamente, no va de jefe de lista, sino que coloca ahí a un discípulo amado. Supongo que por la tenebrosa imagen que el conspicuo mentor ofrecería en pelota, quizá porque no tendría manos suficientes para tapar por completo sus docentes e imponentes vergüenzas.

El más visible de los miembros (el Rivera se tapa el suyo para no hacer sombras) es el señor Alberto Boadella, quien se permite toda clase de insultos, descalificaciones, ironías y bufonadas, que son aplaudidas y celebradas por los miembros del partido, los cuales, en cambio, ostentan gritos y silbidos ante la mención del señor Rubianes, no menos zafio que Boadella, pero menos hábil en elegir sus enemigos. Boadella ha tachado a los políticos catalanes de "cursis", "capullos" y "mangantes".

En castellano "para compensar" el que considera un "aumento de la presión nacionalista" en Cataluña, Boadella ha afirmado que hoy en día la política catalana es "sólo un conglomerado de cursis y capullos con la justa proporción de mangantes en nombre de la patria". "En este desierto cerebral, por no haber no hay ni políticos diabólicos", ha resaltado. A Boadella le parece "injusto que, por culpa de unos estafadores especializados en falsificaciones patrióticas y sentimentales, tengamos que acabar en la intoxicación terminal o con el sistema digestivo y el hígado destrozados", por lo que el eximio farsante ha pedido el voto para el nuevo partido antipatriótico catalán.

Supongo que el partido contará con unos pocos cientos de miembros, y espero que desfilen en las manifestaciones antipatrióticas en pelota picada, para demostrar que son solamente personas, y que no importa si llevan ropa de marca o no. Mejorarían su credibilidad si enseñaran las mingas, así como los pertinentes conejitos las señoras afiliadas (que no sé si se trata de un partido paritario, pero algunas habrá). Quedaría mucho más claro que son personas enteras, que no están capados ni esconden las partes por tenerlas pequeñas, malolientes o sucias.

Me encantará ver cuántos votos consiguen los “Ciutadans”, y a su representante nudista sonrojándose cuando el presidente del Parlament exija el preceptivo: “Levántense los miembros” cada vez que entra el President.



17 de septiembre de 2006    |    0 Comentarios
Cuidado con los musulmanes

Cualquier crítica al Islam es considerada una ofensa contra la religión de los musulmanes y desata una inmediata ola de protestas. Si a finales de 2005 fue un semanario danés el que encendió la mecha esta vez le ha tocado al papa Benedicto XVI enfrentar la ira de los musulmanes. Las palabras de Josef Ratzinger que han desatado la polémica las pronunció el martes pasado durante la gira que realizó por estado alemán de Baviera, su tierra natal, donde dijo que la yihad, o guerra santa islámica, va contra Dios y consideró “irracional” defender la fe con la violencia.

Una de las primeras críticas vertidas contra el Papa vino precisamente de Alemania. El secretario general del Consejo Central de los Musulmanes, Aiman Mazyek, aseguró que “es difícil de creer que el Papa vea en relación a la violencia una frontera entre el Islam y el cristianismo”. Mazyek recuerda que la historia del cristianismo también ha sido sangrienta y puso como ejemplo “las cruzadas y la conversión obligatoria de judíos y musulmanes en España”.

¿Será que el Papa no es tan prudente como parecía? ¿Será que empleó tropos de pensamiento, especialmente el litote, al citar al emperador Paleólogo? Considerar irracional defender la fe con la violencia, y, por tanto, no apreciado por Dios, no parece apropiado para ser pronunciado por quien ha sido jefe supremo del organismo para la Defensa de la Fe, que es el nombre piadoso que se da, hoy en día, a la Santa Inquisición.

Los musulmanes, cuya manera de ver al único Dios es cien por cien trascendente, deben de alucinar cuando se les dice que Dios debería ser racional cuando, por ser quien es, puede ser como realmente le venga en gana. Benedicto dijo que la guerra santa va en contra de Dios. Debe de hacer tiempo que no lee la Biblia o el Corán, entretenidos epítomes con toda clase de barbaridades guerreras perpetradas en nombre de Dios. El ángel exterminador degollando primogénitos egipcios, o el bestia de Sansón descabezando a más de mil filisteos a golpe de quijada de asno, en nombre de Dios por supuesto, no parecen hermanitas de la caridad ni demasiado racionales a la hora de imponer la voluntad divina a golpe de terrorismo. Dios monta las fallas de Valencia en Sodoma y Gomorra (versión original bíblica) o destroza las dos ciudades a pedradas (llovieron pedruscos en la versión retocada del Corán).

Las hordas de pastores cántabros iletrados que iniciaron la española reconquista contra los cultivados y permisivos árabes que nos administraban, tampoco es que fueran con demasiadas contemplaciones a la hora de atacar a los perros infieles. El Guerrero del Antifaz no era, en absoluto, un exquisito y dialogante negociador, sino un depredador de todo lo que se moviera y llevase turbante. El mismo Cid Campeador no era más que un mercenario avieso, que tanto mataba moros por encargo del rey de León, como se merendaba cristianos al servicio del rey moro de Zaragoza.

Quien paga manda. Los adoradores de Yhavé y de Alá, según subían o bajaban sus respectivas acciones en bolsa, compraban esbirros asalariados para que les sirvieran como mercenarios en sus respectivas, y legítimas (faltaría más) guerras santas.

Aquí y ahora, desde Egipto, los Hermanos Musulmanes, la mayor fuerza de la oposición, aseguró desde su página web que “las declaraciones del Papa del Vaticano dañan al Islam”. El viejo pontífice, sin darse cuenta, legitima a los discutiblemente pacíficos Hermanos, cuyos principios básicos se instalan sobre el recelo y el reconcomio sobre todo aquello que huela a occidental.

Bardagoklu, persona de máxima autoridad religiosa en Turkía, dijo: “La iglesia lanzó las Cruzadas porque consideraba el Islam como un enemigo. Estas palabras del Papa parece que son el reflejo de la guerra santa y de una mentalidad de las Cruzadas que se encuentra escondida en su mente. Mucha gente en Occidente actúa bajo el sentimiento del egoísmo, la superioridad y la arrogancia que viene del poder tecnológico y militar y juzgan a los pueblos de otras culturas”.

El Papa no se había dado cuenta de su metedura de pata. El portavoz Vaticano Federico Lombardi, dijo que, si se examinan “cuidadosamente” las palabras, el Pontífice “rechaza de manera clara y radical las motivaciones religiosas de la violencia”. “No estaba” en la intención del Papa realizar un estudio profundo sobre la yihad y sobre el pensamiento musulmán al respecto y mucho menos ofender la sensibilidad de los creyentes”.

¡Como añoro al elegante Navarro Valls! El Lombardi, diciéndoles a los musulmanes que no saben leer cuidadosamente, añade un punto de insolencia a la ofensa derivada de un modo expresivo demasiado retórico y un poco ladrillo. En estos casos se trata de decir simplemente “Perdón. No había caído. No era mi intención ofender.”

Será que se les ha atragantado eso de la infalibilidad. Pero vigile, Santidad, con eso del “mantenello y no enmendallo”, que torres más altas han caído.



10 de septiembre de 2006    |    0 Comentarios
Incesto callejero

A plena luz del día, bajo la atónita mirada de unos y otros, que se agolpaban en una céntrica calle, una madre y su vástago, ajenos a los curiosos, practicaron sexo el pasado jueves. Eran las 11:00, cuando comenzaba el bullicio en los comercios, cuando los más perezosos tomaban el café y leían los periódicos y cuando los niños salían a dar una vuelta con sus padres apurando sus últimos días de vacaciones

 El Pasaje de Recogidas, en el centro de Granada, era un hervidero de gente. De repente, todos se quedaron quietos. Allí, en plena calle, dos cuerpos desnudos daban rienda, bajo un sol abrasador, a sus más bajos instintos. Al silencio inicial, por el asombro de los viandantes, le siguieron voces, insultos, improperios y algún que otro grito, al son de los movimientos de los desnudos.

Detenidos por la policía, en comisaría se procedió a comprobar sus identidades. Si a la vista estaba que ella era más mayor que él, los agentes se quedaron perplejos al verificar que la mujer, de 60 años, era en realidad la madre del hombre con el que estaba practicando sexo. La edad del vástago: 26 años.

Me reconfortan estas escenas que demuestran la persistencia del amor filial. En unos tiempos en que los hijos acostumbran a ningunear a sus madres, o padres, cuando no les agraden, encontrar un chico granadino capaz de llevar el amor por la madre hasta la demostración paroxística en plena calle, no me diréis que no os pone la piel de gallina.

No consta si el hijo, como los buenos exlegionarios, lleva tatuada le leyenda “Amor de madre” en el brazo o en el pecho. En casos como éste, la inscripción debería acompañarse del dibujo de la “rosa de Jericó”, tatuaje típico donde los haya en que las formas de la “rosa” simulan claramente los perfiles de una vulva femenina.

Esto es el “complejo de Edipo” llevado a las últimas consecuencias, y en plena calle además. ¿Para qué matarse a visitas con un psicoanalista, que te cobra una fortuna por sacarte del coco estas turbadoras utopías? ¡Mucho mejor llevarlas a la realidad y comprobar si valen la pena! En el caso de los incestuosos granadinos valían la pena, por lo visto.

Los vecinos de Recogidas explicaron que los tórtolos empezaron besándose. Unos piquitos tontainas, al parecer, que pronto se tornaron en besos profundos, con lengua y tornillo. De ahí se paso al toqueteo, una teta por aquí, una bragueta por allá, una falda que se levanta, unas bragas que se rasgan, ropas arrancadas a mordiscos y penetración violenta. Los padres tapaban los ojos a los hijos, las bolsas de la compra se escurrían de las manos de las señoras y algunos jóvenes cuchicheaban entre ellos mientras hacían bromas.

Cuando llegó la policía, debieron echarles cubos de agua para separarles, tal como se hace (indebidamente) con los pobres perros que se aparean en lugares donde las gentes son poco comprensivas. Una vez roto el ensamble, los taparon con mantas y los llevaron a dependencias policiales, acomodándoles en celdas separadas, no les diera por terminar la faena en lugares de tan sólida reputación, en los que se supone seriedad y poca broma.

Fueron denunciados por dar escándalo a menores, que se ve que había muchos niños asombrados ante la insólita copulación del pasaje de Recogidas. Espero que “El polvo de Recogidas” alcance la fama del “Cipote de Archidona”, descrito por Canales y Cela en la década de los setenta.



8 de septiembre de 2006    |    0 Comentarios
El médico tocón

Dos años de cárcel y tres de inhabilitación para un médico que abusó de una paciente. La Audiencia Provincial de Málaga ha condenado a dos años de cárcel y tres de inhabilitación a un médico que abusó de una paciente y que ya había sido penado por el mismo delito en 1997, según la sentencia. El caso por el que ha sido condenado se remonta al 29 de mayo de 2004, cuando el médico, que realizaba una sustitución en el centro de salud San Andrés-Torcal, recibió a la paciente. Según el fallo judicial, el condenado se colocó detrás "para tocarle desde la espalda hasta la cadera" y le recomendó que fuese a su casa a darse una ducha y regresara con un aceite para darle un masaje.

Noticia completa en:

http://blogs.periodistadigital.com/ultimahora.php/2006/04/27/dos_anos_de_carcel_y_tres_de_inhabilitac

La joven volvió a la consulta y, a instancias del facultativo, se quedó en ropa interior y se tumbó en una camilla, donde fue masajeada por la espalda "con evidente ánimo libidinoso". Posteriormente, metió las manos por las bragas de la joven, las apartó "para no mancharlas", y se las bajó hasta las rodillas "introduciéndole acto seguido los dedos en la vagina", tras lo cual le enseñó unos ejercicios para evitar el dolor de espalda "rozándole el vello púbico" y le dio "dos palmaditas en el culo".

Estos hechos constituyen un delito de abusos sexuales por prevalimiento, según el juez, que destaca cómo se valió de su condición de médico para forzar a la joven y practicar "tocamientos libidinosos claramente atentatorios contra su libertad sexual".

Los hay salidos, aparte de demostrar audacia de pirata y una cierta creatividad. Convencer a una chica de 16 años (tal como son ahora las chicas de 16 años) para darle un masaje con aceite, bajo la excusa de explorar una afonía, no es tarea baladí. Lo de bajarle las bragas y meterle los dedos en la vagina, más que “prevalimiento” indica un dominio de la situación rayano en el virtuosismo.

Los rozamientos del vello púbico, con la excusa de enseñar ejercicios para evitar el dolor de espalda, abundan en este senti-o. Las palmaditas en el culo debían de ser la señal sonora de que acababa el masaje, y podía ir desnudándose la siguiente usuaria de la sala de espera. Respecto a la edad de la menor, el fallo recoge que "no tuvo influencia" para conside-rarla como una víctima "especialmente vulnerable" ya que, según su propio testimonio, ya había tenido relaciones sexuales anteriores y las ha seguido teniendo, no apreciando una especial fragilidad tras lo ocurrido.

Si la niña llega a ser virgen, el médico infame hubiera sido, cuando menos, condenado a los 12 años que la ley permite para los atentados a la libertad sexual. El magistrado entiende que el procesado "rompió el principio de confianza" en que se basa la relación entre médico y paciente, destaca el "tajante" testimonio de la víctima y recuerda que existe una condena anterior por abusos sexuales que "sirve como indicio sobre su conducta y la credibilidad de su testimonio".

No sé si el médico en cuestión va a pasar los dos años en la cárcel. Sospecho que sí por su reincidente empeño en manipular a sus pacientes. Podía haberse hecho ginecólogo, que hubiera quedado hasta la coronilla de palpar los aledaños del pecaminoso orificio púbico. No creo que le vayan a conceder la gracia de pasar la pena en una cárcel de mujeres (como hicieron en su momento con Roldán, quien fuera corrupto director de la Guardia Civil) donde podría ayudar, caritativamente, en la enfermería.



7 de septiembre de 2006    |    0 Comentarios
Posible reclasificación y actualización de los trastornos de la personalidad.

Con motivo de la actualización del DSM-IV, los psiquiatras están perfilando una nueva clasificación de los tras-tornos de la personalidad que tenga en cuenta los últimos hallazgos biológicos y genéticos. Uno de los aspectos más candentes en la psiquiatría actual es la revisión que se está llevando a cabo de los criterios contenidos en el Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders (DSM) sobre los trastornos de la personalidad, a raíz de los hallazgos biológicos y genéticos y de los nuevos conocimientos sobre los datos dimensionales de la personalidad adquiridos en los últimos años.

Los debates darán lugar a una nueva propuesta clasificadora de este tipo de trastornos encaminada a una mejor orientación diagnóstica y a un enfoque terapéutico más adecuado. Los “trastornos de la personalidad” son esquemas de conducta patológica que, clásicamente, se han atribuido a un mal desarrollo de las características de personalidad del individuo. O sea, no se trataría de trastornos mentales, sino de “personalidades alteradas”, por causas desconocidas, cuyas manifestaciones se perciben desde el inicio de la vida adulta.

A mediados del siglo XX se les denominaba “personalidades psicopáticas”, según la definición que de tal término hizo el psiquiatra Kurt Schneider. Cuando se desarrolló el DSM, uno de sus redactores, Millon, colaboró ampliamente en el cambio de nombre (“trastornos de personalidad”) aparte de publicar diversos trabajos acerca de las características particulares de cada uno de estos trastornos.

Desde los años noventa del siglo XX detectamos que la aparición de nuevos fármacos, correctores en cuanto al control de los impulsos, mejoran las características conduc-tuales de personas a las que, sin duda, se había diagnosticado como “trastornos de personalidad”. O sea, que una característica incurable (“personalidad patológica”) parecía susceptible de ser tratada, modificada y mejorada con medios biológicos. ¿No se trataría, pues, de un trastorno con componentes biológicos?

Este ha sido uno de los temas centrales del VI Congreso Nacional de Trastornos de la Personalidad, celebrado en Oviedo con la participación de medio millar de especialistas, quienes debatieron sobre los criterios que darán lugar al DSM-V, es decir, la clasificación de los trastornos mentales que entrará en vigor en torno a 2011, impulsada por la Asociación Americana de Psiquiatría, la Asociación Mundial de Psiquiatría y la Organización Mundial de la Salud, y que sustituirá al DSM-IV, vigente desde 1994. Con la nueva clasificación todo apunta a que algunas de las alteraciones de la personalidad incluidas pasarán a convertirse en categorías diagnósticas propias de los “tras-tornos mentales” y dejarán de ser “trastornos de la personalidad”. Esta nueva reordenación de los trastornos de la personalidad, con la incorporación de las bases neuro-biológicas implicadas en ellos, tendrá consecuencias clínicas dado que influirá en el método de tratamiento.

El paso del tiempo es tozudo, y cada vez son más los descubrimientos acerca de las bases biológicas de la mente humana. Bienvenidos sean estos hallazgos que, sin duda, repercutirán en el bienestar de los pacientes, y de sus familias.



7 de septiembre de 2006    |    1 Comentarios
Pacientes hiperfrecuentadores y médicos hiperfrecuentados

Los médicos de atención primaria españoles dedican un tercio de todo su tiempo a atender a sólo un 5% de pacientes, los denominados hiperfrecuentadores, según un estudio elaborado por investigadores de la Universitat de les Illes Balears (UIB).

El perfil del hiperfrecuentador, como se conoce a los pacientes que visitan al médico de atención primaria al menos 12 veces al año, es el de una persona mayor que presenta trastornos depresivos o de ansiedad, explicó la directora de la investigación, Margalida Gili. Esta profesora de Psicología de la UIB señaló que partió de una muestra de 232 pacientes hiperfrecuentadores y 93 normofrecuentadores - con menos de 12 visitas médicas anuales- de entre 18 y 65 años, de los servicios de atención primaria, es decir, excluyó las visitas a enfermería, urgencias y hospitales, así como los trámites burocráticos y las demandas hechas por los centros.

Sé de qué va esto. Entre 1990 y 1999 fui médico de la sanidad pública. Exactamente especialista en Neurología y en Psiquiatría, adscrito a la zona “derecha del Eixample” de la ciudad de Barcelona. Éramos entre 5 y 6 especialistas en esta zona. Cada uno de nosotros teníamos 2´ó 3 “pirámides”, entendiendo como tales los grupos de médicos de familia que nos pasaban los pacientes neuropsiquiátricos para que nosotros les tratásemos.

Mi cupo constaba de cinco pirámides. Las tres de rigor, y dos más que me habían sido endosadas al cesar alguno de los otros especialistas. En teoría yo hubiera debido cobrar por número de cartillas, pero dado que era el único de la zona que no tenía plaza en propiedad (mi relación con la sanidad pública era de contrato laboral) mis haberes eran sensiblemente inferiores (la mitad, más o menos) que los de mis colegas “titulares” con sus dos o tres “pirámides”.

El número de visitas que yo efectuaba era de unas cuarenta al día. Las 25 que tenía programadas y unas 15 más que eran enviadas “como urgencias” por los médicos de familia, y que yo tenía la obligación de atender. Los demás médicos especialistas, titulares, podían elegir el número de visitas que tenían diariamente (uno de ellos solamente aceptaba 13) y negarse a hacer “urgencias”. Yo no. Cuando los pacientes se quejaban de no ser atendidos, inspección médica actuaba rápidamente cambiándoles el especialista y asignándomelos a mí, que no podía quejarme. Así, mis colegas tenían cada vez menos “frecuentadores” y yo tenía cada vez más.

De paso, la dirección médica se quejaba de mi elevado número de visitas, porque comportaba también un elevado número de prescripciones. El médico de las 13 visitas diarias me era puesto como ejemplo a seguir, en cuanto al número de recetas que hacía, pero nadie me decía cómo lograr estas 13 visitas diarias cuando mi obligación era atender a todas las que se me presentaban. La verdad es que me apañaba para hacerlas y dejar a los pacientes medianamente contentos.

Ni una sola queja en 10 años. El colmo fue cuando inspectores de otras zonas me mandaban pacientes difíciles o descontentos con sus especialistas. Mi dirección me instaba a no aceptarlos, pero se negaba a dármelo por escrito. Si no los hubiera aceptado, podrían haberme expedientado. No me despidieron, aunque me hicieron la vida imposible. Al cabo, presenté la dimisión y me marché sin ningún beneficio más que la conciencia tranquila de no contribuir con mi sacrificio a perpetuar un desaguisado, y la bienaventuranza de olvidarme de un superior que, en mi despacho, no hubiera servido ni para limpiar los metales.

No solamente hay pacientes “hiperfrecuentadores”. También hay médicos hiperfrecuentados, sospecho que los mejores y más bondadosos, y que el único mérito que acumularán es sentirse perseguidos por sus superiores y ser envidiados por sus colegas menos dotados.