Dudas existenciales
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29 de diciembre de 2006    |    0 Comentarios
No fornicarás (con mujeres ebrias)

Primero creí que era una inocentada. Pero nada me ha indicado que no sea cierta esta noticia, así que la comento. Tened cuidado si pensáis ir de congreso a Gran Bretaña. Os conviene leer lo que escribo. (No hace falta que lean estas letras los que, cuando van de congreso, van de congreso.)

Las relaciones sexuales con una mujer en estado de ebriedad serán consideradas como violación en Gran Bretaña, según una modificación del Código Penal impulsada por el gobierno de Tony Blair con la esperanza de frenar un fenómeno creciente. Según las estadísticas disponibles, la gran mayoría de las mujeres que en el Reino Unido se dirigen a la policía por una violación cuentan haber sufrido la violencia tras haber bebido en abundancia. Hasta ahora sólo un caso de cada 20 termina con la condena del hombre, y el hecho de que la mujer haya bebido a menudo se considera como un atenuante en tribunales. (En la foto de arriba, chicas a evitar.)

En el futuro próximo la situación cambiará por completo: la mujer alcoholizada será considerada, a todos los efectos, incapaz de querer y comprender. Cuando una mujer denuncie una violencia sexual, la policía deberá realizar de inmediato un examen de sangre y orina. Si la tasa de alcohol resulta elevada, el hombre acusado ya no podrá defenderse con la excusa de que ella lo consentía, y será procesado de inmediato por violación. Con la modificación del Código Penal, el ministerio del Interior inglés apunta a desalentar lo más posible las relaciones íntimas con mujeres que hayan bebido demasiado.

No hay mujeres feas sino copas de menos, dice el infamante y machista refrán español. Se refiere, como es lógico, a copas de menos en los hombres, no en las mujeres. En Gran Bretaña, al parecer, emplean otra sentencia: “No hay mujeres virtuosas sino copas de menos”, referidas las copas, en este caso, a las mujeres. No se dice, en los papeles, si se determinarán cifras de alcoholemia a partir de las cuales las mujeres se declaren incapaces de querer y comprender. O si las mujeres deberán, además, demostrar mediante unas simples pruebas si se ven incapaces de negarse a las proposiciones que, en plan test, pueden hacerles los agentes policiales, (quizá con las porras en ristre).

 Tampoco se dice cómo se comprueba que la denunciante estaba bebida antes de la juerga, o si pilló la merluza tras la coyunda con la intención de perder al panoli que no la había satisfecho como mandan los cánones. A partir de ahora, cuando ustedes decidan beneficiarse una amiga o conocida en Gran Bretaña (es cosa de mal hacer con enemigas y desconocidas) vigile cuidadosamente que la fémina no empine el codo.

Mejor llevar un alcoholímetro portátil para hacer la comprobación previa al encamamiento. Quizá sea imprescindible llamar a un notario (en su defecto sirve un obispo) para que atestigüe la exactitud de la situación, y compruebe (con su presencia durante todos los actos) que usted no sirve bebidas espirituosas a su amante entre  escarceos, así como que la fémina, al acabar la tarea, muestra una perfecta capacidad volitiva y se ha dado perfecta cuenta de que lo que ha hecho es follar, bajo su responsabilidad y (más o menos) goce.

En los hoteles “meublés” de la pérfida Albión deberían disponer (con el tiempo) de un servicio de forenses, que examinen a las señoras antes y después de los revolcones, o crear un nuevo cuerpo de fedatarios públicos para tales menesteres. Veo un problema insoluble: en el caso de que los dos miembros de la díada estén tajados, ¿será la ebriedad un atenuante, o un agravante para el malo de la película?  Ya lo sabéis. A partir de ahora, follar en la más estricta sobriedad.



27 de diciembre de 2006    |    0 Comentarios
Visitar a Castro

Leo hoy la noticia que abajo comento. Hablo con colegas pro-Castro y anti-Castro. Me pregunto qué soy yo y, como casi siempre, no me aclaro. Me encanta que en Cuba no haya miseria (la pobreza está muy bien repartida). Me fastidia que no haya libertad y que los "pescados de muchos dientes" vivan como sátrapas orientales (la riqueza está MUY mal repartida). Me pregunto si yo iría a Cuba a visitar a Castro. Habida cuenta que, estos días, después de leer a Wittgenstein y a Sartre, me he entretenido con Nietzsche, la respuesta inmediata es sí. Necesito solazarme. No lean si les molesta el relativismo moral. 

El presidente del PP, Mariano Rajoy, consideró hoy 'lógico' que se haya atendido la petición de Cuba para que el cirujano español José Luis García Sabrido visitase a Fidel Castro y añadió que él cree las explicaciones que ha dado el doctor a su regreso, entre otros motivos, porque ha sido su médico. El presidente del PP añadió que el cirujano le ha indicado que su viaje se produjo a petición de las autoridades cubanas, que conocían su trabajo porque había estado en la isla en un congreso médico, y con el permiso de la Comunidad de Madrid. 'A partir de ahí, yo creo que cualquier persona normal entiende que cuando alguien pide ayuda y se le puede prestar, lo lógico es que se le preste. Esto es lo que yo tengo que decir sobre esto. Sea la persona que sea', defendió Rajoy.

Me parece impecable la precisión del Sr. Rajoy. Su respuesta es la de un hombre educado y digno. La Sra. Esperanza Aguirre, en cambio, ha manifestado cosas menos aquiescentes con la visita a Castro del Dr. García Sabrido. He escuchado esta mañana opiniones de colegas míos, en muy diversos sentidos. La mayor parte coincidían con la corrección del Dr. García Sabrido. Otros discrepaban, aduciendo que, a un dictador como Castro, ni agua se le debe dar.

Mi opinión está sesgada. Si me llaman para ir a Cuba a visitar a Castro, me da un ataque de alegría y de orgullo y pierdo el culo por ir. Si, además, ponen un avión privado y pagan bien, miel sobre hojuelas. En mi casa visito aristócratas hispanos. Gitanos de las familias que tienen exclusivas en la distribución de coca o en el manejo de coches (de lujo) robados. Miembros de mafias italianas, ucranianas y rusas. Taxistas. Árbitros de fútbol. Artistas del famoseo. Prostitutas. Abogados. Anarquistas. Militares. Policías. Guardias civiles. Ladrones de guante blanco. Eclesiásticos. Un obispo protestante. Pervertidos sexuales de diversas naturalezas y especialidades. Un asesino en serie. Casi de todo, vaya.

Me falta un buen dictador, un Papa (o como mínimo un cardenal), amén de cantidad de seres poco vistosos pero curiosos en su rareza. Por ejemplo, un amaestrador de búhos o un hombre bala. Cualquiera de estos que llame a mi puerta, me va a dar una alegría. Si hay que ir a Cuba, Siberia u Osetia del Norte, se va (si pagan, claro).

A veces me niego a seguir visitando a según quién, pero no en razón de ideologías u oficios, sino como consecuencia de expectativas espurias. Hay personas que se creen que, pagando, el médico debe decir lo que ellos quieran. Prefiero devolverles lo que hayan pagado y darme el gusto de no verles más, que apechugar con quienes no saben entender que “No” quiere decir “No”. Jamás he firmado un “certificado” de conveniencia. Más por razones prácticas que éticas. Si mi firma se vende, al menos que sea por un precio que me permita retirarme. De 50 millones de euros para arriba, por supuesto. Ya que vendo mi dignidad, que sea por una paga que (a mí) me parezca suficiente. Todavía no he encontrado ningún necio que me retire de digno. No pierdo las esperanzas.

Dicen del Dr. Puigvert que alardeaba de haberles hecho tacto rectal a Castro y a Juan Pablo II. Si no es verdad, merecería serlo (el alarde, que el hecho lo doy por seguro). Estaré de acuerdo con Castro, o no lo estaré. Ahora bien, si me llamasen (mientras no sea para ponerle un dedo en el culo) allí estaría, y alardearía de ello.



26 de diciembre de 2006    |    4 Comentarios
Hay que tocar el pene de los atletas
 

Impregnado del aburrimiento navideño, recojo una vieja noticia de mis recortes para pergeñar alguna maldad. Necesito desintoxicarme tras haberme tragado el "Tractatus" de Wittgenstein y ver cómo el mundo es la totalidad de los hechos, no de las cosas (lo cual nunca se me habría ocurrido). Recurro al lenguaje que me es más útil entre los que describe Wittgenstein, o sea, el absurdo para evitar cuidadosamente que cuanto digo pueda parecer algo digno de creerse. No lean los simples, medrosos,  menguados, retraídos, achicados,  apocados, encogidos o pusilánimes, que corren un grave riesgo de  sentirse molestos.

La Agencia Mundial Antidopaje ha alertado a sus inspectores sobre falsos penes. Sospechan que dos lanzadores de disco y martillo utilizaron este método en los Juegos de Atenas. En la imagen, atletas tramposos huyendo de una severa juez.

Han pasado 26 años desde que al ciclista belga Michel Pollentier le pillaron en el Tour con una pera de caucho en la axila y un fino tubo mediante el que intentaba depositar orina de otra persona en el control antidopaje. En 1998, Willy Voet, ex masajista de Festina, explicó como práctica usual más discreta entre los ciclistas la introducción en el ano de un preservativo con orina que rasgaban en el control.

Las nuevas tecnologías permiten otra insidia: la utilización de penes de látex. Desde que en la oficina central de la Agencia Mundial Antidopaje (AMA) en Montreal se recibieron por correo (procedentes desde Hungría y de forma anónima) penes de plástico en los que iban adheridos una cánula hasta una bolsa con orina, se tiene la convicción de que este método fue el que emplearon el lanzador de disco Robert Fazekas y el de martillo, Adrian Annus, para tratar de escapar de los controles en los Juegos de Atenas. El primero de ellos no pudo entregar una muestra de orina después de proclamarse campeón olímpico. Trató de dar el cambiazo mediante un frasco. Annus, por su parte, pasó un control antes y otro después de la competición. Un análisis ulterior reveló que la orina era de personas distintas por lo que llegaron a la conclusión de que el inspector médico pecó de prudente y no se atrevió a mirarle el pene al atleta.

A partir de estos casos Howman (Director de la AMA) recomienda a sus inspectores que toquen el miembro de los atletas, si es necesario, para comprobar que no hay trampa. Los que trabajamos en la rehabilitación de adictos a sustancias, sabemos bastante de eso. Cuando les pedimos un análisis de orina periódico (de 1 a 3 veces por semana) nos vemos obligados a hacerles orinar delante de alguna persona del centro que avale la realidad de la muestra. Ahora no solamente nos deberemos conformar con mirar, sino que, además, tendremos que palparles el pene para comprobar que es de verdad y no de plástico.

Pero hay penes de látex muy bien hechos, cuyo aspecto y tacto no desmerece, en nada, a sus homólogos naturales. Solamente el olor los delata, aunque suponemos que el olor a làtex puede ser disimulado con el empleo de desodorantes o afeites. Por otra parte, el acercamiento del apéndice nasal al pene del atleta puede desatar malentendidos, máxime si es perpetrado por una enfermera de buen ver. Bien es verdad que una enfermera de buen ver debe delatar a la mayor parte de los penes plastificados, pues tales penes tenderán a la inmovilidad con más obstinación que los de carne y hueso, proclives a aumentar de tamaño si sienten la cercanía de objetos de deseo o, no digamos, una comprobación manual acerca de sus características organolépticas y posible inclinación a la viveza. Deberían adscribirse efebos de buen aspecto, para efectuar las palpaciones en caso de no surtir efecto los manoseos de las enfermeras. No vaya a parecer tramposo un gay, más asqueado que contento si es sometido a los toques femeniles, y armarse la de Dios es cristo cuando los implacables jueces intentaran arrancar el pretendido postizo, con las irreparables consecuencias que los excesos de celo pudieren acarrear.

Muchos de mis amigos gays ya se han pedido las hojas para echar peticiones y ser candidatos a jueces, aunque tienen dudas por si les destacan a competiciones femeninas. En las masculinas su entusiasmo y laboriosidad permitiría dejar muy claro que el pene examinado era de verdad y, para nada, de mentirijillas. Algunos de ellos están acudiendo a escuelas de entrenamiento para adiestrar sus capacidades olfativas, y dejarlas como las de estos chuchos que nos husmean en los aeropuertos americanos, no vayamos a entrar en USA con mortadela. Ni en Olimpia con penes robóticos.

Las chicas lo tienen más fácil. Tienen poco aparato que enmascarar. Las comprobaciones visuales serían suficientes, antes de hacerlas evacuar, públicamente, en un orinal. La visión de mujeres orinando sería impagable para los fetichistas de esas cosas (“lluvia dorada” en el argot español, “water games” o “juegos de agua” en el argot inglés, “douche daurade” en francés). Muchos de ellos intentarían beber de los chorros con la excusa de apreciar mejor las cualidades sensoriales.

Mundo de monas.



18 de diciembre de 2006    |    1 Comentarios
Parlamentario tarambana

Sudáfrica está entre los países donde no pienso volver. A pesar de su impactante belleza, me siento plenamente incómodo en un país tan lleno de miseria, de desigualdades, de suciedad, de blancos, negros y coloreados (mucha gente y pocas personas), de armas automáticas en manos de negros cabreados, blancos ultraderechistas y colorados mafiosos, de perros de presa,  de terror urbano, de pingüinos en reservas, de focas malolientes, de tiburones campando a través de rejillas agujereadas, de playas inutilizables pues el agua está a 11ºC (excepto en agosto, que es cuando se aprovechan los escualos), de corrientes que te llevan a la Antártida, de playas de esqueletos y vientos de 200 km/hora (los días calmados). Mis recuerdos están más bien sesgados. Antes de ir allí creía que no era racista. Después lo he sido (con todas las razas conocidas).

El jefe del grupo parlamentario del gobernante Congreso Nacional Africano (CNA), Mbulelo Goniwe, fue expulsado hoy del partido por acosar sexualmente a una de sus asistentes. La investigación que el grupo político instruyó contra Goniwe fue a instancias de Nomawele Njongo, una joven de 21 años, asistente administrativa en las oficinas parlamentarias del CNA, quien acusó a su superior de acosarla sexualmente durante una cena que éste ofreció a sus colegas y empleados en octubre pasado.

La nena Njongo declaró ante los investigadores que había rechazado la propuesta de Goniwe de que se fuera a la cama con él después de la cena, a lo que, según ella, el político reaccionó de mala manera diciéndole 'Cómo te atreves a decir que no a tu jefe, como si fuera un hombre común'. El Comité Disciplinario del CNA ha aceptado las declaraciones de Njongo como 'creíbles y aceptables' mientras que la defensa presentada por Goniwe ha sido 'contradictoria, inconsistente y no fiable'. 'Goniwe no podrá ser miembro del Parlamento sudafricano por el CNA y tiene prohibido ser candidato a un cargo público o representar al partido gobernante por tres años', dijo Asmal al explicar los alcances de la expulsión del, ahora, ex jefe parlamentario.

'El camarada Goniwe era el funcionario de mayor jerarquía del grupo legislativo del CNA, y consecuentemente se esperaba de él una conducta irreprochable', recalcó el profesor Kader Asma (ex ministro sudafricano de Educación y de Asuntos Hidrográficos, y jefe del comité investigador) tras hallar culpable al ex jefe parlamentario de 'abusar de su posición para obtener ventajas sexuales' sobre un subordinado. Goniwe, quien fue hallado culpable también de desacreditar con su conducta al CNA y 'violar la integridad moral que se espera de un representante público', había sucedido en el cargo a Tony Yengeni, quien en agosto pasado fue encarcelado por cometer fraude contra el Parlamento sudafricano.

Es curioso lo de Sudáfrica. Después del ominoso Apartheid (palabra que deriva de “Aparteki”, en afrikáans “vivir aparte”) los negros pasaron a detentar la mayor parte del poder político. El cambio fue bastante pacífico, y se respetaron las propiedades de los blancos (que poseen algo así como el 90% del capital sudafricano). Al parecer los negros dominantes no han perdido el tiempo para agenciarse su parcela de capital, bien por las buenas (cobrando a base de canonjías, comisiones y prebendas) o a base de estafas, fraudes y mafias. Los blancos pagan (y, hasta cierto punto, dejan hacer) y los negros acaban a la greña entre ellos.

En estos países lindantes con las sabanas y las junglas, las leyes selváticas son apreciadas y consentidas. El parlamentario Mbulelo intentó soplar en gaita ajena y propuso (es un decir) un poco de macumba a su subordinada. Estas cenas de Navidad que celebran las empresas suelen ser motivo de excesos alcohólicos, meteduras de mano, confraternización entre el personal, chistes subidos de tono y perplejidad de los jefes al ver que los empleadillos de medio pelo levantan suculentas piezas de caza entre las malcasadas y las becarias.

Un jefazo recalentado y con los depósitos llenos (el de alcohol y el otro) puede caer en la tentación de afanarse una periquita (aunque sea negra) a golpe de ordenanza. La pequeña Njongo no tenía intención de prosperar en sus empleos a base de soportar las babas (y otras excreciones) del (sospecho que seboso) jefe parlamentario.

La nena empleó la lengua de forma distinta a cómo éste le demandaba, y le denunció ante el comité del Partido. Llueve sobre mojado. El predecesor del Mbulelo fue cesado por ladrón. Mbubelo por cochino. Al próximo (para disimular) quizá lo echarán por negro.



16 de diciembre de 2006    |    0 Comentarios
Sexo aero-oral
 

Una noticia recogida (en holandés) ha despertado mis instintos alevosos. Podríamos abrir una nueva carpeta con incidentes sexuales y aéreos, que hay de sobra para escandalizar a los muchos inocentes que van en aviones únicamente para volar. Traduzco la noticia al español, para mejor comprensión. No pasen del primer párrafo los pacatos, que hablo de mamadas y de pollas.

Un coreano y un irlandés, en un vuelo de Asia a Holanda, fueron sorprendidos por una azafata, manteniendo sexo oral en los asientos de primera clase del avión. Quedaron detenidos tras llegar al aeropuerto de Schiphol. Acababan de conocerse en un vuelo de Asia a Amsterdam y deberán comparecer ante un juez holandés por atentar contra el pudor al practicar sexo oral en los asientos de primera clase.

Fueron sorprendidos por una azafata en pleno vuelo con las manos (y la boca) en la masa (fálica) y quedaron detenidos tras llegar al aeropuerto de Schiphol. La Policía les propuso que pagaran una multa de mil euros, pero como los arrestados se negaron a aceptar ese acuerdo amistoso, se les denunció ante un tribunal de Haarlem (Amsterdam). No se sabe si los dos acusados tendrán que quedarse en el país a la espera de juicio.

¡Cómo cambian los tiempos! Hacia 1973 apareció una película, Emmanuelle, protagonizada por una artista mediocre del porno, Silvia Kristel, que alcanzó notoriedad internacional por exponer un ligue, polvo incluido, en un avión. Nada de primera clase, no crean. Turista, con espacio mínimo, aunque, eso sí, con la somera protección visual que podía dar una de esas sucintas mantas que te dan en clase turista si tienes frío.

Lo del polvo en el avión parecía el no va más de la lujuria, y conozco a más de uno que no ha parado hasta lograr practicarlo, para emular la peliculera escena. ¡Algiunos hasta lo han practicado siendo esposos! Elllo me parece infundir un punto más a la nota de perversión, o de estupidez que tanto da.

El irlandés y el coreano, de los que no consta edad ni condición, no creo que estuvieran inflamados por la visión de Emmanuelle. Entre hombres que gustan mamar pollas ajenas no suele ser causa de excitación la contemplación de películas heterosexuales, a la par que anticuadas.

Supongo que, siendo largos los vuelos de Asia a Holanda, momentos les debieron de sobrar para cruzar miradas, sonrisas, quizá un mohín labial, o un furtivo contacto al levantarse para estirar las piernas (y lo que se tercie). Sobran las palabras entre dos seres dispuestos a aportar una polla a la mamada y una mamada propiamente dicha.

El género no importa, siempre que el acuerdo sea factible a tenor de la orientación. Primera clase es primera clase. Los dos pavos debieron de pensar que da unos ciertos privilegios, aparte del caviar de desayuno y las camas desplegables para dormir plácidamente.

Es probable que lo hicieran de día, escamoteados los dormitorios, y dispuestas las comodísimas butacas con espacio de sobra. Tanto espacio daba para que el mamón se acomodara, con el respeto que requieren las cosas que se hacen de rodillas, entre las piernas del receptor. La azafata resultó recatada, aunque más o menos atenta.

En clase turista suele haber elementos rescatados de entre las guardianas de Auswitz que, si te descubren el tal tarea, lo apañan a golpe de tijera. En primera las cosas deben de ser más civilizadas. Les diría la chica que iba a pasar aviso al piloto, lo que debió de ser mal interpretado por los oficiantes, que supusieron que el piloto sería gay y que iban a montar un trío.

El piloto evitó echarles por alguna tronera, y pasó aviso a la torre de control donde, después de partirse de risa, dieron aviso a la policía local. El comisario, contemporizador, propuso cerrar el asunto con una multa, pero mil euros parecieron excesivos a los penados, que deben de saber muy bien cuál es el precio de mercado de las mamadas aéreas. Su negativa a pagar peaje me parece impecable. Si los holandeses quieren incrementar sus arcas, que chupen ellos.

Pero tengo para mí, que el irlandés y el coreano hubieran hecho bien en disimular y pedir a la azafata que querían celebrar la primera boda gay a bordo de un avión, oficiada por el comandante. Quizá bajo la promesa de boda su acto no hubiera despertado tanta malicia y hubiera merecido más indulgencia por parte de la estirada azafata y de los ávidos recaudadores policiales, que podrían haber sacado unos eurillos (acaso mil) en concepto de tasas matrimoniales.



13 de diciembre de 2006    |    2 Comentarios
Sentencia justa... o no

Lo siento por los que se enrabian leyendo algunos de mis escritos. Este es bastante soso. Me limito a glosar una sentencia que niega eximentes mentales a una madre que mató a sus dos hijos.

El Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) ha confirmado la sentencia que condenó a 30 años de prisión por dos delitos de asesinato a María Rosa Martín, la mujer que en junio de 2005 ahogó a sus dos hijos, de dos años y ocho meses, en la bañera de su casa.

En su sentencia, el alto tribunal catalán rechaza los recursos presentados por la defensa de la infanticida y por la fiscalía y descarta atenuar la pena a la procesada por el trastorno de la personalidad que le diagnosticaron los médicos forenses.

En pocas palabras, los jueces consideraron lo siguiente:

1. El diagnóstico de “trastorno límite de la personalidad” no es un eximente.

2. No cuela que el caso sea un “suicidio ampliado”.

3. No se detectó, por parte de los peritos, enfermedad mental, aparte del trastorno límite de la personalidad.

4. La acusada mantenía un nivel normal en cuanto a sus facultades, de acuerdo a los testimonios de las primeras personas que la atendieron tras el suceso, y que relataron su actitud como fría.

5. La jurisprudencia no exime de responsabilidad a las personas que sufren trastornos de la personalidad.

6. Se descarta que no hubiera alevosía, porque la jurisprudencia considera que cualquier muerte de un niño de corta edad, siempre es alevosa (es decir, traicionera y cobarde).

7. El parentesco de ella con sus bebés no es un eximente, tal como pretendía la defensa (“los mató porque les quería”).

En su fallo, el magistrado Santiago Vidal planteaba la dificultad que supone para un jurado popular valorar el alcance de los trastornos mentales del procesado al tratarse de ciudadanos 'legos en medicina y derecho', y recordaba que los peritos apuntaron como plausible, aunque sin unanimidad, la hipótesis de que la procesada sufriera un trastorno mental transitorio.

Conozco bien a Santiago Vidal y le tengo por un juez extremadamente cuidadoso en aplicar justicia. A veces he discrepado con él, pero le tengo un imponente respeto y le considero un buen juez y mejor amigo. Sospecho que, en este caso, el magistrado hubiera quedado más tranquilo con una declaración de los peritos acerca de probable trastorno mental.

Si yo hubiera actuado como perito, hubiera partido de la base de que no puede estar demasiado normal quien mata a sus dos hijos. Me hubiera parecido plausible la hipótesis del suicidio ampliado, aunque la madre, tras matar a sus hijos, no hubiera seguido adelante con el plan de matarse ella también. Pero los forenses fueron implacables en su diagnóstico. Trastorno límite, y a la cárcel.

Me gustaría que me explicasen por qué la posibilidad de cometer asesinatos no es un criterio del trastorno límite de la personalidad (TLP) ni en el DSM ni en lña ICE. Las personas que sufren TLP son muy desgraciadas y muy molestas para quienes están a su alrededor. Pero no sabía yo que tuvieran proclividad al asesinato de sus hijos.

Yago Vidal cumplió escrupulosamente con la ley, y el tribunal superior le ha dado toda la razón. Yo no fuí el perito, como antes os dije.