Dudas existenciales
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25 de febrero de 2007    |    1 Comentarios
Decíamos ayer

Vuelvo a estar entre los vivos. Todas las pruebas me salen casi normales. Sigo siendo hipertenso, diabético y obeso, pero parece ser que por poco tiempo (y sin necesidad de morirme para dejar de serlo).

No me hacen el by-pas gástrico. Primero debo hacer dieta y ejercicio, a ver qué pasa. Lo intentaré, a pesar de que hace más de 20 años que no me da resultado. Bueno, la verdad es que no sé si da o no resultado porque suelo dejarlo al tercer día.

Me he apuntado a un gimnasio que tengo a 30 metros de casa, carísimo y con monitores que en nada envidian a los maestros del sado. Iré tres horas diarias, que si ofreciera los sacrificios por la salvación de mi alma. seguro que iría al cielo. Lo malo es que me paso casi todo el tiempo blasfemando.

La dieta excluye absolutamente todo lo que podría apetecerme, y no creo que llegue a las 1200 kcal. Voy llenándome a base de salvado (All bran) con leche desnatada y pastillas de Xenical (al precio de caviar beluga).

No sé si estaré de humor para meterme con todo lo metible. Hace 1 semana pesaba 102 kg. Hoy: 97.500. Me han dicho que siga hasta llegar a los 68. Intentaré canalizar la agresividad (y el hambre) hacia la sublimación creativa. Así sea.



25 de febrero de 2007    |    0 Comentarios
Hipocresía

(No pongo ilustraciones porque no me deja un jodido mensaje: "Warning: ftp_put() [function.ftp-put]: lonnie_latham.jpg: Permission denied in /home/blogmedico/webpages/rutines.php on line 184")

Lonnie W. Latham, pastor antigay habría solicitado sexo oral a policía en un hotel en Oklahoma City El abogado de un ex líder bautista que se ha pronunciado en varias ocasiones en contra de la homosexualidad en general y los derechos civiles de la diversidad sexo-genérica en particular, dijo el jueves que el ministro tiene el derecho constitucional de solicitar sexo a un policía encubierto.

Antes de su arresto ocurrido el 3 de enero de 2006 afuera del hotel Habana Inn en Oklahoma City, el pastor Lonnie W. Latham había respaldado una resolución pidiendo que los homosexuales y lesbianas rechacen su "pecaminoso y destructivo estilo de vida". Las autoridades dicen que el ministro pidió a un policía que subiera a su habitación para realizar sexo oral. En USA es relativamente frecuente que policías de las brigadas antivicio actúen como cebos para pillar a posibles clientes de sexo mercenario, a base de hacerles ofrecimientos (los policías) y esposarles cuando estos acceden. Para ello, los “señuelos” suelen vestirse y decorarse al uso prostitutivo, bien con trajes ceñidos y filantrópicos escotes las señoras, o con tejanos de esos que marcan paquetorro los caballeros.

Supongo que la oferta de servicios incluye voces sugerentes y mohines labiales. Cuando algún pazguato entra al trapo, especialmente si le han podido llevar a una habitación de motel y le tienen con los pantalones bajados, entran a saco otros policías, hacen fotos, le leen sus derechos y se lo llevan a comisaría en calzoncillos.

Que esto le suceda a un mosén públicamente injurioso contra los homosexuales, tiene su coña, pero no es nada del otro mundo. Dime de qué alardeas y te diré de lo que careces, dice el sabio refrán. Lo más divertido del caso es que los argumentos de su abogado, Mack Martin, hacen que, a partir de ahora, el reverendo se la tenga que envainar. El abogado presentó una moción que pide la anulación del cargo de delito menor de lascivia, diciendo que la Corte Suprema falló en 2003 que no era ilegal que dos adultos participen voluntariamente en actos homosexuales en privado. "Mi cliente está siendo procesado básicamente por ofrecerse a participar en tal acto, lo cual básicamente convierte en delito grave el que alguien pida algo que es legal", agregó Martin, que esperará en vano que condenen al policía que ofreció la mamada.

Ambos lados aceptan que no hubo ofrecimiento de dinero, pero el fiscal Scott Rowland dijo que existe un "interés gubernamental legítimo" para regular ofrecimientos de actos lascivos. La Unión Estadounidense de Libertades Civiles de Oklahoma ha presentado un escrito alegando que el arresto de Latham también violó sus derechos de libertad de expresión. Antes de su arresto, Latham se había pronunciado en contra los matrimonios de personas del mismo sexo y en apoyo a una resolución de la iglesia Southern Baptist que pedía a los homosexuales y lesbianas que rechacen sus estilos de vida. Tiene sorna que la asociación para las libertades civiles (denostada por el pastor) sea la que ahora le defiende.

Desde el día en que salió a la luz su detención, el pastor (vergonzosa en el armario) renunció a su puesto de clérigo en la Iglesia Bautista South Tulsa y al comité ejecutivo de la Convención Southern Baptist, donde era uno de los cuatro representantes de Oklahoma.. De ser hallado culpable, Latham podría ser sentenciado a hasta un año de prisión y ser multado con 2.500 dólares.

Si va a la cárcel hará muchos amigos ínitimos.



25 de febrero de 2007    |    2 Comentarios
Diccionario diabólico

He terminado de escribir mi libro sobre sexología. El título final lo pondrán los editores. En su parte VI (Diccionario diabólico) expongo un glosario de ciertas modernidades (o no) acerca del sexo, que pueden llevar a confundirse a los bienpensantes. Por ejemplo, un "cubano" no es un cóctel, ni un "francés" es un idioma (cosa que sí es el búlgaro, a pesar de los pesares). Vean la juiciosa introducción (sacra) de esta parte del tratado.

Introducción sacra

Hacia el año 2001 el Vaticano anunció la realización de un Diccionario de sexo, adaptado a las necesidades de nuestros tiempos. Se señaló un grupo de 50 expertos, católicos y no católicos, con tal finalidad.

Me pareció muy bien. Caramba con el Vaticano. Un diccionario de sexo adaptado a las necesidades de nuestros tiempos. De todos modos, me surgieron varias dudas: ¿las necesidades de quién? ¿las del mundo en general, las de los fieles católicos o las de los cardenales del Vaticano?

Otra duda. Un diccionario, ¿no debería ser algo aséptico? ¿Cuál es la forma, católicamente correcta, de definir un clítoris? ¿No es suficiente con el diccionario de la Real Academia Española, y los de sus homólogas de diferentes países? A pesar de que el nombre elegido es "Lexicon", supongo que, más que un diccionario, lo que quieren construir es una enciclopedia.

La cosa cambia. Una enciclopedia es algo más ideológico que una simple lista definitoria de palabras. Una enciclopedia, a modo de “Tratado de sexo” puede resultar muy distinta según quien la escriba. Volviendo al clítoris. Supongo que cualquier diccionario lo definiría de forma parecida. Pero si introducimos el factor ideológico, la cosa cambia. Para según que costumbres africanas, el clítoris sería definido como una molestia, útil únicamente para ser cercenado. No fuera a ser que las señoras se lo passaen bien en la holganza y, luego, se fueran de picos pardos.

Para los católicos, ¿qué sería el clítoris? Quizá una broma más de la serpiente que encandiló a Eva. No olvidemos que la serpiente, en realidad, era el demonio disfrazado. El clítoris, esta pequeña lombriz (o, mejor aún, esa especie de percebe) ¿no será también un disfraz demoníaco? En el Catecismo se enseñaba que todos los humanos tenemos un Ángel de la Guarda y un Demonio Tentador. ¿Qué mejor sitio para el demonio de las féminas que el inquietante artilugio que emerge entre los labios menores? Normalmente dormido, se anima en situaciones de juerga y, si se despierta, exige tributo con golosa impertinencia.

No estoy entre los expertos que El Vaticano ha contratado para su diccionario. Lo siento por mí, pues creo que me divertiría mucho introduciendo propuestas que considero muy interesantes y por ellos, que tendrían un diccionario más divertido. Por ejemplo, yo propondría abandonar la denominación “postura del misionero” que se presta a malas interpretaciones habida cuenta de las trastadas que sacerdotes de 23 países (según un informe sa-cado a la luz por una monja, doctora en medicina, y llamada O’Donahue) les hacían a las monjitas que se les ponían a tiro.

El nombre original, postura del misionero, viene de cuando los primeros misioneros cristianos (protestantes, para más INRI) arribaron a la Polinesia, y observaron que los indígenas practicaban el coito, mayoritariamente, en la posición llamada de los perritos: la mujer arrodillada y el varón, entrando desde la parte posterior.

Como muy bien dice el poema: “La mujer, de culo en pompa, dos agujeros presenta para que elija el cipote el que mejor le convenga”, tal liberalidad de elección les debió de parecer mal a los misioneros, los cuales, además de bautizar a los negritos y de mandarles cubrir las partes pudendas, les instaban a procrear con la mujer tendida boca arriba para evitar confusiones susceptibles de provocar el desenfreno. Entrar por el orificio improcedente se consideraba, por el clero, pecado de sodomía.

Polisémica sodomía, por cierto. El pecado de "sodomía" se ha adscrito sexo anal, en recuerdo de lo que hacían las gentes de Sodoma. El bello episodio bíblico habla de que Dios envió a dos de sus ángeles a avisar a un tal Lot acerca de sus intenciones (las de Dios) de destruir Sodoma y una ciudad cercana, Gomorra, por la escasa cantidad de gentes de bien que allí habitaban.

Lot, contemporizador, comentó que al menos debería de haber unos diez hombres justos en esa zona, pero Dios adujo que no. Que Lot y su familia eran los únicos que no se dedicaban a hacer guarrerías. De hecho, los sodomitas metieron la pata hasta en cuello pues acudieron a la casa de Lot pidiéndole si les prestaba los invitados (los ángeles) al grito de ""Queremos un hijo suyo!". La verdad es que los ángeles, tan rubitos, debían de resultar apetitosos para los libidinosos sodomitas.

Los ángeles huyeron por alas, pues no estaban por la labor. Lot increpó a sus convecinos y empaquetó unos pocos haberes, para huir de la ciudad antes de las fallas. A poco de iniciar la huída, cayó sobre Sodoma y Gomorra una lluvia de fuego, que apagó los ardores (es una forma de hablar) de los infames ciudadanos.

La mujer de Lot se volvió para mirar la cremá, a pesar de que los ángeles habían advertido del riesgo de tal conducta. Dios, que aquel día estaba de muy mala uva, la convirtió en una estatua de sal. Nada dice la Biblia de los agradecimientos que Lot prodigó tras este interesante acontecimiento.

En el Coran se recoge esta misma historia, pero Alá, menos teatral que el dios de los Judíos, mandó una lluvia de piedras y barro para sepultar a los artificiales inseminadores. Nada se ha dicho de los gomorritas, ni del pecado de gomorría En cambio, las palabras "sodomita", "sodomizar" y "sodomía" sí que han alcanzado su lugar en los diccionarios. Probablemente los sodomitas tenían mucho mejor marketing.

Es curioso que "sodomía" se ha empleado también como sinónimo de zoofilia, lo que se presta a confesión. He aquí una magnífica oportunidad para dar carta de naturaleza a la palabra "gomorrita" y afines.

• Sodomía sería, sin mas. la fornicación anal. Podría ser sodomía homosexual o heterosexual, según los casos.

• Gomorría se podría aplicar a la fornicación con animales.

• Sodomogomorria: la fornicación anal con animales. La sodomogomorría homosexual sería la más pecaminosa, al referirse a la fornicación anal con animales del mismo sexo.

También debería discernirse entre bestialismo y zoofilia, palabra esta última que podría ser desprovista de connotaciones pecaminosas, y aplicarse sin reservas a las personas amantes de los animales, o miembros de Greenpeace dedicados a la salvaguarda de las ballenas sin el menor atisbo de interés sexual en tales cetáceos.

¿Contendrá el diccionario Vaticano palabras malsonantes? ¿Se hará una versión original en latín? ¿Podrá ser leído sin riesgo de pecado por cualquier persona? ¿O se requerirá una especial dispensa? ¿Tendrá el libro ilustraciones explícitas con monjas y misioneros? Esperamos con ilusión la salida al mercado del libro.

Entretanto, y de forma completamente generosa, ofrezco unas posibles entradas que glosan el mundo del erotismo y de la pornografía, las cuales pueden ser empleadas, sin copyright, por los miembros de la Curia (o de la Inquisición, quién sabe) que se cuiden de estas cosas.



6 de febrero de 2007    |    0 Comentarios
Hablando en serio

Cada sábado a las 23.30, la médica egipcia Heba Kotb, con la cabeza cubierta por un hiyab, aparece en las pantallas de Oriente Medio y empieza a hablar de orgasmos, fantasías o sexo oral como nadie lo había hecho en la TV árabe. Bienvenidos a "Hablando en serio", el primer programa sobre sexo de una cadena árabe, la egipcia Al Mehuar, que transmite por satélite. La sexóloga responde a las preguntas de espectadores que llaman de todo Oriente Medio. "Al principio sólo lo hacían mujeres de clase alta, pero ahora hay de todo", explica Kotb.

Después de cada emisión, la centralita se bloquea con miles de e-mails y mensajes SMS que llegan desde las aldeas del Nilo o las playas opulentas de Dubai. El sexo es "un regalo de Dios" y no tiene nada de pecaminoso "siempre que ocurra dentro del matrimonio", sostiene. Aunque "no pretende ser un programa religioso", el islam impregna sus contenidos: Kotb invita regularmente a imanes para opinar y muchos espectadores preguntan sobre las normas islámicas que conciernen a todo tipo de prácticas sexuales. "Estoy muy orgullosa de mi religión —afirma Kotb—. El islam tiene una visión muy avanzada del sexo". "Cuando era estudiante (tiene un doctorado en medicina forense y en sexología en EE.UU.) y, como toda musulmana, leía el Corán, me di cuenta de que está plagado de alusiones al sexo. Se habla del derecho de la mujer al placer, del deber del hombre de esperarla, de los juegos preliminares. Me asombró tanto que decidí explicarlo a la gente". El sexo según el Islam es un tema apasionante. Las limitaciones vienen impuestas únicamente por la necesidad de encauzarlo, de forma exclusiva, dentro del matrimonio.

Nada nuevo para los occidentales, educados en religiones cristianas, para las cuales también es pecado el goce extramatrimonial. Donde apreciamos mayores diferencias es en lo referido a la permisividad en cuanto al sexo de las mujeres, como el derecho de la mujer al placer, lo que permite que el sexo no sea únicamente un instrumento al servicio de la procreación, sino al legítimo goce de hombres y mujeres. Ello comporta la licitud del sexo oral, de las caricias masturbatorias, de la necesidad de que los hombres se esfuercen para dar placer a sus esposas. El concepto de satisfacción mutua aconseja a los maridos que hagan el amor de manera que el juego permita a la mujer tener el orgasmo primero.

El descontento sexual es considerado como base legítima para solicitar el divorcio por parte de la esposa o del marido. Los métodos anticonceptivos no están prohibidos. El aborto puede estar permitido dentro de los primeros tres meses después de la concepción, si existen razones adecuadas (riesgo para la madre, consecuencias de una violación, etc.)  La práctica de la ablación del clítoris se considera contraria al Islam, por coartar el goce de la mujer. La homosexualidad se considera antinatural y, si es pública y palmaria, merecedora de castigo. Ante la imposibilidad de demostrarla con testigos (las personas musulmanas y homosexuales no suelen predicar en público) se deja para Dios, en la otra vida, la imposición de los castigos adecuados.

Según algunas interpretaciones del Corán es legítimo que personas solteras (o viudas) concierten, ante un imam, un “matrimonio temporal”, una especie de contrato que les permite mantener relaciones sexuales entre sí, con algunas (no todas) de las obligaciones inherentes al matrimonio. Lo mismo cabe decir de la convivencia de dos jóvenes, con matrimonio concertado pero sin posibilidades de realizarlo (por razones económicas). En estos casos, la aquiescencia del imam es preceptiva, y las personas deben seguir cuidadosamente las reglas que se les fijen.

El programa de Al Mehuar, “Hablando en serio” (en Siria se denomina “Hablando en sirio”) se mantiene dentro de estos (amplios) límites y no recibió críticas de los sectores más conservadores. Se dirige a los adultos y se emite en vigilia de un día laborable (el domingo no es festivo en el mundo árabe) para evitar que los niños lo vean.



2 de febrero de 2007    |    3 Comentarios
Hasta pronto (espero)

Mi espléndida mala salud se ha empeñado en castigarme. Una orden severa de mi cardiólogo acerca de la perentoriedad de perder peso, me ha llevado a programar un by pass gástrico. En dos semanas ingresaré para que me operen.

La implacable ley de Murphy me ha obsequiado con una gripe diabólica. Si sigo con la gripe no me tendré que operar; llevo tres días sin poder tragar cosas sólidas, con fiebre y un trancazo de los buenos.

Más Murphy. Tengo colon irritable desde hace más de 30 años y, cada dos meses o tres, sufro episodios diarreicos. Algunas almorranas (o fisuras) se empeñan en prodigar goteos de sangre roja cuando las heces son muy duras. Hace 6 días, en coincidencia con las diarreas (que ya tocaban) salió sangre (que no tocaba). En cuatro días me ponen los tubos.

Además, urgido por mi editor, he debido poner a punto un libro con mi manera de entender la sexología, que me está ocupando todo el tiempo entre visitas, reuniones de trabajo y estudio. Mis colaboraciones en Internet se resienten. Podría publicar algún capítulo del libro sexológico, pero no encuentro ninguno que, colocado en este casto lugar, no provocare denuncias por procacidad.

Parece mentira cómo un sujeto tan políticamente correcto como yo (en lo referente a familia, moralidad, fidelidad, honestidad, etc.) pueda ser todo lo contrario cuando escribe en clave de humor. Soy como estos rabinos centroeuropeos, ortodoxos hasta la náusea, que salen a contar chistes judíos después de las grandes celebraciones. Se meten hasta con Moisés.

De hecho soy un irredento admirador del humor judío, con su inmensa capacidad para reírse de ellos mismos o de sus creencias. Los grandes humoristas mundiales cuentan con muchos judíos entre sus filas. No todos han acabado bien. Lenny Bruce fue encarcelado una y otra vez, en la época de cazas de brujas y acabó muriendo por sobredosis. Grouxo Marx fue un depresivo jamás tratado, cuya vida terminó en cúmulos de despropósitos.

Como os decía, ahora tengo poco tiempo y mucho en qué pensar. Volveré (supongo) en un mes, más o menos.