Dudas existenciales
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28 de marzo de 2007    |    3 Comentarios
Autismo oculto

Son niños a los que les cuesta entender las emociones de los demás. A menudo juegan solos en el patio, con un tipo de juego distinto del de otros niños. Algunos de ellos no miran a los ojos cuando se les habla. No es raro que tengan aficiones exageradas, como a los trenes o a los relojes. Ni que descodifiquen el lenguaje de manera concreta y literal, sin comprender dobles sentidos o ironías. A veces no entienden qué esperan de ellos los demás, aunque sí entienden que son víctimas de burlas y agresiones. Su autoestima suele ser baja y su sufrimiento, grande.

Los trastornos autistas afectan a uno de cada 150 niños, según datos del Centro de Control de Enfermedades de EE. UU. que confirman estudios anteriores de otros países. En Catalunya, donde cabría esperar unos 6.000 afectados para una población escolar de 900.000 alumnos, el Departament de Salut tiene contabilizados 160 casos. El problema de bajo diagnóstico es impresionante.

Los conceptos actuales sobre autismo incluyen multitud de casos que no poseen todos los síntomas que configuran un autismo completo, pero que poseen uno o más síntomas en forma claramente significativa como para afectar el desarrollo del niño, su socialización o su fracasoi escolar. Junto a otro gran olvidado, el trastorno bipolar infantil, deben de constituir las anormalidades más infradiagnosticadas. El trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) y la depresión infantil, son cada vez menos desconocidos, pero aún no se llega, en nuestro país, al porcentaje de pacientes tratados que vemos en USA.

Es patente la ausencia de especialidad de psiquiatría infantojuvenil en nuestro país. Curiosamente existen Sociedades científicas de Psiquiatría infantil, o una sección de psiquiatría infantil en la Academia de Ciencias Médicas de Catalunya. De hecho, la mayor parte de los miembros son personas tituladas en psiquiatría general (que incluye algunos temas de infantil) que, por su voluntad, se han orientado hacia el campo infantil. Realmente no existen centros de tratamiento en psiquiatría infantil, salvo excepciones en algunos hospitales concertados, pero no en la red asistencial propia del ministerio de salud.

En Barcelona estamos unos cuantos pioneros de la psiquiatría infantil, como el Dr. José Tomás, Dr. Paulino Castells-Cuixart, Dr. José Toro, etc. Por nuestras publicaciones, libros y tratados, estamos a un nivel más que aceptable. Desgraciadamente no existe una especialidad MIR de psiquiatría infantil en los planes de estudios. A lo sumo masters o cursos de doctorado. Tenemos la sensación de no poder crear escuela, al menos en la profundidad que desearíamos.

El problema es grave porque la detección a una edad temprana permitiría aplicar terapias de reeducación eficaces. Los niños autistas atípicos (la inmensa mayor parte) con un retraso incompleto, o sin retraso mental, podrían llevar una vida mucho más feliz si, adecuadamente detectados, fueran educados de acuerdo a su realidad.



21 de marzo de 2007    |    0 Comentarios
Estrategias en salud mental

Nuevo artículo eminentemente serio. ¿Estaré perdiendo facultades?

La ministra de Sanidad, Elena Salgado, presentará hoy la Estrategia en salud mental del Sistema Nacional de Salud en una jornada pública en Madrid, junto a una quincena de científicos y gestores sanitarios internacionales. Es el primer resultado de un acuerdo alcanzado en diciembre por todas las comunidades autónomas (en el Consejo Interterritorial, órgano de coordinación entre las administraciones) para "mejorar la atención a los pacientes, reducir el estigma y la marginación a que se ven sometidos e impulsar la prevención, el diagnóstico precoz, el tratamiento, la rehabilitación y reinserción social".

Como otras iniciativas similares (estrategias del cáncer, cuidados paliativos) Sanidad sólo puede pactar unos mínimos. Su desarrollo es autonómico. Las medidas que va a tomar Sanidad vienen encabezadas por una muy concreta: Formar a los médicos de familia para que realicen ellos los diagnósticos y los tratamientos.

Es una medida que, de forma oficial u oficiosa, se viene desarrollando ya en la comunidad autonómica de Cataluña. Los médicos de familia cuentan con un protocolo de actuación ante la sospecha de trastornos de naturaleza depresiva, para que ellos mismos inicien los tratamientos. El protocolo debe de incluir un listado de los fármacos que ellos pueden emplear (todos ellos genéricos y no de última generación). Solamente los pacientes que no mejoren, deben ser derivados a los centros de salud mental, donde los verán los psiquiatras.

Supongo que los médicos de familia son incentivados para evitar la derivación, que supone una sobrecarga de los reducidos recursos psiquiátricos y, posiblemente, el empleo de psicofármacos de última generación (mucho más caros).

El director general de la Agencia de Calidad del Sistema Nacional de Salud, Alberto Infante, responsable de la nueva estrategia, dice lo siguiente: "Tanto los médicos no especializados como la sociedad tienen que concienciarse de que los trastornos mentales son muy frecuentes, y de que van en aumento", afirma "El aumento se debe en parte a que se diagnostican más casos, pero también a que surgen más. La vida era antes más sedentaria, menos competitiva, la gente se sentía más apoyada por el entorno local, más amparada en sus referentes territoriales".

Todo esto es muy bonito, pero me surge una duda. ¿No se tratará de enmascarar el problema a base de impedir la derivación psiquiátrica? ¿Sabrán los médicos de familia los protocolos habituales para depresiones resistentes? En muchos centros, tales protocolos insisten en no sobrepasar las dosis recomendadas en los folletos farmacéuticos. Con ellas, el porcentaje de depresiones refractarias, o sea, resistentes al tratamiento, puede llegar al 40 % que admiten la mayor parte de los hospitales. Manejadas las dosis por el médico de familia, con fármacos poco potentes, no alcanzaremos cifras más altas de “depresiones resistentes al tratamiento”?

Por otra parte, si los especialistas en psiquiatría ven a los pacientes y recetan medicamentos de última generación, mucho más caros, ¿no provocará esto que la repetición de la receta sea llevada al médico de familia? En algunas comunidades los médicos de familia (mileuristas) ganan suculentos incentivos por ahorro en prescripciones y solicitudes de pruebas complementarias, y por empleo de genéricos. ¿No pueden muchos de estos médicos preferir que los pacientes no sean derivados antes que poner en peligro los estipendios que reciben por ahorro?

Vaya por delante que lo que hago es preguntar, no afirmar, de manera que no se lancen contra mí quienes piensen que denigro a los médicos de familia. Dense por aludidos únicamente los inmorales que antepongan sus retribuciones al bien de sus pacientes.

O los inmorales (médicos o no) que, en vez de explicar la verdad de los hechos, como es el caso, nos venden cuentos de hadas acerca de una supuesta asistencia universal, gratuita y de alta calidad. Creo que lo único cierto es lo primero.



16 de marzo de 2007    |    1 Comentarios
Vídeos de jóvenes

 

A veces me pongo serio, no creáis.

El tráfico de videos (o fotos) de sexo entre escolares ha acarreado fracaso escolar y abandono de los estudios. Muchas niñas que se han visto involucradas dejaron de estudiar. En algunos casos sus familias se han mudado a otras ciudades por ser víctimas de la humillación de que sus hijos se vieron involucrados en videos o fotos pornográficas. Esta es una noticia fechada en Maracaibo, Venezuela, pero nos tememos que el alcance puede ser bastante global. En ese país se han descubierto redes de traficantes de pornografía que se nutren de videos caseros o fotografías realizadas por jóvenes en edad escolar, por lo general mediante las cámaras de los teléfonos móviles.

Por parte de las empresas pornográficas, se captan, a través de internet, jóvenes de ambos sexos a los que se anima a intercambiar videos atrevidos. O a mandar sus fotos. Los aparentes chicos que se conocen en el chat pueden ser, en realidad, captadores de ese material. Entablan amistad con las niñas, las conversaciones van subiendo de tono y, aprovechando los subidones hormonales de la pubertad, se acaba convenciendo a las “enamoradas” de que faciliten fotos atrevidas en demandas de intensidad creciente.

Lo que comienza como una actitud “inocente” originada en la inmadurez de los jóvenes, ha destrozado a muchas adolescentes y se ha convertido en fuente de ingreso para empresas pornográficas a nivel internacional. No es raro que, una vez obtenida alguna foto comprometedora, el delincuente pida más y amenace a la chica con colgar las fotos en internet si no le manda más material. Al fin, suele exigir que la niña se masturbe delante de la webcam, para conseguir un video que engrosará los cientos que aparecen en páginas pornográficas dedicadas a este turbio filón.

Hay una moda, actualmente, por grabarse, a veces como un juego. No es necesario que las imágenes sean realmente escabrosas. Unas adolescentes en ropa íntima sirven. Los datos de la Unicef revelan que las páginas con este tipo de imágenes caseras registraron más de dos mil millones de “visitas” el año pasado, generando grandes ganancias a sus patrocinantes. Los chicos también son captados para que convenzan a sus amiguitas para grabar, con el móvil, escenas de sexo entre ellos. Se cotizan muy bien las orgías que se filman en fiestas que se organizan un día que los padres no están en casa, y en las que corre el alcohol de manera abundante.

Se plantea, en algunos estados de USA, la creación de un reglamento que restrinja el uso de móviles en los institutos y escuelas, y separe las áreas de niños y adultos en los ciber públicos. También algunos colegios ha ideado sus propios reglamentos internos para evitar que sus alumnos se vean involucrados en hechos que puedan alterar su conducta y dañar su imagen. También es aconsejable que los estudiantes organicen y participen en talleres sobre el tema a fin de distribuir información que permita combatir el problema entre la población infantil.



12 de marzo de 2007    |    0 Comentarios
El acto sexual (propiamente dicho)

Cuando estaba repasando mi libro sobre sexología recreativa aprecié que, en el apartado "conductas sexuales varias", me había olvidado del coito. Lo he subsanado con estas líneas que, probablemente retocadas, pasarán al original. No lo lean los encogidos que es (un poco) escabroso.

El acto sexual.

Cuando el presidente Clinton eligió mentir, al ser interrogado acerca de sus manejos con la becaria Levinsky, sostuvo la siguiente afirmación: “Nunca he tenido ninguna relación sexual con esta mujer”. Luego se aclaró que lo que quería decir es que no había follado con ella. No interpretaba Clinton que las mamaditas de la becaria fueran “relación sexual”. Más tarde se supo que la juerga empezó el mismo día de presentarse la niña ante su jefe. Le dijo algo así como: “No llevo bragas, mire” (y se subió la falda) “estoy toda mojada por usted; ¿me deja que se la chupe?” Clinton, ante tan educada petición, sacó el pajarito (más bien pajarraco) a pasear. La tarea debió de parecerle bien ejecutada, porque se reprodujo con prodigalidad.

Ahora bien, “relación sexual”, ninguna.

A mí, personalmente, me parece “relación sexual” no solamente una felación, sino un beso de tornillo. No será un coito, bien es verdad, pero bueno es que empecemos a llamar las cosas por su nombre. Clinton debió haber dicho que no había realizado lo que los anglosajones llaman el “intercourse” cuando se refieren a la cópula sexual con un término fino. Pero “sexual relationship”, palabra ésta (relationship) que se traduce como relación, conexión, entroncamiento, filiación, incidencia, lazo, nexo, parentesco, vínculo; función, interacción, interrelación, tiene un sentido mucho más amplio que el que mentalmente le dio el mandatario.

Dijo Mónica, en su momento, que Clinton le introducía un puro habano por la vagina, para después chuparlo con deleite. Tampoco relación sexual, por supuesto. Entiendo lo del puro porque, cuando yo fumaba puros, me encantaba mojar el extremo en un buen coñac antes de llevármelo a la boca. El coñac casa con el sabor del tabaco, y disuelve algunos alquitranes depositados en el cigarro. Ignoro las propiedades del líquido vaginal, en este sentido y, como he dejado de fumar, me quedaré sin saberlo. Percibo que huele más a Marc de Champagne que a coñac, lo que le confiere una respetable presunción de pertinencia. No se pierdan la experiencia de apreciar el aroma del Marc (con la mente amplia de miras). Nunca volverán a saborearlo con inocencia.

Al principio era el verbo: Joder o follar

He aquí un tema nada baladí para quienes apreciamos el lenguaje. Joder viene del latín “futuere”, que quiere decir “echar a perder”, pero también “fastidiar” y “hacer el coito sexual”. De ahí viene también el catalán “fotre” y el francés “foutre” con idénticas connotaciones.

Follar viene del latín “follis”, que significa fuelle; en sentido figurado aplícase a los pujos y jadeos que acompañan al cansado trajín. Follar no es derivado de holgar (del latín “follicare”, soplar o respirar) que, aunque con similar origen se aplica más a tareas de descando, u “holganza”.

Refocilarse. Palabra que emplea Cervantes cuando se trata de describir lo que Maritornes hacía en las camas de sus huéspedes, viene del latín “refocillare”, dar calor o recrearse en algo que nos da calor y alegría.

Joder. Sea como sea, a nuestros días ha llegado joder, como palabra más relevante. El sonido de la “J” española añade un si es no es de contundencia, menos apreciado en tierras hispanoamericanas. Allí les resulta más interesante “follar”, para ellos arcaísmo poco empleado con connotaciones exóticas. En la península, se extiende por similitud con el catalán, donde “follar” (se pronuncia “fullà”) es la forma más corriente de referirse al lúdico menester.

Preliminares y acto

 Para muchas personas el acto es la culminación de un ritual sexual que empieza con unos “preliminares” y que termina con algún que otro orgasmo. Los preliminares, también llamados juegos previos, o “calentamiento” suelen consistir en caricias, besos, lamidas y otras oralidades, felaciones, cunnilinguos, uso de juguetes sexuales, etc. Fruto de las diferencias entre el hombre y la mujer, el varón suele excitarse de forma más explosiva y rápida que su oponente femenina. Mujeres hay que dicen, quejumbrosas, que sus maridos van “por la faena” y que las penetran sin preludios, que “van a lo suyo”, que “aquí te pillo aquí te mato”, que “tris, tras, fuera” y que eyaculan antes de que ellas hayan podido intuir de qué va la cosa. Luego, los maridos se dan la vuelta y se ponen a dormir.

Tales apresuramientos son una barbaridad. Los llamados preliminares debieran empezar mucho antes de plantearse siguiera el orgasmo. En la etapa de novios, las parejas acostumbran a besarse y meterse mano aún en lugares públicos, con mayor o menor disimulo, aún cuando estén plenamente vestidos. Solamente tras acceder a la intimidad se desnudan y se lanzan a la tarea que culminará (o no) en la fornicación. Para mí, la relación sexual ya empieza en el momento en que, vestidos de calle los miembros de la pareja, se besan y estrujan mientras aparcan el coche (algunos, literalmente, mientras el coche es conducido), se sube por el ascensor o se buscan las llaves de la habitación. Y ya debía de haber empezado al encontrarse, con un inter-cambio procaz de miradas o de roces casuales.

Dividir la relación sexual en “preliminares” y “coito” me parece bastante artificial. ¿Tenía razón el embaucador Clinton? ¿Acaso es menos relación sexual la que se produce en las caricias, que pueden incluir la masturbación mutua y el pene en la boca? ¿Si llegan al orgasmo mediante la masturbación, debe pasarse irremediablemente al coito?

Lo ideal, para mi gusto, es que la gente haga lo que quiera, según como les dicten las necesidades de cada momento concreto. Ni siquiera el orgasmo es imprescindible. Mujeres hay que, tras una fase de meseta larga y placentera, sienten que se van relajando sin haber llegado a la pretendida culminación. Y no por eso dejan de pasárselo bien. Los hombres se centran más en las relaciones genitales y el la obtención del orgasmo. Pero las mujeres pueden sentirse más interesadas en la relación táctil y la buena comunicación. O no, que hay gente para todo. Lo único importante es que la gente se lo pase bien en el intercambio sexual, que se transmitan sensaciones agradables, placenteras, amorosas (si esto les place) y que, al terminar, sientan que el deber está cumplido y que no quedan misiones por cumplimentar.

El acto sexual es imprescindible para quienes quieren procrear. O no tan imprescindible si atendemos a las numerosas técnicas de inseminación artificial, in vitro, etc. que se pueden emplear. En ausencia de técnicas y modernidades, es la manera más lógica. Pero hay muchas maneras, poco lógicas, de llegar al embarazo. Muchas veces nos preguntan (especialmente los jóvenes) si frotando el pene en la vulva es posible embarazar a una chica, a mayor abundamiento, virgen. O si una penetración, después de haber eyaculado fuera de la vagina, puede ser motivo de preñez. La respuesta es sí. Poder ser, puede ser. Los óvulos viven entre 24 y 48 horas, una vez han librado del folículo, y los espermatozoides, entre 3 y 5 días. Hablamos de tiempos máximos, pero es mejor ser precavido porque, para evitar embarazos no deseados, es mejor ir con cuidado que con alegrías.

Otra cosa: si se ha eyaculado anteriormente, puede haber espermatozoides en el pene, de manera que, una posterior introducción, los puede colocar en zonas de riesgo. Entre 5 días antes de la ovulación y tres días después, tenemos el periodo más fértil. Pero cada mujer es distinta y cada regla es distinta, por lo que la única forma de calcular la ovulación es detectarla (mirando la temperatura basal al despertar, que sube de manera significativa en el día de la ovulación). Pero desde los cinco días anteriores ya hay riesgo de embarazo, por lo que deben hacerse mediciones varios meses sucesivos para determinar si el ciclo es regular o no. Si el ciclo no es regular, empleen otros métodos anticonceptivos, si su religión así lo permite. Si su religión no lo permite, dedíquense a otra cosa (papiroflexia por ejemplo). Para los irreverentes, queda la masturbación (mutua o solitaria, según necesidades y sentido de la amistad). O, para los timoratos,  esa bella (y subvalorada) forma de perversión sexual que es la castidad.

Otra pregunta juvenil frecuente es acerca de la posibilidad de fecundar niñas si el pipiolo, impulsivo, eyacula en sus calzoncillos y, en el faje, se manchan las femeniles braguitas por su parte delantera. ¡Mira que es difícil pasar (del onanismo) al embarazo de tales maneras, pero no imposible! Tengo dos casos entre mis observaciones. Uno de ellos con los hijos adolescentes de dos conspicuas familias de una capital de provincia,  culminación en boda solemne (cada una de las familias acreditaba sacerdotes entre los hermanos de los forzados contrayentes) y posterior familia numerosa. Al parecer, la chica quedaba preñada por proximidad y con extrema sencillez. Tras seis retoños decidieron separarse, pues (al cabo) se dieron cuenta de su escasa compatibilidad en cuanto a carácter (que no en cuanto a desenvoltura procreativa) y los mosenes familiares (algunos de grado notorio) les apoyaron en la obtención de una adecuada nulidad matrimonial eclesiástica. Los seis hijos pervivieron (no fueron declarados nulos) pero convertidos en fruto (mas o menos) bastardo de matrimonio nulo, ilegítimo.