La titular del juzgado número 3 de Tarragona imputa un delito de homicidio por imprudencia a los padres del bebé de dieciocho días que el pasado domingo murió desangrado en esta ciudad después de que se le practicase una circuncisión casera y sin garantías sanitarias.
Al parecer, los padres implicaron en los hechos a la mujer, también de nacionalidad nigeriana, que practicó la circuncisión al bebé en el domicilio de la familia, situado en el barrio del Pilar de Tarragona, que todavía no ha sido detenida. Tras escuchar la versión de los padres del pequeño, la juez les imputo un delito por homicidio imprudente y, como medida cautelar, les ha retirado el pasaporte.
Los padres nigerianos pertenecían a una iglesia cristiana evangélica, por lo que supongo ausencia de interés religioso en la circuncisión. El dios coleccionista de prepucio ha sido, clásicamente, el de los judíos. Estos y los musulmanes practican la circuncisión ritual. A los pocos días del nacimiento los judíos, y a edades mayores (más allá de los cuatro años) los islámicos, aunque no todos, pues nada específico se señala en el Corán.
Las costumbres circuncisorias son anteriores a cualquiera de esas religiones. Se basan en medidas higiénicas. Lo mismo que descartar la carne de cerdo, muy poco adecuada en tierras desérticas donde los cochinos obligarían a grandes dispendios de agua y cereales, en competencia con las personas, al par que algunos contagiarían la triquinosis. Los buenos dioses elevan a categoría de precepto lo que es mejor para sus fieles adoradores, y estos refuerzan su creencia en la agudeza divina.
Las clitoridectomías en las niñas no han pasado a formar parte de ninguna religión. Siguen siendo costumbres ancestrales y parecen destinadas a evitar el placer sexual de las hembras, lo que las convierte en más sumisas y nada proclives a los noviazgos indebidos. Habida cuenta que, en las culturas practicantes, no son respetuosos don los derechos de las mujeres, no es extraño que muchas de ellas fallezcan por hemorragias o infecciones consecuentes a operaciones practicadas con pedazos de vidrio o con gilettes herrumbrosas.
Las circuncisiones no suelen ser tan salvajes. Bien es verdad que la literatura médica clásica habla de tuberculosis transmitida a los niños por algún rabino tísico en el momento ritual de chupar la sangre tras el desmoche. Minucias al fin y al cabo. La saliva, normalmente, debe de tener propiedades sanativas, y más la de los hombres de Dios.
La curandera nigeriana que circuncidó al pequeño de Tarragona debía de padecer algún tipo de temblor, y probablemente cortó alguna arteria del pene. Si no, me resulta difícil entender la catastrófica sangría (a menos que el menor fuera hemofílico). El alcalde de Tarragona, Josep Félix Ballesteros (PSC), ha lamentado lo sucedido y ha lanzado "un aviso a la sociedad para que no vuelva a morir un niño por intervenciones imprudentes y mal hechas, cuando se pueden practicar con garantías en los centros hospitalarios".
Tiene razón el munícipe. Con las listas de espera habituales, el niño habría vivido, como mínimo, tres o cuatro años más.
Artículo escandalizador para mujeres, especialmente feministas. Reconozco de antemano que soy un sarnoso sexista, políticamente incorrecto y desagradable hasta la náusea. Invéntense adjetivos más originales si quieren dedicarme sus mimitos.
El centro comercial Gran Via 2 de L'Hospitalet de Llobregat ha puesto en marcha un espacio en el que los hombres pueden descansar y entretenerse mientras sus mujeres realizan las compras y que han denominado “aparcamaridos”.
Según fuentes del centro comercial, la idea surgió gracias a la participación de los clientes en el concurso de la web ¿Y por qué no?, en el que se pide a los visitantes que propongan aquello que les gustaría encontrar en el centro.Un cliente propuso la idea de hacer una guardería gratuita para los hombres que acompañan a sus esposas de compras y que se acababan aburriendo o cansando. La dirección del Gran Via 2 consideró la opción interesante y factible y ahora la ha puesto en marcha.
La nueva zona del centro comercial está equipada con sofás, televisiones y prensa y se plantea como un espacio para desconectar, descansar o bien empezar a mirar la jornada deportiva del fin de semana. Según fuentes de la dirección del complejo comercial, será una zona en continua evolución, puesto que se irán incorporando nuevos servicios.
Me parece perfecto. Seguro que, además de “aparcamaridos” será un “salvamatrimonios”. Las señoras, especialmente las preocupadas por la búsquerda de la perfección, suelen invertir mucho tiempo en decidir qué compran, o no. Míticas son sus probaturas de zapatos, que suelen incluir diferentes ejemplares de un mismo modelo y número, por si en el stock hay alguno que sea el zapato ideal. No es infrecuente que hagan llamar por teléfono a establecimientos de la misma cadena, por si acaso el príncipe de sus sueños dormita en otras logísticas.
En los grandes almacenes, las cosas suelen ser aún más diabólicas que en las zapaterías. La multiplicación de ofertas, cuidadosamente colocadas por genios del marchandising, incita a la promiscuidad de las atracciones. Tú estabas allí, mirando a las dependientas, mientras tu mujer, a metro y medio, buceaba entre montones de calcetines (es un ejemplo) y, en décimas de segundo, ella ya no está.
Puede llevar algunas medias horas el reencuentro, especialmente si es sábado tarde y legiones de congéneres deambulan cual muertas vivientes hambrientas a la caza de vivos. A veces pegas la hebra con otro marido burlado y perdedor, fácil de reconocer por sus maniobras de ojeo a lo largo de pasillos interminables. Os consoláis mutuamente e intercambiáis experiencias y peloteras. Al cabo las perdidas vuelven, listas para explotar recados acerca del despiste masculino y de nuestra falta de delicadeza en cuanto a permanecer alertas y centinelas.
El “aparcamaridos” puede ser la antesala del cielo. Deberían poner zonas, rigurosamente reservadas, para fumadores o no, y para los que van con niños o no. La zona de no fumadores sin niños, debe ser defendida con respuesta de arma automática, como saludable, tranquila y silenciosa. Recomendamos abundante prensa, revistas y TV individual para evitar votaciones enconadas. Muy apreciadas serían señoritas masajistas, pero no caerá esa breva que las señoras propias nos llevarían al centro atados con correa de perro y collar.
Seamos, pues, posibilistas. Cuatro tonterías, servicio de bar, quizá algún videojuego y servicio de megafonía para despertar a los adormilados cuando las dueñas pasen a recogerlos, chorreando dopamina por las compras compulsivas y completamente licuada la tarjeta de crédito.
El primero de la tarde salió peleón, con peligro. Ni más ni menos fue el gerente de la Agència de Salut Pública de Barcelona quien aseguró que el consumo de agua del río Llobregat "podría" presentar un riesgo de cáncer "con la acumulación y a lo largo de los años".
Agbar (Aguas de Barcelona) ha salido al paso de las afirmaciones del susodicho gerente y ha manifestado que el agua “con estas salvedades” "cumple con todas las garantías" y "se puede consumir tranquilamente". Una faena de aliño, vaya.
El tercero en discordia ha sido el director general de Salud Pública de la Generalitat, Antoni Plasència También ha defendido el agua del Llobregat, al afirmar que el agua de la ciudad de Barcelona no supone ningún riesgo para la salud. ¿El problema? La concentración máxima permitida de trihalometanos -un compuesto químico potencialmente cancerígeno que se genera durante el proceso de potabilización del agua- es de 150 microgramos por litro. De forma puntual ha llegado a los 156,6 microgramos en el agua del Llobregat, que llega al 8% de la población barcelonesa y se concentra en Les Corts, Pedralbes, Poble Sec y Ciutat Vella.
Plasència ha dicho también que se están realizando inversiones "muy importantes" en las plantas de tratamiento de Abrera y Sant Joan Despí que deben ayudar "a limitar los niveles" de la citada sustancia química. O sea, que se está trabajando en ello y que se intenta “limitar” la situación actual, que es potencialmente peligrosa pero no lo es, podría presentar riesgo de cáncer pero (con estas salvedades) el agua contaminada se puede consumir tranquilamente.
Supongo que la multiplicación de panes y peces burocráticos debe de ser la responsable de que en Barcelona estemos sometidos a los desaguisados de dos negociados distintos. La “Agencia de salud Pública de Barcelona” y la dirección general de Salud Pública de la Generalidad.
No me parece mal que se prodiguen los cargos superpuestos, que todos tienen derecho a la mamandurria propia de los asociados a partidos políticos en el poder. Pero, ya que (malas lenguas dicen) Generalidad y Ayuntamiento barcelonés dispensan las corruptas simonías entre similares cofrades (los honestísimos miembros del PSC) bueno sería que les impartiesen unas directrices para no destrozarse entre ellos. Por recomendación de mis abogados, me apresuro a advertir que no me creo nada de lo que digo que dicen las malas lenguas (incluyendo la mía).
Cierto refrán reza que perros de la misma camada no se muerden. Se supone que los perros son mucho menos estultos que los agentes que gobiernan en cargos técnicos siendo, en puridad, políticos.
Agbar qué va a decir. La compañía (casi) monopolista no reconocerá, ni sometida a tormento, que su agua es tóxica a la par que deleznable. Suelen decir que el olor a lejía es la palpable demostración de su salubridad, y que pocos microbios aceptarían vivir en semejante solución de pesticidas. Los trihalometanos serán, al cabo, benefactores y deben de depredar bacterias y virus a diestro y siniestro. No son cancerígenos sino de forma “potencial” y, “con estas salvedades”, deberían ser consumidos “tranquilamente” por los barceloneses, que de algo hay que morir.
Pompas fúnebres también es un casi monopolio municipal. Todo queda en casa.
En "La Vanguardia" de hoy, 14.11.07, encuentro varias noticias como mínimo poco coherentes entre sí.
Por una parte se dan las cifras de un estudio europeo demostrando que, en España, las personas abusan en cuanto a las visitas al médico y el uso de medicamentos.
Al tiempo, se constata que dedicamos a la salud un porcentaje muy bajo del PIB, inferior al de otros países.
Este mismo día, en una carta al director, una señora expone el caso de su madre, con un quiste sebáceo, que tardó 6 meses de espera a ser visitada por el cirujano, el cual la asignó a la lista de espera para la operación, que es de siete años.
En el mismo número, el Dr. Bruguera, presidente del colegio médico de Barcelona, expresa su opinión de que la ausencia de copago de las visitas puede influir en la hiperfrecuentación.
Hace un tiempo, publiqué en este blog un artículo sobre la hiperfrecuentación, fruto de un estudio balear que demostraba que el 5% de los pacientes consumían una tercera parte del tiempo dedicado a visitas médicas.
De todo ello saco unas cuantas consecuencias más o menos lógicas. Dejo la puntuación a mis lectores.
1. Dedicamos pocos recursos económicos a la salud, y la gente visita más a los médicos y pide más medicamentos. ¿No será lo segundo consecuencia de lo primero? ¿A menor calidad de las acciones sanitarias corresponde un aumento de las (innecesarias) actuaciones médicas?
2. En siete años de lista de espera, ¿cuántas veces la paciente deberá acudir al médico por las complicaciones de su quiste sebáceo o, simplemente, para preguntar cómo va lo suyo?
3. ¿Se paga poco por la sanidad pública? ¿Es necesario el copago para "disuadir" a los hiperfrecuentadores? ¿No sería más adecuado administrar mejor los recursos y optimizar el rendimiento de la sanidad?
Lo que hizo el rey Juan Carlos en la cumbre de Chile resultó penoso. Bien es verdad que Chávez debe de ser un impresentable, pero, precisamente por ello, el rey (y cualquier otro que se las dé de culto) debe responder con maneras educadas y, a ser posible, asertivas. La conducta asertiva es aquella que nos permite decir aquello que queremos decir, a quien se lo queremos decir, y sin atacar ningún derecho ni mostrarnos desabridos.
Si Chávez estaba profiriendo improperios contra Aznar, con la flagrante malicia de emplear la palabra “fascista”, la conducta del rey o la de su jefe de gobierno, debió haber sido más aseriva. Nunca pasiva ni agresiva. “Fascista”, en política, significa seguidor del fascismo. También, en sentido figurado, se emplea para llamar a alguien “autoritario” o “mandón”. Pero, en un acto político, llamar fascista a alguien supone encuadrarle entre los seguidores de Hitler o Mussolini.
Ningún líder fascista pierde unas elecciones (como sí hizo Aznar) pues, cuando se encumbra al poder, tiende a perpetuarse en él. Responder a Chávez de forma airada, y con gritos significa bajar a su nivel. Es una respuesta agresiva y, a partir de ahí, todos tienen carta blanca para armar bulla. Este es el estilo de Chávez, pero no debería ser el de la gente inteligente.
Como me gusta criticar constructivamente, expongo unas maneras asertivas de responder a este tipo de ataques.
1. Asertiva seria: “Usted opina que Aznar es fascista, pero nosotros opinamos que no es sino un líder conservador, respetuoso con las instituciones del estado y que, además, perdió unas elecciones”.
2. Coletilla: “No como otros, que se perpetúan en el poder”.
3. Asertiva irónica: “Me encanta que alguien como usted llame fascista a Aznar. Le ruego que me llame fascista también a mí, que lo consideraré un honor”.
4. Asertiva cortante: “Va a ser que no”.
5. Asertiva más cortante: “Por supuesto que tiene usted derecho a creer lo que quiera. Lo que usted opine sobre el señor Aznar o sobre cualquier otro tema, es problema de usted.”
Otra cosa: Diciendo lo que dijo el monarca le daba un premio a Chávez. Le dio “poder”. El poder de descontrolar al soberano, sacarle de quicio y hacerle desbarrar. Alguna prensa ha lanzado soflamas de felicitación por los gritos de Juan Carlos. Eso se llama hacer de la necesidad virtud, aprovechando que por Valladolid pasa el Pisuerga.
Creer que es necesario obtener aprobación y aplauso por parte de quienes nos rodean, o, al menos, de quienes “creemos importantes para nosotros” es una mala “necesidad”. No es malo obtener aprobación. Lo malo es “necesitarlo”. En el fondo, se hace basar nuestra autoestima en la opinión de los demás.
Obtener aprobación de todos los que nos rodean es imposible. Existen muchas formas de pensar. No es posible coincidir con todas. Cada cual tiene derecho a tener su propia opinión. No podemos gustar a todo el mundo. I
ncluso en una elección política, los líderes con mayoría absoluta suelen obtener menos del 33% de los posibles votos (contando las abstenciones). Ello significa que solamente les aprueban 1 de cada 3 personas.
Si queremos expresar opiniones que gusten a todos, no tenemos más remedio que renunciar a algunas de nuestras ideas. Tenemos derecho a tener nuestras propias ideas. Si hacemos concesiones para gustar a los demás, dejaremos de tener opiniones propias.
Si para contentar a los demás y conseguir su beneplácito queremos estar de acuerdo con ellos, deberemos adaptar nuestra forma de pensar a la forma de pensar de cada uno de los demás, con lo que estaremos cambiando de opinión constantemente. A la larga los demás se darán cuenta de que no tenemos ideas propias, y, lo que es peor, de que cambiamos de idea con excesiva frecuencia.
No somos lingotes de oro que vayan a gustar a todo el mundo. Somos personas, con nuestras virtudes y defectos. Gustaremos a unos y desagradaremos a otros. Me encanta ser yo mismo. Gustaré a quienes les guste tal como soy. Los demás, tal día hará un año.