Dudas existenciales
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30 de marzo de 2008    |    1 Comentarios
En estado transexual

Publicación en la revista Advocate Magazine, y difusión mundial: A pesar de lo que dice su ADN, sus genitales y su vientre abultado (es mujer) ella y la ley de Oregón consideran que es un hombre. Responde al nombre de Thomas Beatie y está ‘embarazado’ de cinco meses: “Me siento hombre y ejerceré de padre”, asegura. Sin embargo, nació niña y es mujer, tal como confirma su ADN, sus genitales y su fértil vientre abultado, a pesar de que la ley de Oregón (Estados Unidos) la reconozca como hombre. “Para nuestros vecinos, mi mujer Nancy y yo no parecíamos para nada inusuales. Nos veían como lo que somos, una pareja feliz y profundamente enamorada. Deseábamos trabajar duro, comprar nuestro primer hogar y formar una familia; nada fuera de lo común. Hasta que decidimos que yo engendraría a nuestro hijo”.

Esta noticia me despierta dos clases de reflexión: La primera, la especulación acerca de la licitud del hecho. La segunda, acerca de la complejidad que representa calificar sexualmente a las personas. En relación con la primera, me da la sensación de que la transexual que no había renunciado a su aparato genital femenino, por la razón que sea, tiene derecho a usarlo como mejor le plazca. Ante un sentimiento tan entrañable como el deseo de tener hijos, la solución adoptada por la pareja me resulta impecable. Entiendo que estamentos que creen tener la exclusiva de la ética (religiosos especialmente) piensen de otra manera. Harán bien sus fieles en no seguir este camino: ni hacerse transexuales ni quedar embarazados los que ostenten bigote y barba.

La segunda reflexión, acerca de la calificación sexual de las personas, es compleja. ¿Cómo definimos el sexo de una persona? ¿Hombre – mujer? ¿Heterosexual – homosexual – bisexual? ¿Son iguales, en cuanto a conducta sexual, todos los hombres? ¿O todos los homosexuales?  La realidad es más compleja. Las dicotomías polarizadas, hombre – mujer, por ejemplo, tienden a ser muy claras, pero plantean problemas en casos ambiguos. ¿Cómo calificamos a una persona que padece un pseudohermafroditismo y cuyos genitales son totalmente imprecisos y dudosos a simple vista?

Clasificaciones más amplias (homo – hetero o bi) añaden diversidad, pero suelen concernir, únicamente, a una de las cualidades del sexo; en este caso, a la orientación. Homosexual es quien orienta sus seducciones hacia personas del mismo sexo. Pero no todos los homos se comportan del mismo modo ni perciben similares formas de identidad. 

En realidad, debemos acudir a una calificación multiaxial. He aquí mi contribución a esta distribución en ejes:

Eje I: Sexo cromosómico (genotipo)

Se refiere al sexo que viene escrito en el cromosoma sexual humano. Consta de dos factores cromosómicos posibles, el X (femenino) y el Y (masculino). El cromosoma sexual es de dos tipos posibles:

·         Tipo XX, dando lugar a una mujer.

·         Tipo XY, ando lugar a un hombre.

·         Aunque hay otros tipos posibles, a causa de enfermedades cromosómicas:

·         Tipo XXY, dando lugar al trastorno llamado síndrome de Klinefelter

·         Tipo XYY, síndrome de hipermasculinismo.

En principio, un análisis de los cromosomas aclara perfectamente el sexo cromosómico de las personas.

Eje II: Sexo aparente (fenotipo)

Corresponde a “lo que se ve”, a la apariencia sexual de las personas. Distinguimos si alguien es hombre o mujer, observando los caracteres sexuales primarios (o sea, los genitales) y los caracteres secundarios (pechos, distribución de la grasa, tamaño de los huesos, etc:)

Existe una enfermedad que se denomina pseudohermafroditismo, y que se caracteriza por la presencia de características comunes a ambos sexos en una misma persona., pero la forma de los genitales es muy ambigua.

Es una enfermedad con diversas causas, y que puede dar  lugar a confusiones, especialmente en medios de bajo nivel cultural. Un niño, con los genitales ambiguos, puede ser educado como niña, o viceversa.

A veces las alteraciones son muy claras, como pueden verse en la foto (un pene apareciendo en una hendidura del escroto). Pero, otras veces, puede resultar mayor confusión, semejando el pene un clítoris grande y llevando a la idea de que el sujeto es una niña.

Eje III; Identidad

La identidad se refiere a lo que la persona siente como propio. Un hombre suele sentirse hombre, y una mujer se siente mujer. Pero existen trastornos de la identidad, que ya pueden aparecer en la infancia. En este trastorno, el niño siente un agudo y persistente malestar acerca de su propio sexo, junto a un ferviente deseo de ser del otro sexo, llegando a afirmar repetidamente que se pertenece a él. No se trata de un simple cambio de hábitos o conductas (como sería un afeminamiento en varones o una conducta de marimacho en niñas) sino de la alteración profunda del sentimiento de ser hombre o de ser mujer. Las estereotipias de conducta luciendo patrones propios del sexo opuesto serían en este caso un síntoma acompañante.

Los criterios diagnósticos son, para las hembras: Malestar persistente por el hecho de ser una niña, y deseo manifiesto de ser un niño (o aseveración de que ella es un niño); aversión a conductas y hábitos propios del estereotipo femenino; rechazo de las estructuras anatómicas femeninas (aseverar que tiene, o espera el crecimiento de un pene, negarse a orinar sentada, afirmación de que ella no desea que le crezcan los pechos ni tener la menstruación). Para varones: malestar persistente por ser un niño, deseo de ser una niña y/o manifestación de que es una niña; preferencia por estereotipos de conducta femenina (vestidos, juegos, pasatiempos); rechazo de las estructuras anatómicas masculinas (aseverar que al crecer se convertirá en mujer, que desea la pérdida de su pene y testículos, o que sería mejor no tener testículos). Tanto para niños como para niñas es válido el criterio de aparecer el trastorno antes de la pubertad.

Es probable que, para estos problemas, actúen como factores predisponentes unas condiciones ambientales que no han reforzado suficientemente los papeles masculino o femenino correspondientes. Ya sea por ausencia de algún progenitor o por excesiva ligazón al del sexo opuesto, ya sea por una política de débil reforzamiento de las pautas de conducta correspondientes al sexo anatómico real.

Una vez alcanzada la pubertad, el trastorno de identidad sexual pasa a convertirse en tranxesualismo, que -junto a la inadecuación por el propio sexo anatómico real, comporta una preocupación sobre cómo deshacerse de las características primarias y secundarias sexuales del otro sexo.

Se relaciona este problema con el trastorno de identidad sexual prepuberal y, sea como sea, tiende a producirse (aunque no es condición necesaria)  en el contexto de una relación familiar alterada. Los varones, a la larga, pueden buscar ayuda en las clínicas especializadas en la resolución quirúrgica de estos problemas, aunque también las mujeres -en menor proporción- pueden hacerlo. Es prudente subdividir este trastorno en relación a la orientación sexual del individuo: asexual, heterosexual u homosexual (que de todo hay). Curiosamente la percepción "homosexual" es negada por muchos de esos sujetos, que dicen sentirse atraídos "por el otro sexo", al cual niegan su pertenencia por más que los elementos anatómicos y cromosómicos tengan algo que decir.

Existe un trastorno de identidad que corresponde al transvestismo no fetichista. El sujeto siente el malestar propio de los trastornos por identidad sexual, no llega a tener la preocupación acerca de cómo eliminar los detalles anatómicos que considera sobreañadidos, pero se transviste en forma recurrente o persistente (y no con la finalidad de hallar placer o excitación, como en el caso de los fetichistas). También estos casos se subdividen en homosexuales, asexuales y heterosexuales, con las mismas complicaciones semánticas ("todo es según del color...") antes advertidas.

Eje IV: Orientación

Se refiere a la inclinación amorosa o erótica del sujeto. Si a un hombre le gustan las mujeres (o viceversa) se habla de orientación heterosexual. La orientación homosexual se produce cuando alguien se siente amorosa o sexualmente interesado por personas de su mismo sexo, y la bisexual cuando tanto da.

De hecho la clasificación no es tan simple como la hemos expuesto. Dos autores americanos, L.M. Terman y C.C. Miles, publicaron en 1936 un estudio sobre sexualidad en el que proponían una clasificación de la orientación sexual en siete apartados, que ellos interpretaban como dependientes de la masculinidad o femineidad de la propia personalidad. Los grados de la escala son los siguientes:

·         Exclusivamente heterosexual.

·         Predominio heterosexual en las conductas. Sólo accidentalmente homosexual. Con algún pensamiento homosexual.

·         Predominio heterosexual, pero con alguna conducta homosexual más allá de lo accidental.

·         Heterosexual y homosexual por igual. Bisexual.

·         Predominio homosexual, pero más que accidentalmente con conductas heterosexuales.

·         Predominio homosexual en su comportamiento pero con alguna conducta heterosexual más allá de lo accidental.

·         Exclusivamente homosexual

Eje V: Comportamiento social

Este eje se refiere a la forma de comportarse, de acuerdo a los estereotipos sociales admitidos. Los hombres se adscriben a patrones de comportamiento masculinos. Las mujeres, a los femeninos.

No es infrecuente que algunos homosexuales tengan conductas que representan una exageración de los estereotipos femeninos. A esto se llama “llevar plumas” o  “enseñar  pluma”, en referencia a las “boas” de pluma propias de los años veinte o de las coristas de cabaret. Los gays que “se empluman” suelen llamarse “locas” o “locas con pluma”. De todas formas,  conocemos gays  muy serios, en su vida pública, que, en el ambiente propio de los gays, se empluman y se comportan de forma exageradamente afectada, incluso refiriéndose a sí mismo  en género femenino (“¡Estoy de cansada...!”)

De similar forma, algunas lesbianas, aún orgullosas de ser mujeres (identidad femenina) adoptan actitudes hombrunas, de marimacho, exagerando tales características con afectación.

Eje VI: Conductas sexuales

 Nos referimos aquí a las preferencias que las personas tienen para el momento de tener relaciones sexuales. Las variables son muy numerosas. Desde gentes que practican únicamente coitos destinados a la procreación, en plan “postura del misionero”, hasta los que únicamente gozan con la masturbación autoaplicada mientras miran pornografía.

Pasando por toda la inmensa gama de actividades, “especialidades”, lugares, parejas, fetiches, etc. Que cada cual quiera manejar.

Por lo tanto…

Hay que recurrir a los seis vectores. A veces te encuentras con casos particulares muy enmarañados. Por ejemplo: un varón (sexo cromosómico varón, sexo aparente varón) con identidad masculina marcada (“Soy muy macho, los tengo muy bien puestos”)  puede tener orientación homosexual y deleitarse por varones, en tanto que, en según qué momentos, su conducta puede ser de “loca con pluma” a pesar de su apariencia hercúlea y su bien poblado bigote.  

Tengo dos amigos transexuales, que con sexo cromosómico varón y apariencia varón, se operaron para ser mujer, porque se sentían mujer (identidad mujer, ahora apariencia mujer), con conductas delicadamente femeninas y orientación... lésbica. Se han transformado en mujeres, para mantener sexo con  otras mujeres.

Es probable que la división en seis ejes no complete la solución del problema. Podríamos añadir subejes, especialmente en el Eje VI, que la cantidad de prácticas (más o menos conocidas o curiosas) abarca números notables.



27 de marzo de 2008    |    0 Comentarios
El abad sedicioso


Jiménez Losantos recriminando a Franco la falacia del "atado y bien atado"

Normalmente no avisaría que este trabajo es un ejercicio de ironía. Pero prefiero hacerlo para no provocar infartos a quienes, limpios de corazón, accedieren a él e interpretaren literalmente lo que digo. Aviso para navegantes: tengo muchas patrias y me parecen bien bastantes dioses. Pero he sufrido el intento de genocidio cultural que el franquismo quiso perpetrar en Cataluña. Debe de ser por eso que, en el fondo, me siento más catalán que otra cosa. Me siento, pero no me enorgullezco. Mi mayor orgullo es Europa en la época que vivimos, y tampoco creo que me peleara con nadie para defender esta idea (ni ninguna otra).

Un extracto literal de la noticia, en 20minutos, dice así: “El abad de Montserrat, Josep María Soler, ha reconocido este miércoles en Barcelona que ha hecho varias gestiones, incluso ante la Santa Sede, pero sin éxito, para tratar de cambiar la actitud que mantiene la COPE respecto a Cataluña. Soler, citando el proverbio que dice que "hace más ruido un árbol que cae que un bosque que crece", ha lamentado que esta emisora tenga algunos programas agresivos contra Cataluña y que, además, presente la imagen de una Iglesia muy vinculada a un partido político concreto. Ante un centenar de personalidades de la vida política y cultural catalana, el abad de Montserrat ha reconocido que dentro de esta emisora hay gente que hace un trabajo abnegado que no se conoce, pero ha insistido en lamentar lo que se hace desde esta emisora para fomentar el odio a los catalanes.”

Haría bien el señor abad en estar calladito, que está más guapo. Lanzar injurias acerca de la emisora COPE que, al fin y al cabo, es propiedad de la conferencia episcopal española, resulta poco respetuoso con la jerarquía a la que debe obediencia. Los obispos van, en jerarquía, detrás del Papa. Y éste es el representante de Dios. El señor abad no es sino un sacerdote más. Un grado menos que el obispo y un grado más que los legos, que somos todos nosotros.

La Iglesia Católica, Apostólica y Romana es la organización que más tiempo ha aguantado (dos mil años más o menos) a base de simplicidad. Un organigrama de cuatro niveles, con un staff (cardenales) al servicio del primer nivel. Papa, obispo, sacerdote y fieles. Ha sido capaz de mantener esta estructura, saltándose el principio de Peter, las leyes de Parkinson y multitud de revoluciones internas y externas, herejías, cismas, apostasías, Inquisiciones, papas múltiples, papas perversos, corruptos, mujeriegos o transexuales.

Las organizaciones simples permiten que de arriba abajo pasen las normas con gran facilidad. No es, por supuesto,  una organización democrática sino teocrática:  los fieles no eligen a su dios, ni a sus sacerdotes ni a sus obispos ni a sus papas. A los papas los nombra un cónclave con unos pocos ancianos previamente designados por el papa anterior. El papa nombra también a los obispos, y estos a los sacerdotes elegidos entre la exigua cantidad de fieles que se apuntan al orden sagrado.

Volvamos a la COPE. Su estrategia viene dirigida por la Conferencia Episcopal española, un grado por debajo del papa, y formada a base de los elegidos por el papado. Cabe pensar, pues, que lo que diga la COPE va a misa y es estricta doctrina compartida por el pleno de los obispos y, en consecuencia por el papa.

El señor abad ocupa un cargo administrativo en el convento de monjes benedictinos de la virgen de Montserrat. El cargo de “abad” (de una palabra que en múltiples lenguas significa “padre”) indica que debe ser el paternal guía de sus monjes. En el puente de mando trabaja cabe el prior (de una palabra que significa “primero”) que actúa como “primum inter pares”, cuidando del cumplimiento de la regla benedictina y de que el personal no se desmande ni fornique. El tercero del equipo directivo es el “ecónomo”, o sea, el administrador que cuida de que todos coman caliente cada día.

La regla benedictina exige el “ora et labora”, o sea, rezar y trabajar. Para nada predica espíritu nacionalista. La Iglesia es Católica, palabra que, ya en el siglo II, se emplea para decir que es “universal”. Nada de cominerías ni pueblerinismos. Las vírgenes, bajo diferentes advocaciones, son una sola virgen, María, la Madre de Jesús de Nazaret. Pero, cosa de hombres al fin y al cabo, las legítimas devociones marianas son, a veces, corrompidas por nacionalismos y cicaterías. A veces, en ciertas procesiones, los penitentes de un cierto “paso” lanzan invectivas a los de un paso rival. Gritos como “¡Viva la Virgen del Caño Santo y abajo la Virgen de Fuentechunga!” son expresiones (o parecidas) que demuestran, por una parte, el fervor de los devotos, y, por otra, su estupidez y parcialidad en las veneraciones. Pero cuando estas cosas suceden, sin catalanes por en medio, la iglesia las considera faltas leves, derivadas del fervor del pueblo llano,  sin contenidos potencialmente sacrílegos.

Nada dice la regla benedictina del fervor por lo catalán ni del amor por ese remedo de patria que los catalanes consideran al sector de España donde habitan. Mejor harían los monjes en cultivar sus huertos y en limpiar la imagen de su virgen (bastante oscura por cierto) que en escuchar malintencionadamente la COPE y quejarse del legítimo mensaje que la Iglesia (no olvidemos, Universal) lanza a las ondas. Se queja el señor abad de dos personas, el señor Jiménez Losantos y el señor César Vidal. El primero se confiesa no católico, pero trabaja bien, pues sus empresarios le mantienen contra viento y marea. El segundo se define como protestante, hereje por tanto, pero debe de ser una hermosa demostración de la confraternización con hermanos separados, pues también sus legítimos empleadores le conceden un amplio margen de maniobra.

Ambos honorables campeones defienden, con vigor, posturas aguerridas a favor de la unidad de España, y de la superioridad intrínseca de la lengua castellana. Además, destapan los contubernios y conjuras que elementos nacionalistas, junto con izquierdosos, tontos útiles y compañeros de viaje, urden continuamente con la finalidad de eliminar la lengua castellana y, a poder ser, expulsar a los castellanohablantes, y construir fronteras, entre la región catalana y el resto de España.

En su ardor, no dudan en denostar acciones de algunos miembros del Partido Popular, el más íntegro de España, si estos muestran tibieza al defender el espíritu nacional español. Por ejemplo, Ruiz Gallardón ha sido definido como “hijo del diablo” por el arrojado Jiménez, sin importarle que los enemigos de la verdad le tachen de cavernario.

Ahora estoy esperando que haga sangre con el abad. No puede ser menos que Gallardón que, al fin y al cabo, es madrileño. Dado que "abad" es "padre", "El padre de todos los diablos" quedaría bien.



21 de marzo de 2008    |    0 Comentarios
Eficacia judicial


Ana Moreno

Noticia de hoy en El Pais: Ana Moreno, la inquilina sospechosa de provocar la explosión mortal de La Verneda, sufría una discapacidad psíquica. Eso es lo que detectó en octubre un juez de Barcelona que instruía una causa civil contra la mujer. El magistrado puso esta situación en conocimiento de la fiscalía, que abrió diligencias para determinar el estado psíquico de Moreno y, en su caso, iniciar un proceso de incapacitación. Pero no se llegó a hacer.

Hace poco publiqué en este blog unas reflexiones acerca de las palabras vertidas por la juez que normalmente entiende de asuntos psiquiátricos en Barcelona. La magistrada aseguraba que, en su experiencia, muchos los psiquiatras no sabíamos diagnosticar ni tratar a los pacientes. Hacía dos días la había escuchado en una entrevista que le hicieron en el programa “Via Lliure” de RAC1 (emisora del grupo La Vanguardia”) donde la juez aseguraba que ingresar o incapacitar a alguien tiene un camino fácil, a través de los mecanismos del “Servei Català de la Salut” y del juzgado. Bastaba con presentar una demanda, y, a partir de ahí, todo como la seda.

Volvamos al caso de Ana Moreno. Es paradigmático. He detectado bastantes más casos con idéntica secuencia. La mujer, de 53 años, fue citada para ser examinada, pero no compareció. El médico forense se presentó entonces en su casa de la Rambla de Prim, aunque ella se negó a abrirle la puerta. Como último recurso, el fiscal la llamó a su número de teléfono móvil. Moreno le mandó, poco más o menos, a freír espárragos.

A partir de ahí, el caso (sin cerrarse) pasa a la lista de asuntos pendientes. Si nadie de fuera insiste (parientes, vecinos, etc.) el caso se encamina hacia el limbo de los justos y, al fin, se cierra o se archiva. Los vecinos, parientes, etc. se dan cuenta de la inoperancia del sistema, aparte de que la persona demandada reacciona más agresivamente todavía.

Salvo casos de enfermos con buenos apoyos familiares, la cohorte de psicópatas, psicóticos agresivos, bipolares desmandados y solitarios esquizotípicos pasan al atrincheramiento y nadie hace nada… a menos que la persona enferma cometa un delito, incendie la casa, asesine a un vecino o tire los muebles por la ventana.

El fiscal dice que, sin visita de médico, no sabe si el loco es tal. Los médicos citan a la persona, que no acude. Si van a su casa, no les abre la puerta. A menos que haya escándalo público la policía, sin orden judicial, no actúa. La orden judicial no se emite sin visita del médico… y así hasta el infinito.

Esto es así. La señora magistrada de Barcelona puede tener mala opinión de los psiquiatras; está en su derecho y no le discutiré, aunque mi opinión es otra. Tampoco yo predicaré mala reputación de los jueces. Pero creo que un sistema que, con tanta facilidad, entra en bucle, no es eficaz. ¿Faltan leyes? Quizá sí: una ley del enfermo mental, inexistente, podría ser de gran utilidad en estos casos.

Los caminos actuales son cualquier cosa, menos acertados. Resultados mandan.



17 de marzo de 2008    |    1 Comentarios
Las normas de la casa de la sidra


Modelo de inmigrante

"Las normas de la casa de la sidra" es el título que, el mismo John Irving, empleó al hacer el guión de la película rodada sobre su libro "Príncipes de Maine, reyes de Nueva Inglaterra". Las "normas" de la sidrería, se iban escribiendo sobre la marcha. Cada vez que ocurría un percance se añadía una norma para impedir su repetición. O sea, eran normas que nunca habían evitado nada y que nunca lo evitarían pues, como se explicaba en el libro, los trabajadores de la sidrería no sabían leer. Escéptico como soy, las empleo como piedra de toque para las normas que, con excelsa buena fe (y absoluta ineptitud) se han dictado para su uso en Centros de Asistencia Primaria.

 La Vanguardia del día 17.03.08, y bajo la firma de Marta Ricart, se publica un artículo acerca de las normas que “un comité de expertos” (Llamado “Comité Consultiu de Bioética de Catalunya”, asesores del Departament de Salut de la Generalitat, ha elaborado para “garantizar los derechos de personas de otras culturas” en el marco del sistema sanitario español.

Copio primero las “normas” y después diré mi opinión sobre ellas. Las “normas” ahí van:

Adaptarse. El comité aconseja a los profesionales flexibilidad e intentar conocer otras culturas. Pide que haya formación y que en los centros se conozcan al menos las culturas mayoritarias del área. El personal debe tener tiempo para los pacientes porque la diversidad comporta mayor complejidad.
Médico y no mediador. El médico tiene la obligación de hablar con el paciente; no debe hacerlo el mediador cultural por él, aunque le ayude en el diálogo.
Los niños. En algunas familias inmigrantes, los niños hablan español y actúan como traductor. El comité dice que debe ser excepcional, si en ese momento no hay un traductor.
Personal de otras culturas. El sistema sanitario debe reflejar la diversidad. Señala que en países con tradición en inmigración, a menudo se ocupan de pacientes de otras culturas personal sanitario de esa cultura (según pautas del país de acogida); aboga por contratar a profesionales de otras culturas, pero reconoce que puede generar reticencias.
No al tratamiento. Si un paciente lo rechaza por motivos culturales, el médico debe respetarlo pero intentar ofrecerle mejoras para su salud. Si un paciente pide un tratamiento alternativo, el médico debe intentar darle respuesta si no hay impedimento legal o ético, ni va contra su conciencia ni es más caro que la terapia habitual.
Medicinas tradicionales. Se recomienda ser respetuoso con el uso de una doble terapéutica si no perjudica al enfermo.
La familia. El médico debe velar por que las decisiones sean del paciente e informadas, aunque le suponga más esfuerzo de diálogo con el paciente y su entorno.
El marido. Suele ser por una cuestión cultural que acompañe a su mujer en la consulta. El médico debe intervenir si la presencia del acompañante le parece impuesta para la paciente.
Igual sexo. Algunos pacientes piden un médico de su sexo. La carta de derechos y deberes del paciente permite escoger médico.
Certificar la virginidad. No entra dentro de las obligaciones del médico. Respetar valores no puede ser incompatible con la praxis médica correcta y según valores de nuestra sociedad, afirma el comité.
Circuncisión. La sanidad pública no debe pagar tratamientos exigidos por creencias culturales. Prácticas como esta no tienen cabida excepto por criterios médicos.
Ablación. Respetar otras culturas no debe amparar prácticas contra la integridad personal como la ablación de clítoris. La mutilación genital femenina es delito. Debe orientarse a las familias y apoyar psicológicamente a la víctima.

Sospecho que el “comité de expertos” está formado por buenas gentes, cargadas de óptimas intenciones, hábiles en forjar grandes montajes sobre el papel, pero con algunos exagerados optimismos a la hora de realizarlos. No se obsesionan por asuntos prácticos. Divagan, especulan, fantasean y teorizan. Más preocupados por el lucimiento que por la eficacia, buscan hacer buen papel a base de soluciones elegantes, vistosas, que destacan por su apariencia y por su “buenismo”, sin pensar que alguien tendrá que hacerlo. A ellos tanto les da. Son gentes que "piensan", "hablan", "estudian", "proyectan". Pero, ¡ay! no "hacen".

Esta es mi opinión:

1. Adaptarse. Si quieren un error palmario, ven que en el desarrollo de este enunciado se “aconseja” … “flexibilidad e intentar conocer”. “Intentar conocer”, como objetivo, es de una ambigüedad tremenda. Yo, personalmente, puedo “intentar conocer” cualquier cosa durante años, sin llegar a conocerlo en absoluto. Pero, durante todo este tiempo he “intentado conocer”, o sea que estoy cumpliendo el objetivo desde el primer día, pero sin conocer nada de nada. Por “intentar” que no quede. La “flexibilidad”, más de lo mismo.
Otra cosa: “debe tener tiempo para los pacientes porque la diversidad comporta mayor complejidad”. Bien. Este tiempo que “debe tener”, ¿de dónde sale? ¿Serviría con “intentar tener tiempo”?

2. Médico, no mediador. ¡Qué complicado! El médico hablará con el paciente y el mediador le ayudará. Si hay que hablar en parsi, ¿quién se pode de cara a la pared, el médico o el intérprete? Porque entre ellos no deben hablar.

3. Los niños. “Excepcional” si no hay traductor. O sea, preceptivo en estos casos.

4. Personal de otras culturas. En el Raval de Barcelona (más de 30 lenguas se hablan) habrá que contratar cohortes de inmigrantes que, aparte de no entenderse entre ellos, podrían oficiar de palanganeros en los momentos libres. Preferibles con experiencia como hechiceros, chamanes, faquires o morabitos.

5. No al tratamiento. Si hay que conseguir negativa con consentimiento firmado, tendrá que haber un notario en cada ambulatorio para que quede constancia y fe de lo sucedido.

6. Medicinas tradicionales. Se construirá un protocolo de uso y un vademécum de diversas prácticas de brujería.

7. La familia. Si hay que pactar con el entorno y, además, cumplir con la ley de protección de datos, mejor aprender el lenguaje de los sordomudos.

8. El marido. El médico que, con un par, “intente” echar al marido será asistido con los últimos sacramentos a cargo del “Servei Catalá de la Salut”.

9. Igual sexo. Tienen derecho. No hay más que hablar.

10. Certificar la virginidad. No hay que hacerlo, pero, si te lo piden por favor (y amenazas de muerte) mejor fingir hacerlo y decir siempre que sí, que es virgen.

11. Circuncisión. Como en el caso anterior, mejor hallar una razón médica.

12. Ablación de clítoris. No caerá esa breva.

O sea que, niños, aparte de hacer todo lo que os toca hacer, vamos todos a “intentar conocer”, contratar auxiliares étnicos (sin que parezca racismo), no hablar con los mediadores, pelearse con los maridos, recetar polvo de diente de murciélago y tener tiempo hasta para sesgar prepucios.

O dejar que el “comité de expertos” compruebe en sus carnes, durante una semana, cómo cumplir las reglas en una zona con 70% de “personas de otras culturas” (o sin ninguna cultura).



15 de marzo de 2008    |    2 Comentarios
Concejal avergonzada


¡Quién lo diría!

Dios nos castiga con plagas, sin que podamos penetrar en sus arcanos. Misterio de fe se llaman estas cosas. Lo comprendamos o no, lo hace. No era suficiente con la derrota del Partido Popular, sino que ahora salen a la luz las andanzas de un zascandil concejal del democristiano partido, que gastó (a cuenta del erario público) 50.000 € en locales de alterne.

Bien, se dirá. Los conservadores siempre han sido algo puteros. Pero es que, en este triste caso, el regidor de urbanismo de Palma de Mallorca, don Javier Rodrigo de Santos, no invertía los eurillos aportados por los paganos contribuyentes en locales con mujeres de mala vida. Lo hacía en bares de ambiente homosexual masculino.

Hemos de conceder el beneficio de la duda. Quizá el munícipe no iba a tales antros para pecar. Católico practicante como era, padre de familia numerosa, objetor a la celebración de bodas gays (como concejal se negó a oficiar bodas entre homosexuales) debía de acudir a locales de ambiente para ver de qué se trataba esta maldad y, por si acaso, reafirmar, en sus propias carnes, que el pecado nefando era algo execrable y digno de ser aborrecido.

Hombre puntilloso, como debe ser un español, constató más de una vez la incomodidad y desaprobación que tales actos le causaban. Quería estar bien seguro, por lo que no escatimó esfuerzos en numerosas comprobaciones. No solamente apreció lo que pasaba en los bares ambientales, sino que dio un paso más y acudió (como reflejan sus facturas) a saunas de esas en las que solamente los hombres son bien recibidos, y que albergan, a cualquier hora, gran cantidad de contertulios dispuestos a verse (y tocarse) con las numerosas amistades que, en esos lugares, abundan.

Mis amigos gays, cuando salen de farra los fines de semana, dicen que van “de pollas” o de “chupapollas”. Entre ellos no caben ñoñismos ni malentendidos. Imagino la sorpresa del alto funcionario Popular en su primera entrada triunfal en uno de estos cubiles. Antes de que el camarero le sirviera, ya tres o cuatro clientes le habrían sonreído con mohines labiales, le habrían mostrado la puntita de la lengua, o se le habían insinuado tocándole la entrepierna.

O quizá no. Ignoro si la cara de don Javier predispone a estas atracciones. Si el pobre hombre pasaba desapercibido, o no tenía conocimiento de las delicias gratuitas de los cuartos oscuros, pudo ser abordado por uno de los chulos que van a la caza de incautos (siempre hay uno, al menos, en estos sitios) ofreciéndose a hacer de intermediario. Si el novato apetece carne lechal, el chulo le embarca con uno o dos chulitos, casi adolescentes, que bajo arriendo pecuniario, se prestarán a tocamientos y sorbidas.

Interesado en el asunto, el buen hombre pensaría que debía profundizar en sus descubrimientos. Dicen los papeles (Diario de Mallorca) que, al cabo, iba en manada con otro político conservador, dos altos funcionarios y, tiempo atrás, otro político de otro partido. Llegó a pagar facturas de 1.000 euros, cuando un servicio con un chico cuesta unos 60 euros. Es probable que invitara a sus compañeros (era un hombre generoso) y que contratasen oficiantes en calidad y cantidad, para montar extraños (y apasionantes) juegos de escondite.

Según ese periódico, las frecuentes salidas nocturnas de los integrantes de este grupo de personas eran conocidas en los ambientes, donde también se han extrañado de las elevadas facturaciones cargadas al ex regidor en algunos locales y por una sola noche. Es posible que los malignos cobradores abusasen del inexperto derechoso atenuando su juicio con drogas y alcohol. Hay gente muy mala.

Aclaro que "ambiente" es el nombre que señala al mundo gay. Vayan avisados (y limpitos) si les invitan a un sitio con buen ambiente, no vaya a ser un sitio "del ambiente". En el argot del ambiente se llama “vergonzosas” a los varones casados, con hijos, que “entienden” sin que lo sepan sus íntimos. Aclaro que “entender” es el eufemismo que emplean para hablar de su orientación sin que lo perciban los no avisados. Les recomiendo que, si al entrar en un local que desconocen, alguien se les acerca y les pregunta “¿Entiendes?” digan que no (a menos que les apetezca encontrarse con una polla entre las manos). O sea que el concejal es una “presunta vergonzosa”, al tiempo que un “sinvergüenza confeso”.

El pobre diablo devolvió ayer los 50.804 euros que, según afirmó, se gastó por error debido a "circunstancias de salud", posiblemente drogas. También se dio de baja en el PP tras haber sido suspendido de militancia. Por otro lado, según publica hoy El País, el ex concejal era considerado un ultra católico, que participó en las concentraciones de bienvenida al Papa en Valencia en julio de 2006, donde se fotografió junto al obispo de Mallorca, y que se negó como concejal a celebrar bodas entre homosexuales. Está casado y tiene cinco hijos.

Espero que sus co militantes, epíscopes incluidos, recen por la salvación de su alma avergonzada.



13 de marzo de 2008    |    8 Comentarios
No manosearás los genes ajenos


Monseñor Girotti

La iglesia se actualiza. Los viejos pecados se quedan obsoletos y aparecen nuevos que no pueden ser adscritos a categorías conocidas. El Vaticano tiene especialistas en decidir cómo y sobre qué se hacen las confesiones. Tema importante, que ya he dicho muchas veces que la confesión es el mejor momio de la (única y verdadera) religión. No lo lean (los católicos) sin confesarse después.

Gracias a un post firmado por Elu me entero de una noticia perfecta. El Osservatore Romano publica una lista de siete pecados nuevos, muy de nuestro tiempo. Habla el Vaticano a través de Gianfranco Girotti, el franciscano de 70 años que acaba de enumerar los nuevos siete pecados capitales en calidad de responsable de la Penitenciaría Apostólica, el organismo de la Santa Sede que se ocupa de la confesión. Tales pecados son:  

No realizarás manipulaciones genéticas.
No llevarás a cabo experimentos sobre seres humanos, incluidos embriones.
No contaminarás el medio ambiente.
No provocarás injusticia social.
No causarás pobreza.
No te enriquecerás hasta límites obscenos a expensas del bien común.
Y no consumirás drogas.  

Los antiguos pecados capitales no quedan derogados, espero. La lujuria, la gula, la avaricia, la pereza, la ira, la envidia y la soberbia, los tradicionales siete pecados capitales enumerados por el Papa Gregorio I hace 1.500 años y recogidos después por Dante Alighieri en 'La Divina Comedia', son vigentes, pero un poco trasnochados. Los nuevos son más seductores para los pecadores de hoy.  

Dedicaré mi consideración de hoy al primero de ellos. No realizar manipulaciones genéticas, es un mal comienzo para mi gusto. Es demasiado general. ¿No estaría bien tratar enfermedades genéticas a base de modificar genes alterados? Girotti habla exactamente de “comportamientos pecaminosos en lo que respecta al área de la bioética, dentro de la cual no podemos dejar de denunciar algunas violaciones a los derechos fundamentales de la naturaleza humana a través de experimentos y manipulaciones genéticas cuyo resultado es difícil de prever y de mantener bajo control.”  

¿Quién decide qué comportamientos son pecaminosos? Los comités de bioética, en diferentes países, tienen límites distintos. Recuerdo que, en Francia, el primer “trasplante de rostro” a una mujer mordida por un perro, fue vetado, en primera instancia por el comité de ética del hospital, aunque, más adelante, fue permitido. O sea, que eso de la bioética es, como toda ética, relativo.

Cada persona que detenta un poco de poder, sube o baja los listones de la ética a su gusto.   Me parece bien que Girotti ponga el listón alto para sus afiliados. Los católicos, además de follar sin condón y no emplear ningún método anticonceptivo, deberán también apechugar con enfermedades genéticas. Cuando aparezcan tas terapias correspondientes, veremos colas de católicos pidiendo apostatar, no sea que los comités de bioética les coloquen en las listas negras de los prestos a morir por mantenella y no enmendalla.  

Si monseñor Girotti, que es el jefe máximo de quienes regulan la confesión, fuera consecuente, exigiría que, para perdonar este pecado, si lo comete un creyente, se le enmiende la manipulación genética, y se le elimine la curación anteriormente obtenida. Me parecería hipócrita eso de saltarse los nuevos pecados capitales y salir de rositas directo al cielo y quitando (quizá) la plaza de un buen cumplidor que soportó síndromes de X frágil, coreas de Hungtington, enfermedades de Alzheimer o hemofilias reales.  

Quizá las hemofilias reales se excluyan, en el caso de soberanos por la gracia de Dios.  



10 de marzo de 2008    |    1 Comentarios
Zoofilia comarcal


Equina de buen ver

No solamente los eclesiásticos nos proporcionan noticias pintorescas acerca de inclinación hacia pasiones indebidas. Nada se dice acerca de la clase (civil, militar, eclesiástica o pasiva) de dos execrables sujetos que, en tierras catalanas, evitaban pagar por sus coyundas aprovechándo la indefensión de unos pobres animales. Tampoco se habla de la raza de los équidos. Un burro catalán sería motivo de choteo allende el Ebro. Una yegua árabe sería excusa para  agrias quejas por parte de SOS Racismo, cuando no para inflamadas soflamas en las mezquitas. Dios no lo permita.

Los artículos de Santiago Tarín en La Vanguardia siempre son interesantes. Se refieren a casos judiciales. Hoy narra acerca de una víctima de agresión sexual, si bien, en este caso, la víctima no es un ser humano: es un cuadrúpedo. Si lo fuera, la acusación sería de violación, pero como es un equino se define como maltrato a los animales.

Se entienda como se entienda, la fiscalía va a llevar a juicio a un hombre por agresión sexual a una yegua. El fiscal estima que hay un componente sexual en los hechos que se desarrollaron hace ahora un año en una finca del Maresme. Según consta en las actuaciones, el propietario de la masía ya había visto al ahora acusado merodeando en el interior de su terreno; incluso un día estaba oculto en su jardín. Lo pudieron reconocer sin muchas dificultades, puesto que era un vecino que vivía en una barraca cercana al domicilio. El 2 de marzo del 2007, de madrugada, la familia oyó ladrar a sus perros, salieron al jardín y vieron marcharse corriendo al vecino. Al ir a la cuadra encontraron a la yegua fuera de su sitio, junto a ella una silla y alrededor unas pisadas. El animal tenía atadas las cuatro patas entre ellas, de tal manera que no podía moverse. Además, tenía heridas en los cuatro cuartos, en la cabeza y también en el ano, posiblemente causadas estas últimas con un objeto. Denunciado el caso a los Mossos d´Esquadra, también llamaron al veterinario, que certificó cojera, diversas heridas y que le habían manipulado el recto. Este ataque había provocado dolor, que llevaba aparejado estrés y taquicardia.

Catalunya tiene el privilegio de contar con antecedentes en este sentido, y, probablemente con mucho más contenido sexual que el caso que nos ocupa. Hacia 2004, el propietario de una granja sabadellense, el señor Miguel Cordón, cansado de aguantar que le robaran y que abusaran de sus animales durante los últimos dos años, montó guardia en la finca hasta que una noche dio con el culpable "in fraganti, sin ropa, y abusando de las burras".

La verdad estricta es que no lo encontró desnudo y abusando, sino bajándose los calzoncillos y a punto de abusar. La noche de autos, Miguel Cordón, vio cómo un hombre de mediana edad saltaba la verja de la explotación ganadera y se dirigía a la cuadra. Para hacer frente al intruso, se armó con una escopeta de caza y lo siguió en silencio hasta la cuadra, momento en el cual, vio cómo el hombre se estaba desnudando en el establo donde guarda a sus dos burras. Posteriormente, dio el alto al sujeto y llamó a la policía Local.

Los agentes se desplazaron a la granja y detuvieron al hombre, vecino de Marinals, que fue trasladado a la Comisaría de Sabadell. La finca donde se produjeron los hechos está situada en la carretera de Terrassa, muy cerca de una Comisaría de los Mossos d'Esquadra. La Policía Municipal de Sabadell imputó al detenido un delito de tentativa de robo con fuerza, porque no se podía demostrar que el hombre se dispusiera a practicar sexo con las burras. El propietario de la granja aseguró que en ocasiones anteriores había encontrado preservativos en el suelo de los establos.

Nada se dice acerca del estado de las burras sodomizadas por el presunto ecuestre zoófilo. El empleo del preservativo demuestra hasta qué punto influye la mentalización actual acerca de las enfermedades de transmisión sexual. No creemos que los zoófilos de épocas pretéritas tuvieran tantos remilgos a la hora de efectuar ayuntamientos con sus animales predilectos. La experiencia nos dice que se echa mano del animal que uno tiene más cerca. Los granjeros de vacuno, con las vacas. Cada ovejero con su oveja. Los esquimales con las focas. Los camelleros del desierto con los jorobados y sugerentes dromedarios. Y así un largo etcétera.

Gallinas hay que, en lugar de acabar sus días (dignamente) en la cazuela, ven retorcido su pescuezo, mientras las enfunda un zoófilo nefasto que goza con los estertores mortuorios que la gallina, agarrotada, prodiga en forma de contracciones y espasmos sobre el pene de su verdugo. Las burras y las yeguas no dejan de tener predicamento, por lo que vemos en los catalanes anales.

Las tierras del Vallés, como las del Maresme, suelen ser noticia por los logros de sus industrias textiles, por las quiebras de las mismas, o por la deslocalización de industrias de base extranjera que descubren las ventajas de tratar con obreros chinos, en lugar de los resabiados proletarios de estas ricas comarcas barcelonesas. Noticias bestiales, como las comentadas, bien que infrecuentes, no nos van a ayudar en estos lances. Los habitantes de China, o de Bangla Desh (lugares habituales para las fábricas reasentadas) no follan con las burras sino que. si apañan alguna, se la comen. Ello resulta menos oneroso de cara al marketing flocklórico, que se puede hacer pasar como gastronomía local. Indica también una situación de mayor necesidad, que convierte a los orientales obreros en mucho más baratos, y menos proclives a integrarse en sindicatos (en el caso de que supieran lo que significa esta palabrota).

Teniendo en cuenta la relativa originalidad de los hechos, no estaría de más que la Generalitat hiciera colocar unas placas conmemorativas, cerca de las granjas, quizá unas estatuas de las seductoras equinas. Algo adecuado para que las generaciones futuras recordasen otra de las genuinas anécdotas que sirven para llenar los (normalmente insulsos) dietarios de los cronistas locales.



8 de marzo de 2008    |    4 Comentarios
Contradicciones internas


Sr Miró en YouTube, defendiendo  con firmeza
el matrimonio cristiano (no nulo, presumo).

No soy un comecuras. Son los necios los que forman parte de mi regimen alimenticio. Como que su número es abundante, los hallo en cualquier estamento, congregación, secta o cátedra. Cada vez menos (sospecho) entre mis lectores. Mis sarcasmos deben de resultar repelentes para botarates, con lo que ellos se ahorran coger una rabieta aunque yo me pierda sus (para mí exquisitas) descalificaciones.

Un ex consejero de la Generalitat, miembro de CIU, Josep Miró Ardèvol, ha impulsado el veto contra las listas al Senado de la federación nacionalista. Arguye Miró, conspicuo miembro de la agrupación E-cristians (“E-cristianos”) que algunos de los candidatos ha apoyado iniciativas como el matrimonio homosexual. Sin contradecir a Miró, el partido ha expresado, en privado, su apoyo a los miembros boicoteados de las listas: Montserrat Candini y Feliu Guillaumes. Después del veto, la candidata Montserrat Candini dijo que le parecían mal las críticas de Miró a las nuevas formas de matrimonio, cuando él mismo se había divorciado de su ex mujer. Miró dio un paso más y exigió una rectificación formal a Candini mediante requerimiento notarial. "No estoy divorciado, tengo la nulidad por un tribunal eclesiástico", aclaró Miró.

No es un tema banal. El divorcio es pecado, en tanto que la declaración de nulidad es conforme a las leyes canónicas. Recuerdo un caso en el que intervine, hacia los setenta. Ella, una viuda de buen ver y de gozosa fortuna. Él, un separado apuesto, y también opulento. Ambos más cerca de los 60 que de los 50. Ella me consultó acerca de sus muchas ganas por ir de fin de semana con su pretendiente, pero que él, simplemente separado, no tenía cumplidos al completo los trámites de la nulidad: estaba en espera de sentencia aunque, extraoficialmente, ya le habían confirmado declaración positiva. Ella tenía dudas morales, y aún más por el qué dirán. Los de su círculo social, al menos los que yo conocía, eran generosos en aventuras extramatrimoniales clandestinas. Pero un finde, aunque se contrataran habitaciones separadas, podía ser mal (bien) interpretado.

Mi respuesta fue en el sentido de observar que lo único que faltaba era el trámite, el papel con la sentencia judicial eclesiástica. Todo estaba ya jugado. La alegación era clara: él se había casado con su ex mujer pensando que la esposa era marchosa y divertida. Al parecer, poco después de la boda advirtió que era un muermo. No dijo nada, por respeto humano, sin pensar que así, contravenía una cláusula implícita para la libertad al dar el consentimiento para casarse. El matrimonio, en realidad, era nulo por “error en la valoración de una cualidad apreciada como esencial”. La cohabitación duró veintisiete años y hubieron cuatro hijos.

Poco antes, una letrada de Barcelona había planteado por esta causa una nulidad que resultó legendaria, con una persona de sangre azul (pero muy azul) basada en esta misma razón. El caso generó mucho interés, y abrió la puerta para nulidades en serie. ¿Quién no se equivocó (aunque fuera un poco) al casarse? Pues ya está. Todavía no se había aprobado la ley de divorcio, cuando la Rota estaba declarando nulos matrimonios por un tubo.

Expliqué a la viuda que la falta del papel no impedía considerar el trámite completado. El matrimonio se hace ante Dios. Si el vicio de consentimiento lo hacía nulo, Dios, que todo lo sabe, nunca lo apuntó en sus censos como matrimonio válido. Los hijos, nulos también. El retraso no era de Dios, sino de sus amanuenses en la tierra. Caso de morir durante el finde (de un probable exceso) no era plausible que San Pedro exigiese papeles para ceder la entrada, que ya aparecería el asunto en los celestiales ordenadores. Por otra parte, un acto de contrición profiláctico, durante la práctica del coito, sería suficiente para asegurar gozosa vida eterna en caso de infarto galopante. Amén.

La enlutada (luto de Dior, por supuesto) me agradeció la argumentación y la hizo suya. La metáfora de San Pedro pidiendo papeles le resultó demoledora. Fueron a la Cerdaña, zona de reposo de los de su cuerda, hotel de campanillas y suite real.

Ignoro si el Miró vio declarada su nulidad a causa del error de apreciación, pues no conozco el caso. Es persona muy puntillosa, y su asociación E-Cristians parece muy rigurosa en el análisis de las cosas y en la solidez de sus inquebrantables creencias. Otras causas de nulidad pueden ser: por carecer de uso de razón: canon 1095, 1º (Dios no lo permitiera en este caso). Por grave defecto de discreción de juicio: canon 1095, 2º (no veo tan tarado al señor Miró). Incapacidad de asumir las obligaciones esenciales del matrimonio por causas de naturaleza psíquica (incapacitas assumendi): canon 1095, 3º (creo que el señor Miró no es un incapaz: se mete en aguas más turbulentas, y con pleno juicio). Ignorancia de las propiedades esenciales del matrimonio: canon 1096 (poco esperable en gentes beatas). Error acerca de la persona: canon 1097 § 1 (se referiría a tratarse de un transexual, o un impostor; tampoco parece ese el caso). Error acerca de una cualidad de la persona directa y principalmente pretendida (error redundans): canon 1097 § 2 (esta es la jugada más argumentada). Dolo provocado para obtener el consentimiento: canon 1098 (amenazas con pistola, pongamos por caso). Error determinante acerca de la unidad, de la indisolubilidad o de la dignidad sacramental del matrimonio (error determinans): canon 1099 (insisto en lo de la religiosidad y santurronería). Simulación total del matrimonio o exclusión de una propiedad esencial: canon 1101 (propia de seres indignos y truhanes, entre quienes quiero excluir al señor Miró). Nulidad por atentar matrimonio bajo condición de futuro (canon 1102 § 1) o bajo condición de pasado o de presente que no se verifica (canon 1102 § 2) (o sea, por dinero; no me parece). Matrimonio contraído por violencia o por miedo grave: canon 1103 (temor a que el suegro te apalice por haber dejado preñada a blancanieves. No consta.)

Hay más razones de nulidad , pero las expuestas son las más posibles y menos rebuscadas. Espero que, si el señor Miró me requiere notarialmente, me haga llegar la copia de la sentencia para poder decir, con la cabeza alta, que la causa real fue alguna otra (haber sido ordenado sacerdote previamente, ser los novios menores de edad, islámicos de religión, etc.)

La candidata al Senado por CiU se mostró ayer satisfecha por el apoyo que ha tenido de buena parte de sus compañeros de partido. Mientras, Miró, en declaraciones a EL PAÍS, dijo ser víctima de una persecución. "A los cristianos siempre nos toca pagar un peaje extra", dijo. Insistió también en sus críticas al matrimonio homosexual, que varios diputados de CiU apoyaron. No rectificó ninguna de sus llamadas a boicotear la lista de CiU, partido del que sigue siendo militante.

¿Peaje extra los cristianos? Discrepo. En mi opinión el peaje extra lo pagan quienes, con sus obsesiones, se meten en caminos por donde nadie les llama. Máxime cuando suman incongruencia e inconsecuencia a su inepcia. Educado como estoy en los años del nacional catolicismo, nunca habría dicho yo que ser cristiano pagara peaje gravoso. Más bien se recogían dividendos, con la confesión se limpiaban los pecados (una ganga) y los malcasamientos se declaraban nulos.

Y aún así, pierden practicantes. Mal marketing, supongo.



7 de marzo de 2008    |    0 Comentarios
Electrodomésticos pecadores


Coqueta aspiradora

Sigo diciendo que las noticias aparecen, como por arte de magia, sin que yo las incite. Este asunto nos hace pensar acerca de la soledad de los polacos inmigrantes, así como de su ingenio como fontaneros y electricistas. Haría bien el eslavo profundizando en la investigación y el desarrollo, que hallar un nuevo "target" para las aspiradoras le podría devengar beneficios materiales (además de los sentimentales).

Un jefe de obra polaco fue despedido después de que lo encontraran en pleno acto sexual con una aspiradora. Este encargado, que debía cerrar el lugar una vez finalizada la jornada de trabajo, fue sorprendido desnudo y de rodillas, en el comedor de empleados de un hospital infantil británico, mientras 'jugaba' con la 'sonriente aspiradora' Henry Hoover. El despedido alegó que estaba aspirando sus calzoncillos. Sin podérselo creer, un guardia de seguridad del centro clínico de Great Ormond, le pidió que "se limpiara" e hiciera lo mismo con el aparato antes de marcharse.

Al ser interrogado por sus superiores, el encargado les comentó que había estado "aspirando sus calzoncillos", lo que consideró "una práctica habitual en Polonia", según publica el Daily Telegraph. Un testigo confesó que el guardia que lo encontró se sorprendió ya que "el individuo estaba gritando más fuerte que la aspiradora".

Desconozco la frase exacta en inglés acerca de los “gritos” de la aspiradora. ¿Puede ser una señal de que la aspiradora se defendió, lo que resultaría un agravante a la hora de juzgar el caso? ¿Además de abusos sexuales, podría insistirse en que era sexo no consentido? ¿O acaso la aspiradora gritaba de gozo?

La noticia abunda en datos escabrosos. Se acentúa que el fontanero (o lo que sea) era polaco, además de rijoso. Se sabe de una invasión de fontaneros polacos en el Reino Unido. En según qué zonas, esencialmente anglicanas, los papistas no son bien vistos. Ignoro si los polacos quedan, en la escala social, por debajo de los irlandeses o por debajo de las ratas (o sea por encima de los irlandeses). Como sea, inspiran recelos y desprecio, a pesar de ser buenos fontaneros y cobrar relativamente poco. Un polaco accediendo carnalmente con una aspiradora no contribuye a dignificar la imagen de tan esforzados inmigrantes.

Ignoro si el polaco sintió un impulso repentino, o si llevaba ya unos días mirando de reojo a la aspiradora. No hace mucho tiempo apareció una noticia acerca del accidente que sufrió Daniel Blackner, un actor apodado 'Capitan Dan, el Demonio Enano' que participaba en el Festival de Teatro de Edimburgo , y que fue hospitalizado de urgencia tras un incidente en el que su pene quedó pegado al tubo de una aspiradora. Blackner participa en una obra del “Horror Circus” en la que aparece con el tubo de una aspiradora junto a sus partes nobles, a las que el aparato queda sujeto gracias a un mecanismo que se rompió justo antes de la actuación. Para repararlo, el 'demonio enano' utilizó Loctite, y cuando inició su actuación éste todavía se encontraba fresco, por lo que la aspiradora quedó pegada a su pene.

Puede ser que el fontanero, libidinoso, viese la foto del demonio enano en los papeles y, poco dominador del inglés, sacase conclusiones erróneas. Las aspiradoras no tienen demasiado predicamento en su uso como ”juguete erótico”. Más frecuente es el empleo de “ordeñadoras” por parte de los vaqueros solitarios. El terminal de tales aparatos es elástico y permite la inserción del pezón correspondiente a la ubre de una vaca lechera. La forma y tamaño (del vacuno pezón) puede resultar similar al de una méntula morcillona. El aparato prodiga amasamiento y succión. Lo malo es que, una vez puesto en marcha, no suele pararse hasta que ha extraído algunos medios litros de leche, con lo que más de un granjero desinformado (a la par que salido) ha tenido que llamar a los bomberos para ser desenganchado del fatídico mecanismo, con patente escarnio y ruidoso jolgorio de la vecindad.

Dicen las crónicas que el polaco intentó argüir que eso de repasarse los calzoncillos a golpe de aspiradora es una costumbre idiosincrásica propia de su país de origen. Es la parte más humana del asunto. El pobre diablo (y este no era enano) debió de quedar tan sofocado ante el ridículo, que soltó la primera excusa que le vino al caletre, sin percatarse de que agraviaba la inteligencia de su interlocutor, y el honor de todos los miembros de la católica nación polaca. ¿Se imaginan ustedes al papa Wojtila higienizando las interiores prendas con la manguera de un aspirador introducido bajo las níveas vestiduras? Dios no lo permita.

El guardia de seguridad le obligó a limpiar el aparato antes de marcharse, con lo que se destruyeron las pruebas que los conspicuos espectadores de CSI ansían ver constatadas por los escrupulosos criminólogos. Todo lo deberemos fiar a la palabra del celador.

O, quizá, a los gritos de la aspiradora. 

      



3 de marzo de 2008    |    2 Comentarios
Amante necrófilo (y algo bruto)

Nada del otro mundo. Matar a la ex novia y follársela una vez muerta es el pan nuestro de cada día. Ya sé que hablo de esas cosas con aparente frialdad y desapego. Será verdad. Para mí sí que son (por desgracia) cosas bastante habituales.

La Fiscalía pide 14 años y 5 meses de prisión para un vecino de Tarragona (Francisco M.M.) acusado de estrangular a su ex compañera sentimental en Montblanc (Tarragona) en 2005, porque se negaba a retomar la relación, y de violarla cuando ya había fallecido.

El presunto homicida ha admitido, durante el juicio, haber quedado con la mujer para tomar café en la casa de ella. Una vez allí admitió haberla estrangulado durante unos cuatro minutos, y después haber practicado un coito con el cadáver. Contó los detalles con aplomo y sin mostrar arrepentimiento. Dijo haberlo hecho “porque la quería demasiado” y le repugnaba la idea de que ella pudiera irse a la cama con otro hombre.

Eso de “querer demasiado” es, probablemente, un mal uso del verbo “querer”. La gente de esa ralea no quiere, en el sentido de amar, sino que “quieren poseer”, como si la otra persona fuera un objeto que consideran de su propiedad y al que niegan la posibilidad de tener ideas propias. El acusado había mantenido una relación sentimental con María del Carmen durante unos siete meses, que había finalizado un mes antes por decisión de la mujer, según el ministerio público.

Tras acceder a casa de la víctima, ambos tomaron un café "de forma amigable", y, a continuación, ella se dirigió a su habitación para cambiarse de ropa, ya que estaba en pijama, momento que el acusado aprovechó para seguirla y "tratar de reanudar la relación sentimental, a lo que ella se negó a pesar de la insistencia de Francisco". Como ella no accedía a su proposición, el acusado decidió "llevar a cabo la idea que ya venía madurando desde hacía unas semanas" y, tras decirle: "si no eres para mí no eres para nadie", la agarró por el cuello, la tumbó en la cama boca abajo y presionó fuertemente, según el fiscal. La mujer se revolvió, pero finalmente, el hombre la estranguló causándole la muerte, y, a continuación, mantuvo con el cadáver una relación sexual completa, según el fiscal.

Después, volvió a poner el pijama a su ex pareja, la metió en la cama, la tapó y se dirigió a su domicilio, situado en el barrio de Sant Pere i Sant Pau de Tarragona. Más tarde, se reunió con su hija, a quien dijo, refiriéndose a María del Carmen, que "esta persona ya no está en el mundo". Posteriormente, el procesado, acompañado de su hija, se personó en la comisaría de la Policía Nacional de Tarragona, donde confesó el crimen.

Probablemente le vayan a condenar por el homicidio, quizá asesinato si se demuestra premeditación y alevosía,. Y también por profanación de un cadáver. No cabe acusarle de abusos o de atentado contra la libertad sexual, dado que la “violación” se produjo cuando la víctima ya estaba muerta. No creo que, en este caso, quepa hablar de necrofilia.

Las personas que se ayuntan con cadáveres suelen ser recalcitrantes, y son ciertas características del muerto las que les suelen apetecer. La frialdad, la rigidez y el mal olor son características que los necrófilos aprecian de manera preferente, cuando son las que el resto de los humanos valoraría más categóricamente para echarse atrás.

“La quería demasiado”. La quería matar, por supuesto. Aún estando muerta seguía queriéndola… mancillar. Lo de “relación sexual completa” lo intuyo como que eyaculó en la exangüe vagina. Espero que no le gustase demasiado. Una fijación de ese tipo es peligrosa en sujetos de temperamento pendenciero y ofuscado.

Los necrófilos de pro suelen elegir sus fúnebres víctimas entre los muertos, bien en cementerios, bien en mortuorios y salas de autopsia. Pero un bicho como el vecino de Tarragona, que primero mata y después folla, conlleva mucho más riesgo.

El defensor sostiene que le deberían condenar a cinco años porque el pobre hombre estaba ofuscado cuando estranguló, durante cuatro minutos, a la interfecta, y mientras la violó. No pone el tiempo, pero pudo ser cualquier lapso. Ignoro si las circunstancias incitan a eyacular precozmente, o a retrasar el pertinente desahogo. Lo sume como lo sume, me parece mucha ofuscación, máxime cuando el mismo matarife concede que llevaba días pensando en su trastada.

Espero que jurados y juez no compartan la idea de ofuscación como atenuante. Si el Sr. Francisco M.M. manifiesta estas querencias cuando se ofusca, no creo que sea prudente dejarle andar por ahí donde pueda enamoriscarse que, ya se sabe, el amor ofusca bastante. Y más aún, el desamor.

Como decía Max Aub: allí donde pone “La maté porque era mía” debería decir: “La maté porque no era mía”.