Una de mis especialidades: Fomentar la "alianza terapéutica" con los pacientes.
He vuelto al redil. Por pocos días, pero lo he hecho. Hace cuatro días me llamaron al móvil para preguntarme si tenía título de especialista en Neurología. Dije que sí. Me pidieron si podía hacer una sustitución para un colega neurólogo que estaba de baja. Se trataba de una plaza de especialista en la sanidad pública, de esas de dos horas diarias. Unos veinte pacientes. Horario: de 8 a 10 de la mañana.
En 1999 presenté la dimisión en el Servei Català de la Salut de una plaza de este mismo tipo. ¿Las razones? Estaba razonablemente cansado de cumplir con mi trabajo, visitando a todos los pacientes que me mandaban (unos 40 diarios) y recibir reconvenciones a causa del elevado gasto en recetas. En aquellos tiempos las plazas eran una especie de reliquia, la mía de Neuropsiquiatría. Los “Centros de Salud Mental” eran pocos. A mí me asignaron siete “pirámides” en vez de las tres o cuatro de los otros especialistas. En esa época los médicos de familia no pasaban recetas de especialistas, por lo que las de seguimiento teníamos que hacerlas nosotros.
Me encanta trabajar. En esa época me sentía como una especie de maestro de ajedrez, jugando cada día unas partidas rápidas para entonarme. Los pacientes, agradecidos. Eficacia más que normal. Quejas, ni una. Pero una jefa de área con mentalidad muy concreta y literal, se me quejaba porque mi gasto era el más alto de todos. De nada servía explicar que tenía siete pirámides y 40 visitas diarias. Su solución era que me negara a aceptar más de 15 visitas y que no atendiera urgencias. Pero se negó categóricamente a dármelo por escrito. Su última travesura fue dejarme sin vacaciones tras hacerme firmar una aceptación de cambio de área, con fecha atrasada, lo que dejaba sin efecto las concesiones de días libres (sin sueldo) que me había firmado la responsable de otra área durante la primera mitad del año. O recuperaba en las vacaciones o me abrían un expediente.
Me encanta trabajar, pero me fastidia que me toquen los huevos con las manos frías. Le mandé al cuerno y me dí el gusto de dimitir. Como siempre me ha pasado, en estos casos, cuando una puerta se cierra una ventana se abre. Ni un día he añorado el trabajo en la sanidad pública
Iba a decir que no, pero mi solicitante se veía muy apurada. Dije que sí por unos doce días. Empecé en dos días.
El único requisito fue aportar mis títulos de medicina, neurología y psiquiatría, el carné del Colegio de Médicos y el DNI. Nadie me preguntó qué era lo que yo sabía hacer. Nadie me dio indicaciones acerca de cómo debía trabajar, si había o no protocolos, objetivos o sistemas de evaluación.
Lo único que debía hacer, por lo visto, era “asistir” a los pacientes, gastar poco y no provocar quejas. Me indicaron dónde estaba el despacho. Una enfermera me mostró la lista (17 pacientes + cinco de urgencias). Me dijo que no me preocupara, que podíamos estar hasta las 11, que en dos horas era imposible.
Lo hice en dos horas. Me levanté del asiento en cada entrada y salida de pacientes. Les sonreí, interrogué, exploré y comprobé las pruebas de quienes las traían. Solicité las exploraciones paraclínicas adecuadas para las patologías que entreví. Exploraciones cognitivas y TC para las demencias, EMG para trastornos musculares y neuropáticos, RM en enfermedades vasculares cerebrales. Ajusté las dosis de antidepresivos de muchos pacientes funcionales, con somatizaciones de una depresión mal tratada. Mandé alcohólicos a alcohología. Consolé a los que, en clínicas del dolor, eran tratados con dosis masivas de tramadol asociado a antidepresivos, tras dar gracias a Dios por haberles librado, hasta aquel momento, de la crisis serotoninérgica. Escribí historias (a mano) con la celeridad de un grafómano. Todos salieron con un informe acerca de la visita.
No conozco (ni conoceré) a mis jefes. Si no chirría ninguna alarma rara, nadie sabrá qué hago, ni bien ni mal. Solo lo “rematadamente mal” chirriaría. La mediocridad puede llegar a ser un grado de muchos galones, lo que, a la larga, provoca que el principio de Peter sea Dogma de fe.
Por pocos días fingiré ser mediocre, solo para vivir más feliz. Otro de mis lemas es: “en barco pirata pero con bandera de gilipollas”. Me quedan unos 6 días de parecer gilipollas. Ya os diré si pasa algo.
Santi Santamaría, el chef del “Racó de can Fabes”, restaurante de Sant Celoni premiado con tres estrellas Michelin,ha rajado, y cómo, de la cocina (también pluriestrellada) de Ferran Adrià (el chef del Bulli). De nada sirve que Adrià sea considerado uno de los mejores cocineros del mundo, quizá el mejor según muchas revistas de primera línea. Santamaría le acusa, a él y a muchos otros cocineros, de emplear sustancias químicas potencialmente insalubres en sus preparaciones, y de fijarse más en la proyección mediática que en la cocina como Dios Manda.
Denostado por muchos otros cocineros (parece que hasta 800 de los más importantes han firmado un manifiesto en que atacan sus declaraciones) Santamaría contraataca y pide al ministro de Sanidad, señor Soria, que ponga en marcha investigaciones para comprobar si en las preparaciones adriáticas (espumas, aires, esferificaciones,,,) se emplean ingredientes dañinos para la especie humana.
Santamaría practica una cocina de gran calidad, "de toda la vida". Nada de sifones ni lecitina de soja. Nunca he entendido porqué tiene tanto mérito la cocina de Santamaría. Pero nunca (hasta hoy) he hablado mal de él. El hecho de que yo no lo entienda no empece para nada sus muchos premios y consideraciones que le merece a mucha gente. El único responsable de lo que yo no entiendo, soy yo mismo.
Me escudo en pertenecer a una familia de mucha raigambre gastronómica, por afición, hasta que mi hijo se ha profesionalizado en los fogones. Tengo para mí que la cocina de Santamaría es la misma que hacía mi madre, o mi abuela, y que, sin mayores problemas, puedo hacer yo mismo. Es cuestión de disponer del tiempo necesario, los productos adecuados y los conocimientos transmitidos por vía oral de los mayores a los más jóvenes. Es la misma cocina que, por ejemplo, practican en el Hispania de Arenys de Mar. Guisantes con butifarra a 26 € la ración. Adecuado solamente para personas que, amantes de los guisantes con butifarra, no saben dónde comprar guisantes ni butifarra, ni se atreven con una sartén.
Bien es verdad que hay gentes que babean con estas sencilleces. Sospecho que si el precio fuera el de coste (unos 3 €) no salivarían tanto. Pero el número de los necios es infinito, como algunos atribuyen a Cicerón, y otros al desconocido autor del Eclesiastés. Sea quien sea, acertó, pienso yo. En cuestiones de gastronomía abundan los papanatas, igual que en apreciación de vinos, de arte, de música o de cualquier cosa apreciable que se considere “de buen tono”. Ceporros que, a ciegas, no distinguirían entre el limón y el pomelo (hagan la prueba, es demoledora) pretenden discriminar entre dos aguas minerales, o apreciar “el inconfundible aroma de la ajedrea” siempre que lo hayan leído previamente en la explicación que acompaña, en sitios pretenciosos, a la mención de los platos en la carta.
No es que yo tenga antojos con la cocina de Ferran Adrià. Tampoco es eso. Me parece un prodigio de creatividad, y le considero un permanente explorador de nuevos sabores, gustos, texturas y apariencias para sus comidas. Muchos de los mejores cocineros de este mundo han seguido caminos por él iniciados, y han ido descubriendo rarezas y novedades, algunas de las cuales realmente merecen el encomio. Le considero un gran renovador y un trabajador incansable.
Bien es verdad que ciertos imitadores, de escasas luces, confunden la creatividad con la extravagancia. Pero suelen caer por su peso, al menos cuando los verdaderos conocedores desmantelan sus insustanciales artificios. También hay imitadores del estilo más conservador de Santamaría, y también algunos de ellos merecerían la horca, si el empleo de tal artilugio estuviera liberalizado, que no es el caso. En cuestión de cocina (como en todo) hay buenos y malos, en todos los estilos y variedades. Lo único que cuenta es el resultado. Siempre serán legión los que se pirren por la comida, al estilo de Adriá, o la comida al estilo de Santamaría. Ya os avanzo que, personalmente ni una, ni otra. Demasiado cara para mi gusto (más cara la de Santamaría, sin duda, que para esos platos no se necesitan genios). Demasiado presuntuosa (ambas por igual). Demasiada lista de espera.
Confieso mi predilección por la cocina de Roca, de Gerona, de Freixa o de Hoffman en Barcelona. Creatividad, rotunda solidez y buena relación calidad precio, aún en la zona más alta del mercado. Estoy seguro de que ninguno de ellos apoyará las palabras de Santamaría. Tampoco criticarán su cocina. Si acaso su (lícita, pero poco elegante) diatriba. Arzak y Subijana ya se han negado a asistir a un encuentro donde iba a asistir Santamaría. Seguro que yo tampoco me lo encontraré jamás. Al menos en su restaurante. Ya hace tiempo que decidí que (a mí) no me merecía la pena su comida. Ahora creo que él tampoco.
Querido doctor, muy interesantes comentarios. Pobre señor Santamaría: Eclesiastés 9, 17 Mejor se oyen las palabras sosegadas de los sabios que los gritos del soberano de los necios. Le apunto una fracesilla de la biblia que creo le gustará (toca el tema de los placeres culinarios): Eclesiastés 2, 24 No hay mayor felicidad para el hombre que comer y beber, y disfrutar en medio de sus fatigas. Yo veo que también esto viene de la mano de Dios,
25 pues quien come y quien bebe, lo tiene de Dios. Siguiendo su consejo, me cambio de nombre. Me gusta y a partir de ahora seré: Adúlpedro. Saludos 25 de mayo de 2008
Desbarrando en negro berrendo. Barrabaseando. Prez de la hez, juez.
“Hay cosas que las entiendo, pero hay cosas que por mucho que las entienda no las puedo hacer, como aquel que le dijo: '¿Y usted por qué mató a su mujer?', y dice: '¿Usted no ha tenido ganas nunca?'. Pues eso, que es un chiste, habrá gente que lo pueda entender o no, pero no puede ser y no puede ser".
Son palabras del presidente de la Audiencia de Barcelona, José Luis Barrera, pronunciadas ayer durante una rueda de prensa y sin que se le preguntara por la violencia machista, pues en ese momento se hablaba de las restricciones con los informadores gráficos. Horas más tarde, Barrera rectificó en la cadena SER. "No he estado afortunado y pido disculpas si he ofendido a alguien", dijo, al tiempo que recordó que su forma de hablar es "muy directa". Minutos antes, un comunicado oficial aseguraba que el juez "está profundamente dolido" con "algunos medios" y que sus palabras se han "sacado de contexto".
En la rueda de prensa, Barrera también empleó otros símiles. Para referirse a la dificultad de entender el lenguaje judicial, aseguró que "la ciudadanía cree que los servicios comunes -las dependencias que comparten varios juzgados- son algo parecido a urinarios bisexuales". Para ilustrar su tesis de que no hacen falta más jueces sino menos pleitos, Barrera citó a Ramón Serrano Suñer, seis veces ministro con Franco, quien pidió a un jefe policial: "No me mande más policías, sino menos manifestantes".
Hasta aquí las noticias escuetas y en forma objetiva. Si van Uds. a la web del diario El País verán la grabación en video de Su Señoría Ilustrísima pronunciando el penoso discurso (es la misma que he puesto arriba) , y oirán la grabación en audio de las disculpas del señor José Luis en la cadena SER. Le trato de Su Señoría porque, cuando se explicó con parábolas, oficiaba de Presidente de la Audiencia. Cuando hablaba en la SER no actuaba como Juez, sino como ciudadano, simplemente, el señor José Luis.
Sostuvo José Luis que sus palabras se habían sacado de contexto. ¿No será que fueron pronunciadas fuera de contexto? Sostuvo también que su modo de hablar era muy directo. ¿No sería más cierto que sus metáforas complican las cosas en vez de esclarecerlas? Pidió disculpas “por si había ofendido a alguien”. ¿No es más correcto pedir disculpas por lo que se ha dicho? Yo no me sentí ofendido y, por tanto no necesito que nadie se me disculpe “por si me ha ofendido”. Nada de ofensa, querido José Luis. Ofende quien puede. Personalmente me reí bastante con este asunto. Luego temblé después de haber reído.
Lo de los urinarios bisexuales por servicios comunes tiene una chispa de gracejo; una chispita, vaya. Pero lo de serrano Súñer es de delito. La anécdota real es la siguiente:
“En los años más duros del franquismo, un grupo de manifestantes gritaba ante la embajada inglesa, con pancartas de "¡Gibraltar español!". Cuentan que Serrano telefoneó al embajador británico para ofrecerle el envío de más policías, con el fin de proteger la embajada de eventuales actos violentos.
El flemático embajador inglés le contestó:
-No me mande más policías, señor ministro. Prefiero que me mande menos manifestantes .”
O sea, que Su Señoría (acaso, nada seguro por favor) mete el remo hasta la empuñadura. Usa parábolas temerarias y que no vienen a cuento. Trata de ignorantes a los que no entienden lo de “servicios comunes”. Cuenta anécdotas falsas, cambiando a su antojo los papeles (Brígida seduciendo a don Juan, sería en este caso una metáfora acertada, aunque sospecho que puede resultar demoledora para el amigo José Luis, que le gustan las cosas directas.)
Está dolido con algunos medios. No se prive. Cada cual tiene el derecho de dolerse por todo aquello que le plazca. Si quiere quedar dolido conmigo, hagámelo saber, que me divierten mucho estas cosas. Hágalo como ciudadano José Luis, porfa. Sus Señorías, tan de negro, me dan un cierto repelús.
Procuraré seguir el consejo. Si, buen consejo. Ni adulto, ni adusto. Y ... mientras el cuerpo aguante ... Saludos cordiales. 21 de mayo de 2008
Juan Romeu ha dicho ...
Ud. siempre haciendo amigos entre los periodistas. No se me vuelva adulto ni adusto, que con adúltero ya va bien servido. 21 de mayo de 2008
Pedro ha dicho ...
Querido doctor. La única posible ofensa del ciudadano José Luis (a mi también me dan repelús sus Señorías) es insultar la posible inteligencia de sus oyentes con un lenguaje zafio e inconcreto. En su descargo, estaba ante periodistas y tiene bastante trato con muchos de ellos desde hace tiempo. Decir que no a un periodista es más de lo que pueden admitir, tanto negar unas declaraciones ante preguntas estúpidas y reiterativas las más de las veces, como negarse a que hagan fotos en un sitio donde legalmente no se puede. El caballerete creyó haber encontrado la fórmula mágica (por mí, si yo entiendo lo que me piden, pero no se puede) y la cagó. En lo demás, tiene razón, no sabe exponerlo y, en mi opinión, abusa de ponerse al nivel de los periodistas, que posiblemente sea el nivel que él posee, con citas muy desafortunadas, por confusas. Entre nosotros, lo del embajador inglés, además de inteligente, describe perfectamente muchas situaciones, entre ellas la del problema de la masificación de los juzgados.
Leyes mal redactadas, leyes que quieren contemplar tantos supuestos que son prácticamente imposibles de aplicar, abogados adalides de la denuncia por la denuncia, ciudadanos con derechos tendiendo al infinito y con deberes reducidos a su santo criterio, que pretenden que un juez les dé la razón (y muchas veces, dinero), confundiendo justicia con legalidad y periodistas estrella que manipulan, especulan y falsean las sentencias, hacen mucho daño a un sistema que se pretenda justo y democrático. Aunque también tengo que reconocer que individuos como mi Jose (sr. Barrera) no hacen más que enfangar más, si cabe, un sistema judicial ineficaz e injusto.
Jo, cada día más moralista .. ¿me estaré haciendo adulto? ¿o tal vez adusto? ¡que horror! Con lo divertido que es ser sarcástico y algo pasota. Un abrazo. Le sigo leyendo. 21 de mayo de 2008
Una absurda competición entre compañeros de clase para determinar cuál de ellos resiste más tiempo sin respirar. Ése es, presuntamente, el origen de un incidente que ha acabado con un niño de nueve años ingresado en el hospital. El menor fue hallado el jueves por la tarde -pocos minutos antes de salir de clase- tendido en el suelo de un lavabo del Centre d'Estudis Mireia, en Montgat (Maresme). Estaba inconsciente y tenía una toalla alrededor del cuello. El niño estaba solo, informaron fuentes de la investigación. Al parecer, se entrenaba para poder demostrar a sus amigos que él podía aguantar más.
El niño está ahora en el hospital de Vall d'Hebron, donde ingresó con "asfixia aguda", según un parte médico difundido por el hospital. Ayer el niño recobró la conciencia y comenzó a respirar con normalidad. Se encuentra estable y evoluciona de forma "muy favorable", por lo que es probable que abandone la unidad de cuidados intensivos "en menos de 24 horas", según el parte.
Las competiciones “a ver quien aguanta más” (sea la respiración o sea lo que sea) parecen más propias de adolescentes que de niños con 8 años. La etapa puberal es la que se asocia a la apetencia por el riesgo, y la necesidad de autoafirmarse a base de aceptar retos o demostrar hombrías. En la película “Rebelde sin causa” James Dean competía en carreras de coches cuyo final o acababa con la muerte, o con la más intensa humillación para el perdedor. El ganador, la gloria de ser el más lunático de la pandilla.
En las universidades, colegios mayores, y en el antiguo servicio militar, eran famosas las “novatadas”, en algunas de las cuales los panolis debían mostrar su resistencia a putadas de calibres gruesos, entre las que no solían faltar los aguantes de respiración con la cabeza bajo el agua. Técnica exquisita para uso de los más eximios torturadores de las dictaduras suramericanas, o de cualesquiera lugares (dictaduras o democracias) donde haya torturadores esmerados.
Hace pocos años estuvo de moda, entre adolescentes tardíos, mantenerse de pie sobre un vagón de ferrocarril, y aguantar al máximo hasta agacharse cuando se entraba en un túnel, o cuando se atravesaba alguna percha de catenaria. Los más remisos a perder, acababan descabezados aunque (supongo) orgullosos de aquilatar su temerario valor. Los más valiosos del cementerio, acaso.
La asfixia resulta también de uso lúdico. “Hipoxifilia” es el tipo de parafilia que consiste en intentar intensificar el estímulo sexual por medio de la deprivación de oxigeno, sea a través de la utilización de una bolsa de plástico donde se introduce la cabeza o de alguna técnica de estrangulamiento. En los Estados Unidos entre 500 a mil personas mueren accidentalmente por año víctimas de esta práctica. Una muerte autoerótica, cuando el sujeto emplea la asfixia mientras se masturba en solitario.
También puede practicarse en pareja, y más de un amante ha quedado tieso como bacalao entre las manos de su oponente mientras decía “aprieta más” en el momento del espasmo final. Recordemos que los ajusticiados por ahorcamiento tenían a gala tener erecciones mientras se retorcían en el aire y solemnes eyaculaciones en el momento de palmarla. Los enterados buscaban plantas de mandrágora (bajo los árboles de ahorcados) cuya raíz en forma de homúnculo se interpretaba como germinación del patibulario semen, lo que confería sonoras propiedades mágicas al hierbajo.
No creo que el niño de Montgat tuviera intereses erotizantes en su entrenamiento de la apnea. Bien es verdad que algunos de quienes se desmayan en estas lides explican sensaciones curiosas y no desagradables en el momento de transitar por la inconsciencia. Pero los antecedentes del caso hablan de competiciones entre niños marismeños (el nombre de la región barcelonesa del “Maresme” significa literalmente marisma) para ver quien aguantaba más tiempo la apretura.
Lástima que el “garrote vil” esté en desuso. Los niños entrenados en tales ocurrencias desbaratarían de seguro los deletéreos esfuerzos de sus sorprendidos verdugos. Si a los 8 años ya hacen estos desbarros, de mayores, psicópatas garantizados.
La Generalitat gastó 32 millones de euros en informes durante 2007.La Fiscalía del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) ha admitido a trámite una denuncia contra siete consejeros de la Generalitat por una presunta malversación de fondos al encargar informes de dudosa utilidad a personas afines al Ejecutivo. Los consejeros afectados son los de Interior, Joan Saura; Acción Social y Ciudadanía, Carme Capdevila; Agricultura, Joaquim Llena; Salud, Marina Geli; el anterior consejero de Gobernación y Administraciones Públicas, Joan Puigcercós; Política Territorial y Obras Públicas, Joaquim Nadal, y Cultura, Joan Manuel Tresserras.
Según la denuncia presentada por el sindicato de funcionarios públicos Manos Limpias, los consejeros implicados, pertenecientes a los tres partidos del gobierno, habrían otorgado la elaboración de 1.583 informes, por un valor no superior a los 12.000 euros cada uno -para poder así eludir el concurso público-, "actuando con subjetividad y favoreciendo intereses particulares". La denuncia, que ahora ha aceptado la Fiscalía, considera que las actuaciones de los responsables del Gobierno autonómico podrían constituir los delitos de prevaricación, tráfico de influencias y malversación de caudales públicos. Los informes, a los que se destinaron 32 millones de euros, son trabajos técnicos, documentos e informes encargados por la Generalitat a ex diputados y antiguos cargos de la Generalitat, en muchos casos de contenido superfluo, según Manos Limpias.
Hermoso nombre ese de “Manos Limpias”. Supongo que deriva de uno de los eslóganes empleado por miembros de Esquerra Republicana de Catalunya; eslogan que manejaban con agresividad contra los miembros del gobierno (convergente) de Catalunya, cuando ellos estaban fuera de ese gobierno. Una vez dentro, al principio se cebaron en casos de corrupción, presuntamente cometidos por miembros de Convergencia y Unió, que no sé muy bien como acabaron en su periplo legal.
Lo malo es que, una vez instalados, los siniestros tripartitos debieron de tomarle gusto al coche oficial, a las dietas, complementos, prebendas, sinecuras y momios que los cargos suponen a poco que uno no sea tonto del todo, al tiempo que exhibe un mínimo de desfachatez. Excelentes cualidades que todo político de menor (o mayor) cuantía suele atesorar. Cuando el Sr. Maragall lanzó el exabrupto legendario del 3% (acusando implícitamente a los miembros de Convergencia de apropiarse corretajes en los gastos oficiales) todos sus adláteres temblaron de pánico. Sobre todo los que se llevaban el quince.
Maragall, que siempre había sido algo impulsivo (un bocas, dicen los castizos) iniciaba, posiblemente, la demostración palmaria de lo que más adelante sería su demencia tipo Alzheimer. Aparte de que el 3% era una cifra ridícula en relación con la realidad de estas mamandurrias, los antiguos “manos limpias” se debieron de tragar la lengua del susto suscitado por la tronante acusación maragalliana, que percibieron como un bumerán turboalimentado que giraba (cortante) sobre sus cabezas.
Por supuesto, nunca más se supo. Maragall fue cuidadosamente apartado como un sarnoso, y, más adelante, cuando confesó tener un Alzheimer, fue violentamente aplaudido por sus huestes que, probablemente, rezaban para pedir que el deterioro de su memoria avanzase a ritmo de pasodoble.
Y, hete aquí, que un sindicato llamado (parece coña) “Manos limpias” denuncia un nuevo (viejo) asunto: informes pagados a 11.999 €, por debajo del listón de los 12.000 que hubiera exigido concurso público, luz y taquígrafos. Tales informes suelen escribirse por métodos de cortar y pegar, mediante consultas en Internet, "Rincón del Vago" especialmente. Reconozco mi despecho al escribir este artículo. A mí nadie me encargado informes, que doce mil euros por aquí, doce mil euros por allá, no me harían ningún daño. Claro que no pertenezco a ningún partido, ni de izquierdas ni de derechas, y que tengo una continua tendencia a la honradez, pero, por doce mil euros, me vería capaz de intentar reprimirla. Por 24.000, ya me sería difícil contenerme. Por los 32 millones, creo que les haría todos los informes que me pidieran y, encima, totalmente originales, a mano y en redondilla.
Díganme únicamente el tema, y si debo mostrarme a favor o en contra.
En eso se escudaban los meapilas de Unió Democràtica, que más que un partido constituía una especie de agencia de colocaciones. Uno de ellos me intentaba convencer para asociarme, revelándome que "demócrata-cristiano" se refiere a "cristiano de cintura para arriba, y demócrata de cintura para abajo". ¿En qué se escudarán los ateos de la izquierda? 14 de mayo de 2008
Pedro ha dicho ...
Querido doctor. Tema interesante lo de las comisiones. Hasta en la época bíblica las había, y como ley. Al parecer, lo único que cambia con el tiempo es el dígito de porcentaje. ¡Que país!!!
La Biblia - Números Capitulo 18-25. Habló Yahveh a Moisés y le dijo: 26. "Hablarás a los levitas y les dirás: Cuando percibáis de los israelitas el diezmo que yo tomo de ellos y os doy en herencia, reservaréis de él la reserva de Yahveh: el diezmo del diezmo. 27. Equivaldrá a vuestra ofrenda reservada, lo mismo que el trigo tomado de la era y el mosto del lagar. 28. Así también vosotros reservaréis previamente la reserva de Yahveh de todos los diezmos que percibáis de los israelitas. Se lo daréis como ofrenda reservada de Yahveh al sacerdote Aarón. 29. De todos los dones que recibáis, reservaréis la reserva de Yahveh; separaréis la parte sagrada de todo lo mejor. 30. Les dirás: Una vez que hayáis reservado lo mejor, que equivale para los levitas al producto de la era y al producto del lagar, 31. lo podréis comer, en cualquier lugar, vosotros y vuestras familias: es vuestro salario por vuestro servicio en la Tienda del Encuentro. 32. No tendréis que cargar por ello con ningún pecado, pues antes habéis reservado lo mejor: así no profanaréis las cosas consagradas por los israelitas y no moriréis." 14 de mayo de 2008
El lunes pasado asistí a una mesa de debate acerca del caso Fritzl en 8TV, cadena del grupo La Vanguardia. A una pregunta de Jordi González, conductor del programa, acerca de si consideraba al austríaco como un enfermo, respondí: “No creo”. Jordi, casi escandalizado, dijo: “¿Cómo es posible, doctor, que usted no lo crea un enfermo mental?”. Mi respuesta fue concisa: “El mal existe”.
Es decir: no son enfermos. Son malas personas.
En mis 38 años de experiencia psiquiátrica, con dedicación a la sexología entre otras ramas, he visto bastantes casos de abusos, violaciones, maltrato físico, psíquico y sexual, perpetrados por padres (o hermanos, tíos y abuelos) sobre niños y niñas. Algunos de ellos con secuestros, aunque ninguno tan aparatoso como el del sádico de Amstetten. Tales cosas suceden en nuestro medio. La excusa aportada por Fritzl, me suena a copla, pero ya conocida. Dice que encerró a su hija porque le perdía el respeto, fumaba, bebía y salía con sus amigos.
He visto el caso de una chiquilla, violada y toqueteada por su padre desde los 9 a los 17 años, que, cuando adolescente, el padre le soltaba cada día un discurso acerca de la castidad y del cuidado que debía tener con los chicos, y le examinaba cuidadosamente los genitales para “comprobar” que no había tenido relaciones.
Hace poco vi a un abuelo que había abusado de su nieta de cinco años. ¿La excusa? Me dijo que era lo que había hecho siempre desde su infancia. Su padre era el encargado de un cortijo andaluz, sumamente apartado, donde convivía con su mujer, las hermanas de la mujer (que también se follaba), las hijas e hijos (habidos de él con la esposa y cuñadas, también pasados por la piedra), y los hijos-nietos e hijas-nietas (habidos con sus hijas) también iniciados a la actividad orgiástica desde pequeños, follando todos y todas con todas y todos. Y el que no quería, azotado con una correa. El carcamal me dijo que, desde siempre había tocado a las niñas (hijas, sobrinas, nietas, amiguitas de ellas) pero que no le habían pillado hasta ahora, que con 77 años, se chivó una nietecita y el padre de la niña (hijo del tocador) le arreó una somanta “sin el respeto que me debe” decía el vejestorio. El hijo pequeño, que me lo trajo a consulta, decía: “Mi padre hizo mal, pero mi hermano no debía haberlo denunciado. Siempre ha sido un buen padre.”
Y un mal abuelo. Ahora leo en la prensa de hoy una noticia acerca de dos hermanas que sufrieron durante años los abusos de su padre. La mayor se quitó la vida. La madre de la pequeña asegura que tiene miedo a que salga de la cárcel y recupere la patria potestad. El nefasto sujeto invitaba a sus hijas a "jugar al juego de la perlita y el pene". Con esta frase, José María Cenamora, guardia civil, abusó de sus hijas durante años. De las dos, la mayor de 17 años se suicidó el 8 de febrero de 2004 arrojándose a las vías del metro según recoge El País.
"Cenamora ha fue condenado a tres años de prisión por abuso sexual continuado a Patricia y a 18 meses por un delito de abuso a la pequeña. En total, cuatro años y medio". La sentencia dictada por el Juzgado de lo Penal número 3 de Móstoles ha determinado que no tendrá la patria potestad de la niña durante los 18 meses que durará la condena. Una vez que los cumpla y, si la resolución se queda igual, los padres de la pequeña estarán a cargo, por igual de ella.
La hermana mayor (hijastra, una unión anterior de la madre) terminó por confesarlo todo cuando sus familiares la preguntaron por qué estaba "rara" a lo que ella respondió: "Cuéntales tú por qué estoy así, cuéntales cómo me metes mano y me sobas, diles cuando te metes en mi cama, baboso", le dijo a su padrastro en presencia de su madre y sus tíos. "Cuando tú no estás, mamá, se mete en mi cama y me mete mano. Me soba, me soba... no puedo más, sólo veo imágenes de lo que me hizo". Cenamora admitió el hecho. A los dos meses de la confesión que hizo la chica, la hermana pequeña que por aquel entonces contaba con 5 años, le confesó a su madre el "juego de la perlita". A lo largo del procedimiento penal, la niña se negó a volver a hablar de esto episodios, hecho que atribuyeron los psicólogos al "nivel de estrés" al que estaba sometida la niña. La mayor, al metro.
Es muy imprevisible el procedimiento de la administración de justicia en estos casos. Depende de la especialización y experiencia del juez y de los psicólogos adscritos a según qué juzgados. He visto grabaciones en DVD de exploraciones efectuadas a los niños. Personalmente, algunas de ellas me han parecido penosas, si bien la opinión de un perito de parte casi siempre es desvirtuada. Te acusan de ser parcial, sin darse cuenta de que lo importante es ser justo, y que el fiscal que ataca, o el juez que sentencia también es parcial (condena a unos, absuelve a otros) y no por ello deja de ser justo si obra según su ciencia jurídica, la conciencia se supone.
Por cierto, la mesa redonda del programa “La via Láctea” de 8TV iba acerca de la licitud de la prensa para dar detalles escabrosos. Dos de los invitados consideraban que la prensa también forma parte del mal, y que, en aras de vender periódicos, se pasaban al “amarillismo”. Uno de ellos (Salvador Sostres) escribe diariamente en el periódico “Avui” una columna donde suele poner a caer del burro todo aquello que no soporta, con especial predilección por debelar al género femenino, a cuyas poseedoras considera muy por debajo de los hombres. Frases como “La envidia tiene tetas” o “En tres mil años lo único que las mujeres han aprendido a hacer bien es parir” son algunas de las hazañas literarias de este periodista (?) que, ahora, fustiga a quienes transcriben la realidad, por cruda que sea. Será porque él prefiere inventarse las cosas. Legendaria fue su columna donde atribuía al alcohol y a las drogas las salidas de tono de Pascual Maragall. En realidad, era el principio de su enfermedad de Alzheimer.
Hoy mismo: Hallan prostituida en Barcelona a una joven disminuida raptada en Praga en el año 2000. Sus secuestradores son un eslovaco de 37 años y una checa de 60.La muchacha se encontraba en estado de semiesclavitud. Era obligada a prostituirse durante casi 12 horas diarias. Cuando terminen las pruebas médicas, volverá con su familia a Chequia.
¡Qué más me gustaría a mí que estas cosas fueran ficción! Pero los hechos son como son y tenemos derecho a conocerlos, aparte de que es interesante que la población esté sensibilizada. Sostres dijo una cosa que me hizo pensar: “Cuando aparecen monstruos, los vecinos casi siempre dicen que eran personas normales aunque calladas. Deberemos desconfiar de los normales callados y perseguirlos de oficio”.
No es suficiente con mirar. Hemos de ver. Solamente vemos aquello que hemos aprendido a ver, y que, de paso, queremos ver.
Jejejejjjj. Genial resumen, Elu. Saludos 13 de mayo de 2008
elu ha dicho ...
Es más, apunto: si son enfermos, nosotros sanos
Si son sanos, ay, ¿también podría?
Dios nos oculte mundo, demonio y carne 12 de mayo de 2008
Pedro ha dicho ...
Más que cabreado, decepcionado. Los medios de comunicación, en general, no cumplen con el fundamental papel de facilitar los datos que nos permitan comprender qué pasa para poder dar soluciones a lo que funciona mal. Siempre queda un resto, una pequeña luz, pero, en general, considero muy decepcionante el papel del actual periodismo. Quizá por eso, leo con avidez y placer sus doctos comentarios, muy por encima de los habituales que emiten los "profesionales" de la información. Respetuosos saludos. 12 de mayo de 2008
Juan Romeu ha dicho ...
Le intuyo cabreado con los medios. Es verdad que las noticias de hoy acerca de la checa disminuída contradicen las de ayer, pero los medios también las han publicado. No caeré en la simpleza de creer que los medios no son ideológicos, o que sus noticias son objetivas y desprovistas de interpretación sesgada. Igual que mi opinión, y, espero, la de usted. No somos simples en absoluto (usted y yo, me refiero) pero somos bastante capaces de ver la realidad desnuda de condicionamientos, al menos en mayor medida que otras gentes. Y luego explicarla de acuerdo con nuestro sesgo que, en nuestra opinión, es de lo más genial.
Por lo demás, de acuerdo en todo con su generosa apreciación de la sociedad. Saludos y cordiales. 10 de mayo de 2008
Pedro ha dicho ...
Para empezar, los medios mienten. Dan informaciones sesgadas, incompletas, muchas veces por la inmediatez y la falta de datos fundamentales. Como ejemplo, hoy leerá que el asunto de la joven (28 años), raptada (falso) y disminuida (falso), que no volverá con su familia (volverá al burdel con sus "secuestradores") es un caso entre muchos otros de noticia manipulada. Creo que a la sociedad en conjunto le importa un pito el sufrimiento ajeno. Creo que las historias sórdidas entretienen e interesan porque vivimos en unos tiempos miserables en el tono moral y que los medios son los mensajeros de dicha miseria. Facilitan basura a una sociedad ávida de basura, pero, a su vez, promocionan comportamientos sociales para que la gente necesite basura para tapar su propio mal olor. Considerar a los delincuentes y malvados como enfermos es una buena solución. SI LAS MONSTRUOSIDADES LAS COMENTEN ENFERMOS, LA SOCIEDAD ES INOCENTE DE SUS CRIMENES. SI SON PERSONAS CORRIENTES, ya sabe, eran buena gente, nunca dieron problemas a los vecinos, quién se lo iba a imaginar, SUS ABERRACIONES FORMAN PARTE DEL DIA A DIA SOCIAL Y SOLO PUEDEN LLEVARLAS A CABO CON EL BENEPLACITO, LA INDIFERENCIA O EL MIEDO DE LOS QUE LES RODEAN. Y los medios son cómplices activos de esta aptitud. Saludos cordiales 10 de mayo de 2008
Pedro ha dicho ...
Querido doctor. Por fin he encontrado un tema con el que no estoy de acuerdo con Vd. Creo importantísima su afirmación, que comparto plenamente, de que existe el mal, gente mala. Las personas que se comportan de manera diferente a lo que socialmente (más bien estadísticamente) se considera normal no tienen porque ser necesariamente enfermos. Son gente con carencias, con problemas (ya sabe, con soluciones erróneas ante sus dificultades) que tienen comportamientos "raros". Algunos, contra el individualismo egoísta "normal", ayudan a otros de forma altruísta y otros, sublimando sus necesidades, se convierten en seres problemáticos, marginados asociales y llegan a ser monstruos (ejemplos sobran). En lo que discrepo con usted es en el papel de los medios de comunicación: 10 de mayo de 2008
El ex-alcalde de Mataró y diputado del PSC en el Congreso, Manel Mas, ha pedido "la cabeza" de la directora del programa de TV3 "La nit al dia", Mònica Terribas. Mas ha criticado en su blog la proyección de unas imágenes del presidente del Gobierno central, José Luis Rodríguez Zapatero, mientras la periodista entrevistaba al president de la Generalitat, José Montilla.
Lo más bonito de su escrito era la petición de cesar rápidamente a la presentadora, arguyendo que “tenemos derecho a hacerlo”. El diputado se queja de que TV3 no parece pública. Creo que se equivoca. Debería quejarse de que no sea “privada” del PSC, que, al fin y al cabo, son los que mandan.
Lo más bonito de su escrito ha desaparecido de su blog. Manel Mas ha ejercido la autocensura, y ha borrado las frases que podían sonar más comprometidas. Al tiempo, se ha mandado un post donde explica lo que quería decir y que los demás no han entendido. Si nos dejara las frases borradas, cada cual podría deducir si las excusas son de recibo. Como que las elimina, las excusas quedan angelicales, pero siempre nos quedará la duda.
Me parece improcedente que alguien diga “lo que quería decir”, después de haber dicho otra cosa. Mi maestro Santiago Montserrat Esteve, cuando alguien se liaba en una explicación solía preguntarle: “¿Qué quiere decir?” y, cuando el ambiguo enmarañado daba su explicación, Montserrat apostillaba: “Pues si quiere decirlo, dígalo”.
El señor Mas de Mataró tiene todo el derecho de escribir en su blog sus opiniones. También tiene derecho a borrarlas. Es lícito que se escude en el derecho a equivocarse. Sería interesante otro post asumiendo que, al borrar las insensateces anteriores, también ha degustado el derecho al yerro. ¿Lo hará? Puede elegir quedar como un discípulo de Goebbels, como un benefactor incomprendido o como un asno. Tiene todo el derecho, y en este caso, me encanta que lo ejerza.
Cada día me siento más identificado con la frase de William Lloyd Garrison: "Con hombres razonables, razonaré; con humanos alegaré; pero a los tiranos no daré cuartel, y no gastaré argumentos en los que, ciertamente, se perderían." La leí a los 15 años y siempre ha sido uno de mis lemas de vida.
Con Manel Mas ni razonaré ni alegaré. Tengo derecho. Y que el alarmante diputado no me pregunte "qué quiero decir". Lo que quiero decir, lo he dicho.
Me gusta ese lema, doctor.
Creo que este documental le interesará
http://www.laosamayormenosdos.com/index_esp.htm
No durará mucho tiempo en cartelera.
Temo que algunos pioneros de la sopa de ajo, si fueran, solamente comprenderían los títulos de crédito ( sería como gastar argumentos en los que, ciertamente, se perderían )
Abrazos
6 de mayo de 2008
A ver si vamos a tener una epidemia de incestos. En Barcelona, al septuagenario austríaco Fritzl le ha salido un émulo parcial. No resulta pedófilo, sino gerontófilo. No folla con una hija secuestrada, sino con su madre ingresada en una Residencia. La mujer es octogenaria y enferma de Alzheimer. Se encuentra en estado practicamente vegetativo.
El supuesto agresor fue arrestado después de que las enfermeras del centro detectaran, al asear a la anciana, que ésta tenía los genitales anormalmente inflamados, así como multitud de moratones, presumiblemente mordiscos, alrededor de los pechos. También había sobre éstos una sustancia que podría ser semen. Al parecer, sus visitas al centro se habían convertido en diarias desde que se hizo cargo de la tutela de la madre, papel que hasta hace poco ejercía su hermana. Según los responsables del geriátrico, el presunto violador insultaba a las enfermeras y en varias ocasiones se encerró con llave con su madre en la habitación. Para ellos, la situación es "tan brutal que parece totalmente impensable.
Todo esto me da pie para hablar de la gerontofilia, “parafilia no especificada” del DSM. La gerontofilia, de unas palabras griegas que significan atracción por la vejez, consiste en un interés preferente, o exclusivo, por tener relaciones sexuales o excitaciones con personas ancianas. Puede ser heterosexual u homosexual. Podríamos considerar que es el summum del amor hacia la tercera edad.
Lo contrario, cuando la persona vieja siente atracción por la joven no tiene un nombre concreto, aunque podría emplearse el antiguo pergeñado por Pelegrini paradoja sexual senil.
El sabio sexólogo y forense italiano diferenciaba entre una gerontofília verdadera, cuando era realmente una atracción sexual, y una gerontofilia espuria (o ful) cuando chicos jóvenes oficiaban de gigolós para viejas ricas (o viejos ricos) y cuando señoritas de buen ver casaban con ancianos millonarios, para heredar sus fortunas a cambio de soportar unas cuantas babas.
Decía Pelegrini que la gerontofilia espuria se acompañaba muchas veces de “onanismo psíquico pluralista”. Llámase esta cosa tan extraña al hecho de pensar en cosas mejores mientras uno (o una) cohabita con el vejestorio, de forma que resulte posible la excitación y la masturbación mental (onanismo psíquico) con el consiguiente orgasmo.
La gerontofilia verdadera puede ser de fascinación cuando la persona joven se siente atraída y excitada por la vieja, y de soportabilidad, cuando simplemente se acepta la situación (y, de paso y si se puede, se goza).
En muchos ambientes, la gente se resiste a envejecer, y se pagan sumas desorbitadas a cirujanos plásticos para alisar los pergaminos, rellenar donde falta o extraer donde sobra. Las señoras añosas y respetables hablan, entre ellas, de “pagarse un muchacho”, y los “acompañantes educados” para “señoras distinguidas” se anuncian el los periódicos al lado de los locales de sado o de lluvia dorada.
Algunos autores han considerado que la preferencia por hombres más que maduros afecta a señoritas homosexuales en potencia, que no se atreverían a copular con un varón joven y potente. El psicoanálisis hablaría de una fijación infantil a la figura del padre, tal como el complejo de Edipo es invocado cuando jóvenes de aspecto saludable anhelan coitos con octogenarias de buen (o mal) ver.
Un tema complejo: Si dos viejos se quieren y desean, ¿es eso gerontofilia? Un matrimonio de ochenta y pico de años cada uno, si sigue fornicando ¿incurre en la curiosa perversión? Creo que no.
Permítanme un caso real de mis recuerdos: la anciana deseable.
En mi barrio, cuando niño, vivía una señora de unos setenta años cuyo marido murió de tuberculosis. La viuda, por cierto desdentada, montó una pensión en su piso para mitigar las estrecheces económicas . Al poco, se decía en la vecindad que la enlutada señora fornicaba con algunos de los jóvenes, o no tan jóvenes, que vivían de hospedaje en su posada.
Una vecina, de pueblo al cabo (de Mequinenza), sostenía que la señora Benita (así se llamaba la casera) era algo bruja, y que conquistaba a sus alojados dándoles a beber pócimas que debían de incluir flujo vaginal (ya que la sangre menstrual hacía mucho que brillaba por su deserción). Al cabo, pilló a un pusilánime llamado Rodríguez, al que convirtió, con los años, en su marido oficial. Le llevaba cuarenta años. Rodríguez explicaba, con tímida y huidiza sonrisa de conejo, que la viuda era insaciable. Los otros pensionistas se quejaban, con frecuencia, de que los bramidos que los tórtolos prodigaban en las noches de pasión provocaban insomnios y desvelos.
La verdad es que la señora Benita murió antes que Rodríguez, a los ochenta y nueve años, de un derrame cerebral. Su romeo guardó el luto hasta su puntual fallecimiento ocurrido, quizá por pena y añoranza, de un cáncer de páncreas, unos seis meses más tarde.
Un caso de gerontofilia con asesinatos en serie:
José Antonio Rodríguez Vega, más conocido como "El asesino de ancianas", murió apuñalado en la cárcel de Topas (Salamanca) en octubre del 2002. El deleznable albañil figura en la crónica negra como uno de los mayores asesinos en serie de la historia de España, con 16 homicidios cometidos en apenas dos años, de 1987 a 1988. En su juventud, se había convertido en un agresor sexual, cometiendo varias violaciones, hasta que fue detenido e identificado como el "violador de la moto". Fue condenado a 27 años de prisión, de los que cumplió solo ocho. Ello fue debido a que, usando su poder de persuasión obtuvo el perdón de todas las mujeres que había violado menos el de una a la que no pudo engañar. No logró librarse de la cárcel, pero consiguió reducir su condena significativamente. Su sorprendida esposa, le abandonó y se lleva al único hijo de la pareja. Entonces él se buscó como compañera a una mujer disminuida mental. Siguió con una vida conyugal claramente poco satisfactoria durante la que llevó a cabo una doble vida: se esforzaba en parecer un marido modelo, mientras era un violador al acecho.
José Antonio, joven, bien parecido, de maneras amables y gran seductor, era un hombre moreno de mirada penetrante, nariz aguileña y boca muy marcada. Además, se le solía caracterizar por un rasgo: su rostro de buena persona. Su locura homicida se inició en 1987, asfixiando a una señora octogenaria en el domicilio de ésta. En dos años cometió 16 crímenes, y, en nueve de ellos los combinó con abusos deshonestos o violaciones de las ancianas, quizá después de muertas. En una ciudad tan tranquila como Santander suscitó la natural inquietud. ¿Cómo explicar esa inexplicable epidemia de muertes que, una y otra vez, afectaba al mismo tipo de mujeres?
Rodríguez actuó sin ser presionado por la policía. Sencillamente porque ésta no estaba tras sus pasos, pese a que, al cabo de los meses, la prensa empezó a sospechar que todos los crímenes tenían la rúbrica de la misma mano. "Eso son especulaciones de los periodistas, aficionados a este tipo de historias", sostenían pertinazmente los mandos policiales. Y, para corroborar su afirmación, citaban las autopsias de seis de las víctimas sospechosas, muertas por "causas naturales", según había certificado el médico forense.
Cuando en mayo de 1988 fue detenido el albañil Rodríguez, las evidencias demostrarían cuán equivocados estaban el forense y los detectives. ¿Cómo explicar si no cómo había llegado a poder de Rodríguez una sortija de Carmen Martínez González, fallecida oficialmente por causas naturales el 21 de enero de 1988? Pero no sólo los errores de la policía y del forense facilitaron la peculiar furia homicida del asesino de viudas. Pese al rastro de sangre que dejó a su paso, jamás nadie vio en él la menor inquietud, ni el más mínimo remordimiento. "Un hombre frío y sin el menor sentimiento de culpabilidad", le definió entonces su abogado José Manuel Martínez de la Pedraja. Rodríguez Vega, de 45 años, un albañil de aspecto amable y educado, horrorizó a la sociedad española desde el mismo día en que la Policía dio con él, el 19 de mayo de 1988.
Rodríguez Vera no sólo asfixió a las 16 mujeres de 61 a 93 años de edad que le habían abierto la puerta de su casa tomándole por un vendedor o por un albañil que les ofrecía sus servicios, sino que abusó sexualmente de nueve de ellas y robó sus objetos personales. Cuando al comenzar el juicio el fiscal le preguntó en la Audiencia de Cantabria por el motivo de los crímenes que reconocía abiertamente, dijo: "Pagaron justas por pecadoras". Su explicación fue que sus víctimas le recordaban a dos de las personas que más odiaba: su madre y su suegra, a las que calificó de "sinvergüenzas y de veneno". "Cuando las recordaba me entraba una especie de excitación de venganza inconsciente, de agresividad, pensando en todo lo que me habían hecho. Tenía un temblor y escalofríos y me sentía llevado", relató al tribunal. Entre otras lindezas, explicó también a la sala episodios de su turbulenta infancia, como la atracción que sentía por su madre, o su primera experiencia sexual, cuando era un niño de ocho años, con una viuda de 50. La Audiencia de Cantabria lo condenó a 440 años de cárcel por 16 asesinatos, nueve delitos de abusos deshonestos y seis hurtos.
Al conocerse esta sentencia, el entonces fiscal jefe de Cantabria, Lucio Valcarce, se lamentó públicamente de que el Código Penal español fuera "tan benigno", porque, argumentaba, cumplidos 20 años, Rodríguez Vera podría salir en libertad y volver a matar. Valcarce se negó siempre a que el "Asesino de ancianas" fuera considerado como un enfermo mental, sino que defendió que era "una persona perfectamente normal", eso sí, con una actitud "ruin, cínica, cobarde y malvada" sólo comparable, en su opinión, a los casos de El Jarabo, El Arropiero, Landrú y Petiot.
La curiosa ley carcelaria, no escrita, que condena a muerte a los violadores, a los pedófilos y a los gerontófilos asesinos, se cumplió con precisión matemática. Rodríguez había sido trasladado de cárcel pues, al parecer, su identidad había sido descubierta en el anterior balneario donde vegetaba su condena, de forma muy solitaria y apartado de los demás huéspedes. Llegó a la cárcel de Topas (Salamanca) el día antes de su muerte. Allí le esperaban. Dos angelitos condenados por toda clase de robos y violencias se fueron a por él y le asestaron abundantes pinchazos con unos punzones de fabricación casera. Probablemente se habían jugado a las cartas, o a pajas, el mérito de ser los ejecutores. Repito que, en las prisiones, rige un curioso código de honor que zahiere y vilipendia a los violadores, en tanto que encumbra a sus justicieros. Además, el pervertido santanderino se había ganado enemistades. Había coincidido con su posterior verdugo en otro presidio, y le había fastidiado recordándole que saldría antes y seguiría follando viejecitas mientras el otro se la cascaba en la celda.
Aparte, el pichabrava presumía de modosito. Se mezclaba poco con sus compañeros (los cuales le despreciaban) y estaba siempre a punto de hacer un favor a los funcionarios. Tenía cierta fama de chivato, además de violador de octogenarias. Para los patibularios, está claro que las mujeres se seducen, se conquistan o se ganan a navajazos. Pero no se violan. Especialmente si se trata de ancianas respetables. En muchos de los tatuajes penitenciarios, junto al imprescindible “Camarón no ha muerto” suele haber el inexcusable “Amor de Madre”. Los criminales sensibles también tienen su corazoncito.
Veremos cómo acaba el caso del barcelonés con quien iniciaba mi escrito. De momento. el presunto agresor, tras prestar declaración durante una hora y negar en reiteradas ocasiones los hechos, se encuentra en prisión preventiva.
Reconozco que, a veces, me siento abrumado por la realidad. Me enfrento una y otra vez a casos de este jaez. Puedo parecer poco sensible por la frialdad con que hablo de esos temas. Pero me siento también horrorizado. 7 de mayo de 2008