Un documento, aprobado por el Papa Benedicto XVI, señala que los rectores de los seminarios pueden recurrir a exámenes psicólogicos para detectar "tendencias homosexuales fuertemente radicadas" o "dificultades para vivir la castidad" entre los aspirantes a sacerdotes. El documento "Orientaciones para el uso de las competencias de la psicología en la admisión y en la formación de los candidatos al sacerdocio" fue presentado esta mañana por el cardenal Zenon Grocholewski, prefecto de la Congregación para la Educación Católica. Este texto señala que aquellos seminaristas que tengan una identidad sexual "incierta", "tendencias homosexuales fuertemente radicadas" o "dificultades para vivir la castidad en el celibato no podrán ser sacerdotes". En un apartado del documento -que fue preparado durante seis años y aprobado por el Papa Benedicto XVI- se sostiene que la detección temprana de estas tendencias "en ocasiones patológicas" antes de que los seminaristas se conviertan en sacerdotes, ayudaría a evitar experiencias trágicas. Mira por dónde. Las tendencias pueden ser "en ocasiones patológicas". Supongo que si no son patológicas, se tratará de puro vicio. ¿Acaso instigación del diablo? Si “son patológicas” ¿se intentará curar a los dolientes candidatos? ¿Se les podría castrar para inhibir su libido y, de paso, reconstruir el coro de “castrati” de la capilla Sixtina?Bien es verdad que, en 1870, Pío IX condenó la castración. El concilio Vaticano I fue muy fructífero. El Papa declaró dogma su propia infalibilidad. Con eso casi está dicho todo. Lo que proclamara, a partir de ahí, pura coincidencia. Los homosexuales deben de ser, para la Iglesia, hijos de peor madre. Un heterosexual libidinoso, pero continente, puede ser sacerdote. Un homosexual, por casto que sea, mejor sin sotana. No se quiere excluir a quienes fornican con otros hombres (sean estos otros sacerdotes o no) sino, simplemente, se descartan todos los que tengan algún sueño húmedo con varones, aunque fuera con imágenes de David contra Goliath, o del martirio de San Sebastián.El documento papal resalta que "(…) La Iglesia tiene la obligación de discernir una vocación y la idoneidad de los candidatos para el sacerdocio", afirma el documento, el segundo de la Congregación para la Educación Católica del Vaticano en tres años. Y agrega que no basta con que (un candidato) fuera capaz de abstenerse de tener actividad sexual", sino también es preciso "evaluar su orientación sexual". Debo conceder que, en las cartas que se han mandado a los directores de seminarios, se les pide excluir también a quienes tengan dificultades para mantener el celibato. Los psicólogos, que deben ser buenos cristianos y basarse en antropologías compatibles con las enseñanzas de la Iglesia, deberán practicar entrevistas y tests para revelar las inclinaciones sexuales de los aspirantes a seminaristas y su capacidad para la contención.Queda bien eso de “psicólogos con antropologías compatibles, etc.”. A mí ya pueden descartarme. Creo que lo más fácil sería pasarles un test psicofisiológico con un pupilómetro, y comprobar si la máxima dilatación pupilar se provocaba con imágenes de hembras desnudas (a la par que procaces e incitantes) o con varones de diferentes tipos (ositos, cueros, niños monos, locazas, osazos, chulos, etc.) bajo el común denominador de largueza en atributos masculinos palmariamente exhibidos con su pertinente tensión y brillo). También sería pertinente explorarles el pene con un pletismógrafo. Algunos psicólogos afines al mundo gay se ofrecerían gustosos a comprobar la catadura moral de los casos dudosos, a base de examinar (manual y oralmente) sus reacciones en un cuarto oscuro.Duro, ciertamente. Pero muy eficaz. Una especie de “rol playing” tipo “tentaciones de San Antonio” o la recreación de las sutilezas exhibidas ante el casto José por la mujer de Putifar. Todo muy canónico, por supuesto. Los varones que, ante estas sugerencias, mostrasen displicencia, imperturbabilidad, desinterés y flojera podrían ser aceptados para el seminario. Cualquier muestra de interés, admiración, entusiasmo o (no digamos) fortaleza y alzamiento implicaría la condena y la expulsión de la vida religiosa.Construyamos el Orden Sagrado con una casta de capones, pichafrías o, como decimos ahora, personas con deseo sexual hipoactivo.
Llámase "copycat", algo así como "copión" en ingles al que remeda las maneras o vestimentas de otros con el ánimo de plagiarle. Ante el interés despertado por la Sra. Sara Palin, electa para aspirante a vicepresidente del senador McCain, ya han surgido pescadores amantes de gananciales en ríos revueltos. Aparte del marchandising montado con muñecas chochonas, pulseras, sombreros, llaveros, pisapapeles, etc. ahora hay un abundante mercado de "copycats"`para ejercer de dobles. A tenor de la cantidad de réplicas que han aparecido, cabe pensar que la Palin debe de ser una mujer vulgar, de las que hay muchos calcos. No creo que sea precisamente por insustancial que se le encuentran copias, sino por lo acentuado de algunos rasgos: pómulos poderosos (que pueden imitarse con maquillaje), peinado con moño, gafas que acentúan la dureza, labios muy rojos, mandíbula con buena proyección. Es relativamente fácil crear semejanzas a partir del hincapié en estas excrecencias o aditamentos. Alguna de las imitadoras se ha lanzado directamente al cine porno. Ya se exhibe en los circuitos una película acerca de una tal “Serra Paylin”, capaz de neutralizar invasores rusos en Alaska a base de sorber, a pelo, la energía de las ojivas cuyos misiles, los musculosos soviéticos, esconden entre las piernas. Los políticos españoles que se quejan de las chuflas del canal plus, o de TV3 con su impresionante “Polonia”, quedarían planchados si sus duplicados oficiaran orgías, desenfrenos, lascivias y perversiones. ¿Se imaginan a un señor Rajoly fornicando a dúo con una señora Cosmedal y otra señora Espichanza Astirre? ¿O al juez Ganzón, apaleado por María Chotesa Parrandez de la Verga, que, para acabar, se levantaría la falda y se orinaría en su toga? Dios no permita que veamos tales descocos en nuestro país. Los americanos tienen más tolerancia, mientras no se conculquen las exigentes leyes que arrinconan las películas porno en locales sin alardes exteriores, y las revistas sicalípticas no se exhiben en los quioscos al lado de los tebeos. Sus políticos, de vez en cuando, aparecen en noticias por sus líos con becarias, becarios o señoras de la vida. Una reproducción de Sara Palin, más o menos marchosa, desactivando dotados invasores no les va a sorprender demasiado. Máxime cuando uno de sus lemas de campaña defendiendo las perforaciones de pozos en Alaska (“Drill, baby, dril” o sea: “Perfora, cariño, perfora”) tiene un indudable doble sentido libidinoso. A mí, personalmente, me fastidia más la original, rifle en mano, depredando osos a tiros.
Noticia curiosa: La canciller alemana, Angela Merkel , se ha hartado de que el presidente francés, Nicolas Sarkozy , le bese o le ponga la mano sobre el hombro . La protesta de la alemana ha llegado a la Embajada alemana en Francia, según cuenta este martes el diario suizo Le Matin . El periódico cuenta que a Merkel, que además es protestante, no le gusta nada el trato familiar con el que Sarkozy se dirige a ella... los toques en el hombro , las palmaditas en la espalda , el que le agarre el brazo ... "Tocarse no forma parte de la cultura alemana", explica a Le Matin la corresponsal en París del diario berlinés Die Tageszeitung .Esta periodista relata que para una mujer alemana, protestante y criada en la República Democrática Alemana, la distancia entre dos personas y la austeridad es esencial. La curiosidad de la noticia, para mí, no reside en que Ángela Merkel rehúya el contacto de Sarkozy, ni que ello derive del hecho de ser mujer, alemana o protestante. Cada persona puede profesar la religión que le parezca bien y considerar cuál es el tamaño de su “espacio vital” que no permite que sea invadido por los demás. Después explicaré la “curiosidad”. Los alemanes deben de necesitar mucho espacio vital. Los nazis montaron su hecatombe con la excusa de ampliar su espacio vital ( Lebensraum). De todas formas hay algo contradictorio: si quieres mucho espacio vital y montas guerras para conquistarlo, se entiende que tienes poco a tu alcance. Las personas acostumbradas a tener poco espacio vital no eluden tan fieramente el contacto. En TOKIO, multitudes de nipones para muy poco espacio, basta subir a un tren para sentir toques en el hombro, la espalda, el brazo y hasta la entrepierna. Los habitantes de las montañas, en general, son gente de mucho espacio vital. Te dan la mano con el brazo extendido y rehúyen abrazos y besos a menos que la confianza sea extrema. No es una regla universal. Los árabes, aún de los desiertos, se acercan y se tocan mucho cuando hablan (entre hombres, por supuesto) y es de educación sentir el aliento del amigo que te habla. En China es imprudente acariciar a un niño en la cabeza, porque es la manera de traspasarle malos espíritus. Hoy en día está de moda besar a las señoras (y a los señores) al saludarlos. En Francia son preceptivos dos o tres besos. En USA es típico que las madres besen a hijos e hijas en la boca. En Rusia los besos en la boca, se dan aún entre caballeros de bien. En España, entre los gays, es moda darse dos besos en la mejilla más un pico (o beso con lengua, si procede) en la boca del correligionario apenas conocido. Se ve que en Alemania la gente se toquetea poco y se besa nada. Los protestantes, sobre todo si son mujeres, vigilan los tocamientos y no solo en las partes más o menos pudendas. Si son protestantes de la antigua Alemania comunista, la “austeridad” y la “distancia” debe de exigir ni mirarse a los ojos, o comunicarse a voces manteniendo distancias considerables. Vamos a lo curioso, en mi opinión: ¿Tanto cuesta decirle al oponente que no es grato su contacto? ¿No puede la Merkel llevarse aparte al Sarkozy, y decirle “no me toques, que no me apetece”? ¿Es precisa una queja vía diplomática, que se filtra a la prensa, para tachar de tocón al francés? ¿Se quejaría el marido de la Merkel si la Bruni le sobase con su peculiar cara de niña morbosa y un si es no es ninfómana? Mejor haría la Merkel, en vez de quejarse, en apartar el brazo, clavarle el codo al tocador o, simplemente, decirle educadamente que no le gusta el contacto húmedo de la carne. El mundo actual es complicado. Cuando me presentan una señora soy de la vieja escuela y prefiero darle la mano y simular un atisbo de besamano, sin tocarla para nada. Nunca debería fallar este dechado de urbanidad. Pero, a veces, topas con damas que quedan frustradas porque no las beses. ¿Cómo actuar en estos casos? Mi táctica es tomar la mano de la señora, al tiempo que mi mano izquierda se acerca a su codo derecho. Hago el gesto de iniciar la aproximación al ósculo. Si ella asiente y se acerca, aplico un leve contacto a una y otra mejilla (sin besar, sin hacer ningún ruido, sin decir “mua, mua”) y me aparto. Si percibo actitud de freno, rectifico sobre la marcha, suave apretón, anticipo de besamano (una inclinación de cabeza un poco mayor de lo normal) y retirada. A la Merkel, por si acaso, me limitaré a hacerle un guiño o le mandaré un telegrama.
El Ejecutivo alemán sólo ha tardado unas horas en desmentir la información del diario suizo Le Matin, que aseguraba que a la canciller alemana, Angela Merkel, no le gusta nada el trato familiar con el que Sarkozy se dirige a ella.. ¿Será verdad? ¿Será mentira? Yo seguiré intentando estar lejos de la Merkel. Por si acaso.
22 de octubre de 2008
En 2006 publiqué dos post en este blog acerca de los jóvenes incendiarios de un cajero de La Caixa con indigente dentro: “Los niños que no querían matar” y “El padre del presunto”. Ahora ha empezado el proceso de los dos mayores de 18 años. El menor, Juan José M. R. de 16, fue condenado a 13 años (8 en un centro de menores y 5 de libertad vigilada) tras un acuerdo con el fiscal; su pena era la mayor posible por su edad.
O sea, el menor aceptó la culpabilidad sin recibir nada a cambio. No fue uno de estos trapicheos que se ven en las películas americanas. Reconoció su culpa y consintió cargar con la pena máxima posible. La está cumpliendo.
El primer video (marque aquí para verlo) es lo recogido en el cajero, el día de los hechos, por las cámaras de seguridad.
Los gaznápiros Oriol P. y Ricard P., se han mostrado mucho menos consecuentes que el menor, pues no han aceptado las culpas y las cargan todas a Juan José. O quizá sí que son consecuentes… con su maldad. En mis tiempos se llamaba cagones, caguetas o cagados a quienes escurrían el bulto y buscaban excusas para librarse de las secuelas de sus actos. Cagones me parece adecuado, por el estilo superlativo del adjetivo. En mi opinión, a la par que unos depravados miserables son unos despreciables cobardes. Un poco memos, acaso, que el video es lo que es.
Ahora van y dicen que todo era una broma, y que no tenían intenciones de hacer daño alguno. En mi segundo artículo ya daba yo ideas (absurdas reducciones) para el defensor de los monstruos:
“Los chicos, sonrientes, con cara de salud, lanzan objetos y golpean a algo que no se ve. Buen argumento para los defensores: ¿no podría ser más cierto que estuvieran persiguiendo una rata que se había colado en el cajero? ¿Alguien puede jurar que golpean a la señora, si no se ve? ¿No tirarían el benzol para desinfectar el lugar y mejorar las condiciones de vida de la pobre mujer? ¿Lo encendió una colilla de ellos, o se debió al mal funcionamiento de los mecanismos eléctricos del cajero automático, que soltaron chispas?”
Parece que el letrado me tomó al pie de la letra. La línea de defensa es de las que insultan a la inteligencia. Quizá la inteligencia es cualidad que los abogados del caso deben de considerar peligrosa (quizá por ignota para ellos). Si consideran que esta es la mejor defensa para los matarifes, que Dios les guarde a estos (de sus consejeros).
El fiscal, a poca hostilidad que le despierten los infames jóvenes, se debe de estar partiendo de risa.
Noticia publicada en mucha prensa. Por ejemplo, en “20 minutos”. Javier Mariscal Puertas, primer bebé de España libre de una enfermedad hereditaria y compatible con su hermano, junto a su madre. El Vaticano asegura que más casos como el de Javier "ponen en peligro a la humanidad". El Papa Benedicto XVI condena avances científicos que permitan, por ejemplo, que nazcan niños modificados genéticamente.
La iglesia católica es lo que es. En el caso que nos ocupa los obispos están clamando por el hecho de haber seleccionado genéticamente al niño Javier, para que la sangre de su cordón umbilical pueda salvar la vida de su hermano, afecto de una enfermedad hemática llamada talasemia.
Cabe suponer que la iglesia católica prefiere que el hermano muera y que los padres vayan echando al mundo niños talasémicos, que también van a morir. “No hay que jugar a ser Dios” dicen los sabios teólogos.
Si mal no recuerdo, la característica fundamental de Dios es la capacidad de crear a partir de la nada, amén de la omnisciencia, la eternidad y la ubicuidad. Nada dicen las escrituras acerca de modificar estructuras genéticas o de seleccionar embriones.
La iglesia se queja de que los embriones que no aprueban la selectividad sean despreciados. Teniendo en cuenta que serían los portadores de talasemia, ¿qué más da que mueran embriones o una vez nacidos? ¿Acaso hay que rezar responsos a los embriones que no cuajan o que se pierden en los procesos naturales? Cuando Dios permite un aborto espontáneo, ¿no es un asesinato? ¿Debemos creer, con los budistas, que a este mundo se viene a sufrir?
La religión católica tiene, entre sus indudables atractivos, la exclusiva del perdón de los pecados, conferida en el sacramento de la confesión. ¿No están estropeando este atractivo los actuales directivos con sus apocalípticas inventivas? Durante el reinado de Juan Pablo II, casi un 40% de los católicos europeos dejaron de practicar. En nuestro católico país, más de un 70% de los españoles se declara católico, pero solo el 36% cumple con sus obligaciones.
¿No sería mejor marketing decir: “No dejen de confesarse si cometen pecados, que así seguirán teniendo garantizado el cielo”? No digo ya que dejen de predicar sus curiosas ideas acerca de la modificación genética, las enfermedades hereditarias o la inutilidad de emplear preservativos. No lo digo, para que no se les vayan a fastidiar las neuronas que presiden los pensamientos de las jerarquías (pocas y mal avenidas, las neuronas, no los gerontocráticos ensotanados).
No es menester que entiendan nada. Pueden seguir creyendo que su ética es absoluta y no relativa (todo es relativo a alguna norma o a alguna doctrina). Limítense a vender la indulgencia. Redescubran las bulas (más preciadas que muchas acciones de bolsa) y regalen pases para el cielo en las misas. A lo mejor mejoran el número de practicantes.
Supongo que no me harán caso y seguirán en sus trece. El Papa de turno clamará por el progresivo descreimiento de Europa y cometerá el craso error de las empresas que fracasan: olvidarse de que deben adaptarse al cambio y que el mercado solo compra aquello que, en cada momento, es ventajoso comprar: cielo y amor.
Entienda que ahora no sólo nos tenemos que preocupar por la salud de nuestros feligreses, también nos tenemos que preocupar por la salud de nuestros ordenadores. Maldito Diablo, siempre poniendo a prueba a nuestra plantilla con un amplio abanico de tentaciones (niños que piden sexo, páginas porno que piden ser exploradas, mujeres de la calle que ofrecen sus favores...)
Un religioso llenó de virus los ordenadores de su parroquia por ver webs 'porno'
El párroco de la localidad sueca de Strängnäs ha decidido dimitir de su puesto después de que la red informática de la parroquia resultara infectada por virus informáticos como resultado de sus sesiones de navegación por webs de contenido pornográfico.
El clérigo ha admitido haber pasado mucho tiempo viendo páginas de Internet pornográficas, un gusto por las imágenes subidas de tono que podrían haber conocido sólo el y su Dios si no hubiera desencadenado la acción de un "virus informático letal", según informa The Register.
El arzobispo Anders Wejryd ha declarado que los curas "también son personas, pero no puedo entender en absoluto a alquien que se sienta a navegar por pornografía en los ordenadores de la Iglesia.
Fuente: 20 minutos 22 de octubre de 2008
Ya vuelvo a estar. Ha sido, para mí, un mes de vorágine. He instalado en mi gabinete un aparato de Estimulación Magnética Transcraneal (EMT). Su traslado y puesta en marcha me ha dado bastante trabajo, pero ya está funcionando a tope. Tratamos con él depresiones resistentes y trastornos de concentración – memoria. Resultados espectaculares en autismo.
Esta semana se estrena la película “Diario de una Ninfómana” sobre la autobiografía de mi buena amiga Valérie Tasso. Hice un “cameo” para la película, aunque no sé si saldrá al final en el montaje definitivo. Interpreto a un cliente de casa de putas yendo al fornicio con Valérie, magníficamente interpretada por Belén Fabra. Pues bien, la comunidad de Madrid, voceada por la cadena COPE, ha afrentado la película prohibiendo la exhibición del cartel propagante, por considerarlo obsceno y gratuito.
Hay que joderse. A estas alturas se prohíbe publicidad, nada engañosa, de una película con el nombre muy demostrativo y señalador de por dónde van los tiros. Hay anuncios de perfumes mucho más perversos, y algunos de moda infantil con lolitas que enardecen miembros, hasta en la curia. Pero la COPE se ha ensañado con la mano que mece la cuna.
Qué le vamos a hacer. Yo que soñaba con despertar pasiones y, quién sabe, algún contrato en Holliwood, ahora debo arrastrar una nueva incuria a causa de mi participación en una especie de orgía satánica, excomulgada por las fuerzas de la caverna.
Diré, en mi descargo, que el día de la grabación (un frío que pelaba) recorrí el burdélico pasillo en pos de la meretriz, la cual (más alta que yo) andaba muy deprisa quizá para entrar en calor. Debía de parecer que yo la perseguía hasta el catre mientras ella huía. Ninguna escena de cama, por supuesto, que no tiene uno las miserias para tales enseñanzas públicas, amén de que, por la carrera sin duda, llegaba al tálamo con disnea de pequeño esfuerzo. Poco erotizante, vamos.
Bien es verdad que la comunidad de Madrid y los locutores de la COPE tienen derecho a encontrar obsceno el cartel de marras. Cada cual tiene el derecho de creer lo que quiera mientras no perturbe los derechos de otras personas. Librar a los madrileños de la carátula publicitaria del filme no llega a conculcar derecho alguno. No es contravención sino, acaso, ñoñismo. Apelarán al buen gusto o a las buenas costumbres, que tampoco es eso. Nunca taparon los testículos en los caballos de las ecuestres estatuas de Franco, que lucían realmente orondos cual agravios comparativos.
No es menos cierto que, con sus tiquismiquis y melindres, han disparado las expectativas y publicitado el film. Los espectadores acudirán pensando que se trata del no va más de las lujurias.
Recapaciten, por favor. No hacen falta grandes transgresiones para escandalizar personajes ramplones como los censores de este caso. Me acuerdo del guardia de Badajoz (creo) que hizo tapar un cromo de “La maja desnuda” de Goya en el escaparate de una librería. El cartel del “Diario…” no enseña tanto.